Sociedad

Benedicto XVI se despide de su pontificado: "Seré un simple peregrino en la última etapa de su vida"

El papa abandonó el Vaticano en helicóptero para trasladarse a Castel Gandolfo, a 30 kilómetros de Roma, tras despedirse de sus colaboradores y de la Guradia Suiza. Su renuncia como pontífice se hizo efectiva a las 20.00 horas.

Joseph Ratzinger es trasladado en helicóptero desde San Pedro hasta Castel Gandolfo.
Joseph Ratzinger es trasladado en helicóptero desde San Pedro hasta Castel Gandolfo. Gtres

"Desde las ocho de esta tarde ya no seré más el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, sino un simple peregrino que inicia la última etapa de su vida". Así se despidió Benedicto XVI de su pontificado en Castel Gandolfo, en su último acto público como papa. "Estoy muy feliz por estar aquí entre vosotros, circundado de la naturaleza y vuestra simpatía, que agradezco, así como vuestra amistad", dijo en medio de una fuerte ovación y cánticos de "viva el papa" y "Benedicto, Benedicto".

El Obispo de Roma subrayó que este jueves, el último día de su pontificado, es "diferente a los precedentes". Benedicto XVI ha asegurado que quiere seguir trabajando, "con el corazón, con mi amor, mi plegaria y mis reflexiones, por el bien de la Iglesia y el bien común de la humanidad". Su breve discurso fue interrumpido en varias ocasiones por los presentes, muchos de los cuales no pudieron contener la emoción y rompieron a llorar, sabedores que era su último acto público.

Benedicto XVI ha finalizado oficialmente su pontificado este jueves, 28 de febrero, a las 20.00 horas, cuando se hizo efectiva su renuncia. Tres horas antes, a las 17.00, la Guardia Suiza y sus colaboradores de la Secretaría de Estado se  despidieron de él en el patio de San Dámaso. Después, fue trasladado en coche, acompañado por el cardenal Bertone, al helipuerto del Vaticano, donde subió en un helicóptero para su traslado a Castel Gandolfo, a 30 kilómetros de Roma, que a partir de este momento será su residencia.

En el momento en que el helicóptero alzó el vuelo, han comenzado a sonar las campanas de las iglesias de Roma, la diócesis de Benedicto XVI. Antes de marcharse, Benedicto XVI devolvió el anillo del pescador para su destrucción, siguiendo el protocolo que se repite cada vez que un papa muere o renuncia a su cargo.

Según la tradición, el anillo es inmediatamente machacado para evitar cualquier eventual falsificación de documentos pontificios. Por este mismo motivo, también queda inutilizado el sello de plomo que usa el pontífice para sellar documentos importantes, entre ellos las bulas.

En su último acto, celebrado este jueves por la mañana, Benedicto XVI prometió "su incondicional reverencia y obediencia" al próximo Pontífice, en su encuentro de despedida con los cardenales residentes en Roma y con los que llegaron de diferentes partes del mundo, a los que pidió que el Colegio Cardenalicio trabaje como una orquesta armoniosa.


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