Sociedad

La precaria situación de la investigación: "Que el CSIC esté así habla también del deterioro general de España, a todos los niveles"

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), no pasa por su mejor momento. Juan León, investigador principal del grupo Quinfog, y Carlos Sabín, que trabajó en la institución como físico teórico, cuentan su experiencia en el centro.

Una investigadora trabajando en el CSIC.
Una investigadora trabajando en el CSIC. CSIC

El CSIC es el principal organismo científico en España, que cuenta con más de 100 centros e institutos de investigación y para el que trabajan unos 12.000 profesionales. Sin embargo, desde hace algún tiempo su situación viene siendo precaria. Como reconoce Juan León, investigador principal del grupo Quinfog: "El CSIC está en proceso de colapso, pero no es un proceso que se vaya a producir de hoy para mañana".

Para evitar ese colapso, la institución recibió 25 millones de euros, inyectados por el Gobierno, el pasado 28 de junio. Pero no es suficiente. Según una petición firmada por más de 235.000 personas y entregada en julio, "la situación actual del CSIC es debida al déficit estructural crónico que la institución viene sufriendo desde 2009, como consecuencia principalmente de las sucesivas reducciones de transferencia de fondos desde el Ministerio y no tanto por la situación económica general del país". Es decir, para los investigadores y firmantes de esta petición, el deterioro del CSIC se debe a los recortes presupuestarios, que van más allá de la crisis económica.

Para Carlos Sabín, físico teórico que trabajó en el CSIC durante cinco años y medio, este centro "es una institución esencialmente noble y no debería pasar por tantas dificultades. Que el CSIC esté así habla también del deterioro general de España, a todos los niveles".

Al igual que otros muchos investigadores, como por ejemplo el reciente caso de Amaya Moro-Martín, Sabín se ha ido fuera para seguir investigando. Actualmente, Sabín realiza sus trabajos de investigación en Nottingham (Inglaterra) y las principales diferencias que ve con España son las siguientes: "Sin duda, en Nottingham mi proyecto tiene más dinero, lo cual permite viajar con más tranquilidad, invitar a más colaboradores, organizar congresos... a la larga eso hace que la investigación sea de más calidad. Pero la principal diferencia, y sin duda el principal problema que encontré en España (y que ningún aumento de presupuesto fue capaz de solucionar), es el exceso de burocracia para cualquier cosa, que entorpece tu tarea y tantas veces te hace quedar en ridículo ante colegas de otros países".

Y aún añade otro problema más para la investigación en nuestro país, "las trabas absurdas para que investigadores nacidos en otros países puedan tener plazas estables en España si lo desean". Sin embargo, y a pesar de todas las dificultades, Sabín no comparte el victimismo de muchos de sus colegas: "Trabajamos en lo que nos gusta, podemos viajar, nuestra formación nos permite optar a puestos de trabajo en los países más avanzados del mundo. Nadie nos obligó a seguir esta carrera (la de la investigación), y cuando la iniciamos conocíamos sus incertidumbres y dificultades".

Juan León comparte con Carlos la idea de que la burocracia en España "se extiende por todos lados", pero al margen de los problemas burocráticos, la realidad es que en el CSIC "falta dinero a espuertas". En opinión de León, lo que ha ocurrido es que durante el gobierno de Zapatero se crearon grandes proyectos para el CSIC (como su transformación en Agencia estatal), que una vez puestos en marcha carecen de financiación suficiente y eso ha convertido a la institución "en un gigante con pies de barro".

A pesar de ello, León cree que el actual presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, "está siendo muy valiente". Y como investigador principal del grupo Quinfog, también está convencido que nuestros investigadores tienen "un nivel intelectual muy alto". Lo que le hace pensar que en España "en medio del caos hay esperanza, porque en nuestro país hay gente de primera categoría".

Con esa esperanza, viviremos pendientes de si se resuelven o no las dificultades del CSIC para este próximo otoño, cuando la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, se ha comprometido a aportar un ingreso extra que oscilará entre los 50 y los 75 millones de euros. Un dinero fundamental para el CSIC, y para que nuestros investigadores puedan seguir trabajando en España.


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