Cultura

La droga y la depresión abonan la tierra en los cementerios de Hollywood

La terrible noticia de la muerte del actor Robin Williams a causa de una severa depresión que le llevó a quitarse la vida, así como la de Philip Seymour Hoffman, fallecido víctima de una sobredosis, deja una larga estela en la que aparecen una y otra vez el mal avenido binomio de la fama y el vacío.

Philip Seymour Hoffman, Robin Williams y Heath Ledger
Philip Seymour Hoffman, Robin Williams y Heath Ledger

"La cocaína es la manera que tiene Dios de decirte que estás ganando demasiado dinero", dijo Robin Williams en los setenta; todavía en la pantalla chica, y lejos del Oscar. Lo encontraron el lunes pasado, ahorcado con un cinturón, en su casa. Un final terrible para un hombre que vivía de conmover, de hacer reír, a los demás. Unos meses antes, el actor Philip Seymour Hoffman, de 46 años, fue encontrado sin vida en el baño de su apartamento de Manhattan, con una jeringuilla en el brazo y restos de heroína; tenía una larga y tortuosa relación con las drogas, legales o no.

Quizá el caso por antonomasia de la muerte asociada a la larga estepa de la depresión fue el de la actriz Marilyn Monroe, quien fue hallada en su casa de Los Ángeles el 5 de agosto en 1962. Estaba desnuda y sostenía un bote de Nembutal vacío en la mano. En aquellos años Monroe había rodado Vidas rebeldes (1961), un western que reunió en el polvoriento desierto de Nevada a tres estrellas que comenzaban a apagarse: Clark Gable, a ella y a Montgomery Clift.

Gable rodó enfermo y murió tres días después de acabar la filmación; Monroe veía desmoronarse su matrimonio con Arthur Miller e incubaba una crisis que la llevaría a la clínica psiquiátrica Payne Whitney, y Montgomery Clift estaba completamente enganchado a las drogas. Cinco años más tarde, en 1966, Clift falleció de un ataque al corazón provocado por el uso excesivo de alcohol y narcóticos.

Quienes acarrean el éxito como una cadena, no logran sobreponerse a su propio talento y los vacíos con los que este horada el corazón

Parece entonces que quienes sostienen una imagen, quienes acarrean el éxito como una cadena, no logran sobreponerse a su propio talento o a las inseguridades y vacíos con los que este horada el corazón. Algo parecido le ocurrió a Judy Garland, ganadora del Oscar por El Mago de Oz y de un globo de Oro por Ha nacido una estrella. La encontraron muerta en el lavabo de su casa. Había ingerido una gran cantidad de somníferos.

Aunque no estrella de cine pero sí una de la música y signo de la contracultura de los años sesenta, Janis Joplin falleció el 4 de octubre de 1970 en Los Ángeles a causa de una sobredosis de heroína. Apenas unos días antes, ese mismo año, el 18 de septiembre, Jimi Hendrix llegó al hospital Saint Mary Abbots de Kensington con una sobredosis, en principio, de barbitúricos. Sin embargo, hay quienes insisten en que los médicos consiguieron a Hendrix remojado, literalmente, en vino tinto. El cirujano que lo atendió describe que la cantidad de vino en sus pulmones y estómago sugería cualquier cosa menos un accidente o una sobredosis, que fue probablemente una inhalación de su propio vómito lo que le causó la muerte.

Uno año más tarde, en 1971, Jim Morrison fue encontrado muerto en la bañera de su piso del barrio de Le Marais en París, Francia, donde vivía junto a su pareja, Pamela Courson (aunque existen muchas otras versiones sobre su muerte, incluyendo la idea de un suicidio y de un asesinato). Se declaró que murió por un paro cardíaco, según su acta de defunción. Muchos hablaban de una sobredosis de heroína. Tenía –como Joplin y Hendrix, 27 años-.

El actor River Phoenix murió en Los Ángeles, después de haber consumido una alta cantidad de heroína

El 16 de agosto de 1977, Elvis Presley fue encontrado inconsciente en el suelo de su baño. Cuatro años antes, en 1973, había sido hospitalizado en estado semicomatoso por los efectos del abuso en el consumo de Demerol. De acuerdo con su médico de cabecera, el doctor George C. Nichopoulos, Presley era un completo adicto a los fármacos. Desde su regreso, había realizado cada año más eventos en vivo y para 1973 presentó un total de 168 conciertos, su agenda más ocupada en toda su trayectoria. A pesar del deterioro de su salud, en 1974 llevó a cabo otra serie intensiva de presentaciones. Su dependencia de los somníferos y barbitúricos se desató en aquellos años, llevándolo a la muerte.

Ya en los años 80, John Belushi, actor y cantante componente del dúo The Blues Brothers, sucumbió en 1982 a una sobredosis de heroína y cocaína. En 1993, el actor River Phoenix murió en una acera de Sunset Strip, en Los Ángeles, luego de haber consumido una alta cantidad de heroína y cocaína en The Viper Room, un club nocturno de Hollywood cuyo copropietario era en ese entonces el actor Johnny Depp. Heath Ledger, que interpretó entre otros al personaje del Joker en El caballero oscuro, falleció por una dosis mortal de medicamentos en 2008. Mucho más recientemente, hace solo unos meses, el protagonista de la serie 'Glee' Cory Monteith fue encontrado muerto en la habitación de un hotel de Vancouver (Canadá) por una intoxicación por mezcla de drogas, que incluía heroína y alcohol.


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