Sociedad

Los contratos de limpieza de Madrid no incluían el compromiso de mantener empleos

La huelga de limpieza en Madrid comienza a ser un problema de notables dimensiones, algo que hubiera podido evitar el Ayuntamiento con la inclusión en los pliegos de la obligación por parte de los potenciales adjudicatarios de mantener los puestos de trabajo, un compromiso que no aparecía por ninguna parte. De este modo, las empresas que se hicieron con los contratos encontraron en los recortes de plantilla el modo óptimo para tratar de rentabilizar unas licitaciones muy ajustadas.

La basura sigue acumulándose en las calles de Madrid.
La basura sigue acumulándose en las calles de Madrid. EFE

El recorte de puestos de trabajo en las empresas concesionarias del servicio de limpieza en Madrid ha provocado el inicio de una huelga de consecuencias imprevisibles para la capital. Ante la escasa rentabilidad que ofrecen las licitaciones por las que se han adjudicado los contratos de limpieza, los grupos contratistas han llevado a cabo una serie de recortes de puestos de trabajo que han provocado la conocida respuesta de los trabajadores. El Ayuntamiento de Madrid no incluyó en los pliegos de condiciones un compromiso de mantenimiento de los puestos de trabajo.

Con este último factor como punto de partida, empresas adjudicatarias de los seis lotes en que se dividió la última licitación de limpieza en Madrid (entre las que se encuentran Ferrovial, FCC y Sacyr) han optado por echar mano de los recortes laborales para tratar de rentabilizar unos contratos que difícilmente generan beneficios por sí solos.

El Ayuntamiento de Madrid ya tenía una referencia temporal y, además, muy cercana. A finales del pasado año, la licitación para el servicio de recogida de basuras en ciertos distritos de la capital de España quedó desierta después de que no llegara ninguna oferta firme, tal era la escasa rentabilidad que ofrecía.

El Consistorio, que había vendido el nuevo contrato como un ejemplo del ahorro que podía generar, se vio obligado a prorrogar el ya existente con FCC y, además, con las mismas condiciones.

El problema de los contratos integrales

Las compañías aspirantes a hacerse con los contratos de limpieza en Madrid ya habían manifestado al Ayuntamiento las dificultades de hacerlos rentables con las condiciones que proponían. Pese a estos antecedentes, el Consistorio madrileño no incluyó una cláusula de compromiso con el empleo, que sí existe en otras licitaciones públicas e incluso en procesos de privatizaciones.

“Al no tener ningún tipo de freno en este capítulo, las compañías han recurrido a los recortes laborales”, señalan fuentes del sector, que además concluyen que “de haber existido esta condición, el Ayuntamiento podía haberse encontrado fácilmente en la misma situación que con la licitación de la recogida de basura, es decir, sin ofertas”.

Paradójicamente, la actual alcaldesa de Madrid, Ana Botella, estuvo al frente del área de Medio Ambiente cuando el bastón de mando estaba en manos del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. La idea de los contratos integrales está muy ligada a su figura y también a Antonio de Guindos, quien heredó sus responsabilidades cuando Botella fue nombrada alcaldesa tras la marcha de Gallardón al Gobierno central.

El turismo como telón de fondo

Hasta el momento de su dimisión, debido a su imputación en el caso del Madrid Arena como responsables también del área de Seguridad, De Guindos impulsó este tipo de contratos y se mostró firme cuando los potenciales contratistas expusieron los motivos por los que consideraban que las condiciones eran insostenibles.

Por el momento, el resultado no es excesivamente alentador: una licitación desierta y pendiente de volver a ponerse en marcha y una huelga de limpieza que viene a echar sal en una herida abierta en Madrid: el descenso del volumen de visitantes a la capital.


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