Atendían a los pacientes sin luz ni agua

La denuncia de dos médicos españoles provoca el cierre de un centro médico en una ciudad de Brasil

Los médicos españoles, a los que se les prometió un salario de 10.000 reales (3.333 euros) mensuales además de alojamiento, transporte y alimentación, no imaginaban en qué condiciones iban a trabajar en esta localidad.

Han tenido que ser dos médicos españoles los que han dejado en evidencia el sistema de salud de Brasil. Los galenos españoles y otro boliviano, miembros del pomposo programa gubernamental 'Mais Médicos para o Brasil' que implantó Dilma Rousseff, que ha contratado a miles de médicos extranjeros para trabajar en ciudades y remotos pueblos brasileños, han conseguido clausurar el centro de salud de Ceará-Mirim (Natal) debido a las lamentables condiciones de trabajo y el incumplimiento en las relaciones laborales pactadas con la administración sanitaria.

Los médicos españoles, a los que se les prometió un salario de 10.000 reales (3.333 euros) mensuales además de alojamiento, transporte y alimentación, no imaginaban en que condiciones iban a trabajar en esta localidad distante 90 kilómetros de Natal, la capital del estado de Rio Grande do Norte. Natal es una de las ciudades donde se disputarán los partidos de la Copa del Mundo.

A 24 kilómetros de Ceará-Mirim se encuentra la comunidad rural Santa Agueda II, donde los dos facultativos españoles desarrollaban parte de su trabajo. En el lugar donde se realizaban los curativos a los pacientes se encontraron con heces de murciélago, debido a que la casa no había sido revestida con forro en el tejado. La lámpara de la recepción la tuvo que comprar un vecino de la aldea, ya que no había presupuesto. Además en la comunidad Minamora, una casa aún en construcción era usada como punto de apoyo, pero el local tuvo que ser cerrado porque el agua estaba contaminada.

Alcides Maldonado, médico responsable de la atención en la comunidad de Minamora, explicó avergonzado a la televisión Inter TV Cabugi que en quince años de profesión en los que había trabajado en seis países nunca había tenido que desarrollar su trabajo de forma tan precaria: “No había nada, no había agua, luz, ni un baño. Era una casa en construcción que no había sido terminada”.

La Secretaria de Salud Pública de Rio Grande do Norte (Sesap) fue la que tomó medidas de inmediato tras la denuncia de los dos médicos españoles. El Ayuntamiento no estaba cumpliendo con sus compromisos y las condiciones laborales eran lamentables. La primera decisión que adquirió el responsable sanitario del Estado fue transferir a los galenos españoles a la capital Natal. Ahora están a la espera de nuevo destino.

“Existe un canal de comunicación entre el Ministerio de Salud y los médicos. Fueron ellos los que nos notificaron los problemas”, confirmó Claudia Frederico de Melo, coordinadora del programa 'Mais Médicos para o Brasil' en Rio Grande do Norte.

Ante lo sucedido el Ministerio de Salud de Brasil tomó una decisión drástica retirar las ayudas sanitarias al municipio Ceará-Mirim. Ha sido el primer caso dentro del programa. Y todo gracias a la denuncia de los dos galenos españoles.

Brasil quería médicos extranjeros para solucionar su carencia de facultativos, vino a buscarlos a España y se llevó a 100 para trabajar en los centros de salud del gigante sudamericano. Todos pertenecen a esa emigración cualificada que abandona una España deprimida para buscar nuevos horizontes. Forman parte del programa 'Mais Médicos para o Brasil' donde, en la primera fase (julio de 2013), se inscribieron 358 médicos de 32 nacionalidades. Los españoles representaron el 28% del total, sólo por detrás de los argentinos (141).  Dos de ellos han dejado en evidencia el precario sistema de salud brasileño.

Una médica cubana pide refugio en Brasil

La noticia se produce la misma semana que la médica cubana Ramona Matos Rodríguez abandonó su puesto de trabajo en la ciudad amazónica de Pacajá  para reclamar refugio en Brasil, primer paso para pedir asilo en EE.UU.

El abandono de su trabajo fue justificada por el partido opositor Demócratas (DEM) por las supuestas condiciones próximas a la esclavitud en que estaban trabajando los médicos cubanos en el gigante sudamericano.

La médica afirma que fue engañada por el Gobierno cubano ya que recibe 400 dólares por su trabajo en Brasil pese a que el acuerdo entre ambos gobiernos preveía el pago de 10.000 reales (unos 3.333 euros). Cuba le informó de que otros 600 dólares sería depositados mensualmente en una cuenta en la isla, pero que tan sólo podría reclamarlos al final de los tres años del contrato. Así la dictadura castrista se asegura que sus ciudadanos volvían a la isla caribeña.

La facultativa confesó que Brasil tiene un grave problema de salud en los hospitales y los puestos de salud donde fueron enviados los médicos extranjeros. En la amazónica Pacajá no había instrumental y los medicamentos necesarios para atender a los pacientes de forma adecuada.


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