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Florentino no sabe cómo deshacerse de Cristiano: "Tranquilo, Bale, pronto serás la gran estrella del equipo"

Cristiano y Bale, en un entrenamiento.
Cristiano y Bale, en un entrenamiento. Getres

A Florentino Pérez le gustaría aprovechar el período de cambio que él mismo ha provocado en el vestuario del Real Madrid para hacer una limpieza en profundidad. Al presidente le encantaría cerrar varios asuntos que se han convertido en perturbadores. Pero no es fácil.

El primero de esos retoques está llamado a solucionar la cansina polémica de la portería. Al club le gustaría que Casillas se fuera, pero al capitán le quedan dos años de contrato y, salvo oferta atractiva, no tiene intención de marcharse gratis. Esa postura dificulta el fichaje del ansiado De Gea.

Y de Iker, leyenda del fútbol nacional, a un icono internacional, Cristiano. La temporada del portugués no ha sido buena, y su estado anímico parecía francamente mejorable en los últimos meses. Ha tenido encontronazos o roces con la afición, con la prensa y con el propio Florentino, así que tampoco le importaría volar si su famoso representante, Jorge Mendes, le encuentra un buen destino.

Por lo visto, en el Madrid tampoco habría lágrimas por el hipotético adiós de Cristiano. Porque nunca congenió del todo con Florentino y porque el presidente tiene hace tiempo sustituto para nombrarle rey oficial de la plantilla: Gareth Bale.

La predilección de Pérez por Bale no es nueva, pero France Football la ha corroborado al desvelar cómo convencieron al galés para que se olvide de las numerosas críticas recibidas este año y de malos pensamientos que le hacen plantearse también la salida del club.

“Cristiano no es eterno y pronto serás la gran estrella del equipo”, le dijo el presidente al futbolista británico, según la prestigiosa revista deportiva gala.

Esa escena y esa conversación se habrían producido el 26 de mayo, precisamente el día en el que la cuenta oficial de Bale en Twitter publicó dos mensajes seguidos donde certifica su deseo de quedarse en el club. Fueron escritos en inglés (lo habitual) y, lo que es más raro, traducidos también al castellano:

Detrás de todo esto se adivina la mano del representante de Bale, Jonathan Barnett, que ya había empezado a sondear el mercado en busca de clubes. Lo malo, por no decir imposible, es que la cláusula de rescisión del gales se eleva a 1.000 millones de euros.

El que no pague no podrá llevárselo. Porque se trata de la inminente estrella del Real Madrid. O eso le ha prometido Florentino.


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