Son inconformistas y tienen aires de gamberros. Hablan de la honestidad y de las falsas promesas que emanan de las bocas de los políticos actuales -nacionales e internacionales-. Se levantan pronto y de buen humor, al menos un lunes, desde el minuto uno de esta entrevista bromean, pero hablan muy en serio. En serio porque sus reflexionan son sobre hacia dónde va una sociedad "anestesiada" o acerca de la tendencia hacia el consumo inmediato de la música. Son mutantes, como de otro planeta, pero nacieron en Granada. Niños Mutantes amanece en Madrid para contar qué narran sus letras.

Juan Alberto Martínez, Nani Castañeda, Miguel Haro y Andrés López dicen que decidieron meter los dedos en el enchufe, sacar su rabia y salir de su zona de confort en su último trabajo. Se podían haber "dado la hostia", pero lejos de eso, Niños Mutantes se lanzó a la piscina y creó 'DIEZ' (2017), con el que ahora continúan de gira y visitan tanto grandes escenarios como pequeñas salas como El Sol en la capital, en la que el sonido del acústico mostró otra faceta del grupo, la capacidad de callar al público con 'Errante' (2010) sin cables, una guitarra y una voz.

Niños Mutantes cumple dos décadas hablando de las distopías creadas por George Orwell si les preguntas por 'Menú del Día', homenajean a su admirado Federico García Lorca en 'FGL' y, mediante un 'Salmo', se quejan del "endiosamiento" y "el coma etílico de ego" de algunos... Así es 'DIEZ', así son sus 10 canciones y así son Niños Mutantes. 

Niños Mutantes
Niños Mutantes Javier Martínez

Décimo disco, diez canciones y como título ‘DIEZ’. ¿Qué significa este número para Niños Mutantes’?

Juan Alberto: Para nosotros era un momento bastante crucial porque no sé, debe ser lo de que la segunda cifra impone mucho. Imponía mucho respeto y daba un poco de vértigo. Dices: “¡Hostia! Hemos hecho muchos discos”, y te hace plantearte muchas cosas. Te hace pararte a reflexionar y decir “¿Tiene sentido hacer un disco más?”. Te planteas si estás haciendo lo mismo, si estás haciendo las cosas por inercia… Realmente tiene sentido si intentamos salir de nuestra zona de confort e intentar hacer algo que suponga un desafío para nosotros.

Ese fue el camino que elegimos. Queríamos dar un giro de tuerca, no hacerlo fácil ni repetir la misma línea de pop amable y suave de nuestros anteriores discos y decidimos meter los dedos en el enchufe, sacar mala leche, velocidad, un sonido con más aristas y la verdad es que el resultado, las diez canciones de ‘DIEZ’ nos han dado un chute en vena muy grande. Se ha reconocido el esfuerzo de cambio y la valentía de lanzarnos a la piscina. Podíamos habernos dado la hostia, porque, de hecho cuando entramos a grabar el disco los productores nos dijeron: “¿Estáis preparados? Porque os vais a llevar muchas hostias”, pero creo que nos hemos llevado más abrazos.

Y ya van 20 años en la música. ¿Cómo empezasteis en este mundo?

J.A.: Empezamos yo creo que como cualquiera, no sabes dónde te metes ni cómo va a acabar la historia. Hay algo que te llama y que tira de ti, creo que es absolutamente vocacional lo de subirse a un escenario y hacer canciones, no se me ocurre a nadie que lo haga por obligación. Es como una llamada, lo que pasa es que muchos son llamados pero pocos son los elegidos, en lenguaje bíblico (ríe).

Cuando teníamos 20 años empezamos a encerrarnos en un local e íbamos a todos los conciertos y escuchábamos música en nuestros coches antiguos de siglo pasado… Es amor a la música, nos da algo que no nos da ninguna otra cosa.

Celebrar dos décadas creando…

J.A.: La celebración nos la dieron, no la hicimos nosotros. En 2016 salió un disco, ‘Mutaciones’, con veintitantas versiones de nuestras canciones hechas por compañeros de toda la escena indie actual y eso fue un regalo increíble. Todavía nos hace emocionarnos y decir: ¡Hostia! 20 años han merecido la pena si tanta gente trabaja con tanto cariño y con tanto respecto.

No sé cómo vamos a arreglar todo esto, estamos dejando un panorama a los que vienen detrás bastante chungo"

Miguel Haro

Niños Mutantes… ¿Eso es porque preferiríais estar en otro planeta?

(Ríen)

Miguel: La verdad es que sí que nos apetecería estar en otro planeta, porque nos identificamos bastante poco con la política actual no solo a nivel nacional sino también internacional. Nos parece que hay muy poca vergüenza por parte de nuestros políticos, en general que lo que nos prometieron como Europa ha sido un fracaso total y la verdad, no sé cómo vamos a arreglar todo esto, estamos dejando un panorama a los que vienen detrás bastante chungo. Así que, si hay que cambiarse de planeta nosotros nos vamos, eh.

‘DIEZ’ comienza con ‘Menú del día’. La letras es de las que posiblemente mayor análisis tenga. “Una mierda de trabajo para después descansar”; “Dígame qué tengo que pensar, a quién tengo que votar”… ¿Nos estamos convirtiendo en una sociedad conformista o es que siempre lo hemos sido?

M: Joder… es muy pronto –bromea-. Yo diría que estamos en una situación de retroceso de derechos, cuando en el siglo XX ha sido una lucha obrera para conseguir muchas cosas. A partir de la crisis que estamos padeciendo ha habido una vuelta atrás. Pero parece que no es que nadie esté dispuesto a pelear no por conseguirlos, sino porque no nos los quiten. Yo creo que hay mucha anestesia en forma de fútbol, televisión basura y mucha desinformación que hace que todos estemos anestesiados. Las distopías como 1984, creadas por George Orwell se están cumpliendo. Nani y yo lo estamos leyendo y a veces te asombra lo mucho que puede coincidir lo que parecía que nunca se podía dar. El manejo del discurso, el decirte cómo hacer las cosas para tenerte totalmente anestesiado ¿no?

De esos 10 discos, en el año 2000 lanzásteis ‘Otoño en agosto’. En 2002 fue ‘El sol en invierno’. ¿Buscamos siempre lo que no tenemos?

Nani: todos sufrimos buscando lo que no tenemos. O al menos pensando en que no tienes lo que deberías. Es una constante del Ser humano en general. Juan Alberto reflexiona mucho sobre esas cosas, desde que empezamos con el grupo -1994-, es su manera de ser, es un poco la de todos, pero él le da mucha importancia a esos temas que le agobian. No sé si esos títulos de esos dos discos son una metáfora de lo que tú dices. Es interesante tu propuesta y tu pregunta… pero yo creo que era más un juego de palabra, o a lo mejor en el subconsciente o consciente de Juan Alberto sí estaba eso y no nos lo ha dicho (ríen).  

J.A.: Pues yo creo que acabas de dar con el hilo conductor de nuestra carrera (ríen). En el fondo eso es el deseo… Quizá todas nuestras canciones hablen de eso. Al principio predominaba el deseo amoroso, que en el fondo era una forma de camuflar el deseo sexual, porque teníamos 20 años, estábamos llenos de hormonas. Luego, puede ser el deseo de una sociedad menos idiota. El último disco realmente habla de libertad, en el fondo el deseo es libertad, el romper con unas cadenas, sea en nuestro trabajo, sean imposiciones sociales… Has dado con la clave.

El tema ‘Errante’ os acompaña desde 2010 con ‘Las noches del insomnio’. Cantáis: “Eso me hace equivocarme una y otra vez”. ¿En estos 20 años ha habido más aciertos o errores?

Andrés: Creo que el hecho de que una banda como Niños Mutantes llegue a 20 años, si ponemos en una balanza aciertos y errores, se debería inclinar indefectiblemente por los aciertos. Ha habido también muchos errores, muchos cambios, muchas travesías por el desierto, pero al fin y al cabo han hecho crecer a la banda. No creo que nadie en el mundo viva solo de aciertos, eso es un gran error. El mayor acierto es no tener prisa ni ansia. No hemos tenido un gran acierto que se haya transformado en pelotazo, que algunos lo confunden. Eso es algo bastante efímero, engañoso y un espejismo. Nunca hemos vivido de grandes aciertos, sino de ser honestos.  

Os escuché en la Sala el Sol de Madrid el pasado 26 de septiembre gracias al Music Explorer son Tour de San Miguel. ¿Qué son los acústicos para Niños Mutantes?

A: Está bien disponer de varios formatos. Cuando las canciones nacen lo hacen de una manera que se acerca más al acústico. Un proceso de creación de canciones, que en un 90% explotan en la cabeza de Juan Alberto, que las traduce en la guitarra, las lleva al local siendo un germen o una idea o melodía y después todos vamos construyendo. Esa idea se parece más al acústico que después a lo que son las canciones. Disfrutamos muchos de la electricidad, pero el tema de los acústicos, que los solemos hacer Juan Alberto y yo, que somos la mínima expresión o la mínima sería él, pero todavía no se ha tirado a la piscina –Juan Alberto niega con la cabeza-. El formato acústico consiste en desnudar las canciones. Va dirigido a un público con más cercanía, las canciones te llegan de otra manera… 

Recientemente hice un tema acerca de las pequeñas salas de música en vivo. Me contaron que “el momento de vivir la música en directo es mágico”. ¿Qué aportan estas giras por salas para los grupos?

A: ¿Sigo? –“sigue, que lo estás haciendo muy bien”, le dicen-. Hombre, las giras en pequeñas salas lo primero que aportan es cercanía. La antítesis de una pequeña sala es un festival, te puedes imaginar, el festival es una gran masa de gente, que no hay nadie en particular, que gritan mucho y te hacen sentir muchas vibraciones pero, al final, no aprecias la cara de nadie. Esa cercanía de poder compartir tan cerca la música te da otro tipo de energía y, sobre todo, creo que a cualquier banda y cuanto más grande más ilusión hace volver porque es donde nace la música. Creo que ninguna banda ha tenido la suerte, o para mí la desgracia, de nacer e ir directamente a un festival. En las salas es donde realmente te curtes. La banda tiene que desear volver porque le tiene que venir una hostia de recuerdos.

Aunque ya no disparemos en las tapias de los cementerios a las personas, disparamos con balas llenas de palabras negras como en el 36"

Nani Castañeda

¿Pequeñas salas, grandes conciertos o festivales?

J.A.: Es una elección complicada, nosotros somos grandes defensores de los conciertos en salas, te permiten ir a un trazo fino y delicado, puedes hacer matices en la música, tener momentos más íntimos, más desnudos… En un gran festival tienes que sacrificar todo eso y tener en cuenta que estás ante una audiencia enorme que quiere estar en una fiesta. Quizá en los tiempos que corren, que vamos hacia una cultura de consumo inmediato y de ‘selfie’ con el escenario de fondo, los festivales se convierten en algo de trazo más grueso, pero para nosotros se convierte en algo muy emocionante también. Nos dan dos cosas distintas: ggrandes chutes de energía y momentos de exaltación de ver cómo tu música llega mucha gente o ver las caras, la gente emocionada...

A mí me gusta pensar que en los festivales el cerebro de la masa es como el cerebro de un niño de seis años, las reacciones son las mismas y puedes planificar el concierto pensando en cómo le llegaría a un niño pequeño. De cinco o seis años sería un concierto de 10.000 personas (ríen), si vamos reduciendo, en un concierto en una sala, ya tocas para gente de 18 (ríen).

Y si hablamos de Federico García Lorca, Granada, Niños Mutantes… [El tema FGL está dedicado a la figura del poeta]

N: Estoy doctorado en este tema (ríen). Con respecto a FGL, que es la canción que está dedicada en este disco y creo que por primera vez en nuestra discografía a Granada y a Federico, fue un anhelo personal mío. Soy un poco obseso de la figura literaria de Federico García Lorca, me gusta evidentemente mucho literariamente, pero además me fascina la figura y lo que pasó. Cayeron en mis manos un par de libros interesantes hace un par de años y llevaba mucho tiempo con ganas de hablar de él y de la ciudad.

Granada es una ciudad que como todas, pero la nuestra un poco más, con dos caras muy acuciadas. Es cultural y siempre lo ha sido, diría que desde los nazaríes, que eran unos tíos muy cultos. Pero a la vez, no ha sabido gestionar su cultura y además, es una ciudad tan negra que allí mataron a Federico García Lorca que es probablemente el mejor poeta del siglo XX. Es una cuestión de una brutalidad tremenda, se lo cargan porque saben quién es –Juan Alberto interviene: “No, se lo cargan porque saben quién es”-. No, no tienen ni puta idea de quién es literariamente… Se lo cargan por homosexual, pero él no tenía un discurso especialmente político. Es una historia muy negra, pero que sigue representando a la Granada de hoy en día, aunque ya no disparemos en las tapias de los cementerios a las personas, disparamos todos los días con balas llenas de palabras negras como en el 36.

¿Qué canción es puro Niños Mutantes?

M: Llega un momento en el que me despendolo mucho y es cuando llega ‘Jovencita’. Me encanta ese momento del directo. Es una descarga de electricidad que dura un minuto y poco y me parece el momento álgido.

J.A.: Del último disco la verdad es que para mí es difícil, ha sido un disco muy compensado, para mí todas las canciones aportan algo. De los nueve discos anteriores ya hay canciones que no soporto y que odio profundamente y otras que amo. Aquí, el cariño está muy repartido. Quizá ‘NM’ es una canción que tiene un plus. Es una declaración de intenciones. Después de haber vivido momentos complicados entre nosotros que fueron importantes en la gestación del disco, porque como todas las familias después de 20 años tenemos nuestros problemas y estuvieron a punto de explotar, supimos reconducirlo hacia la música y eso es de lo que habla la canción. De que nos une la magia de la música, la droga de la música.

Me habláis de términos divinos… cerráis el disco con ‘Salmo’. Decís un “vaya mierda de dios…”; Bunbury canta: “O todo el mundo está loco o dios es sordo”; “Si crees que hay un dios ahí, da igual quién sea, no nos parece oír”, dice M Clan. ¿Es difícil que un artista del siglo XXI crea en Dios?

(Ríen)

J.A.: Yo creo que no es una cuestión que tenga que ver con ser artista. A ver, yo, personalmente, como ateo convencido veo difícil que una persona crea en dios, artista o no (ríe). Pero no, en el mundo del arte ha habido muchos artistas que no solo creían en Dios, sino que dedicaban su vida completa a ello. Pero en esa canción no estamos hablando del Dios que empieza con ‘D’ mayúscula, estamos hablando de, precisamente de esos artistas que se creen dios, enlaza muy bien la pregunta con el tema real de la canción, que es el endiosamiento y el coma etílico de ego que tienen algunos por el hecho de que se hayan celebrado sus canciones.

Para acabar, vamos a hablar un poco del futuro. “Nos hablará de un destino trágico”; “Cuando todo acabe de una vez y no haya que disimular”. ¿Qué nos espera con Niños Mutantes?

J.A.: Es de las veces que más planes a corto plazo tenemos. Nosotros siempre hemos ido pasito a pasito sin la ansiedad de los pelotazos. Nunca nos hemos planteado vamos a hacer una ópera rock ni la banda sonora de cinco películas –“Tampoco nos han llamado”, interviene Nani-. Ahora tenemos muchas cosillas en mente, acabamos de grabar un disco en un sitio muy inspirados que es el Carmen de la Fundación Rodríguez Acosta en Granada, poco conocido pero espectacular, y vamos a sacar cuatro canciones en directo, entre ellas una nueva. Además, queremos sacar al principios del año que viene un pequeño EP con una continuación de ‘DIEZ’, con algunas que se quedaron en la recámara, versiones… Tenemos muchos planes a corto plazo, pero a partir de ahí, los planes a largo plazo no sabemos a dónde nos llevarán. Ahora estamos muy cómodos con los dedos metidos en el enchufe, pero no sabemos, a lo mejor nos metemos en el ‘hardcore’ o el metal (bromean).


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