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Rajoy responde a los sindicatos al calificar de "justa, buena y necesaria" la reforma laboral

Punto y final a un congreso que ha servido para incrementar el poder interno de María Dolores de Cospedal y en quien Mariano Rajoy deposita el poder del partido con algunos contrapesos internos. Pero el de hoy ha sido un discurso de clausura no solo en clave partidaria sino política, no solo de líder del PP sino muy especialmente de presidente del Gobierno en un intento por poner en valor las medidas que ha ido tomando en sus poco más de cincuenta días en Moncloa.

Punto y final a un congreso que ha servido para incrementar el poder interno de María Dolores de Cospedal y en quien Mariano Rajoy deposita el poder del partido con algunos contrapesos internos. Pero el de hoy ha sido un discurso de clausura no solo en clave partidaria sino política, no solo de líder del PP sino muy especialmente de presidente del Gobierno en un intento por poner en valor las medidas que ha ido tomando en sus poco más de cincuenta días en Moncloa.

Al mismo tiempo en que se desarrollaban las manifestaciones contra la reforma laboral, ha defendido que está es la reforma que España necesita "para evitar que seamos el país de Europa que más empleo destruye. Nos sitúa al mismo nivel que los países más avanzados de la UE, moderniza una legislación de 30 años y acaba con las injusticias y discriminaciones del mercado de trabajo. Es una reforma justa, buena para España y necesaria. Tenemos que adaptarnos", ha dicho.

Con la presencia del presidente de Bankia, Rodrigo Rato, sentado en primera fila; de representantes de organizaciones empresariales y de autónomos, así como de Convergencia, Unió, UPN y Coalición Canaria amén de embajadores de más de cincuenta países, el jefe del Ejecutivo, ha señalado que el PP "no ha venido aqui a resolver querellas internas porque no las tenemos, ni la razón de ser de nuestro partido o a  improvisar algunas ideas de recambio porque se nos gastaron las anteriores, a eso vinieron otros hace unas fechas, nosotros hemos venido a fortalecer nuestra capacidad de respuesta, para atender lo que hoy nos reclama España, estamos aquí para gobernar".

El presidente del Gobierno ha intentado justificar las medidas tomadas a pesar de que se trata de una  tarea "dura, ingrata y dificil". De momento, ha dicho, "estamos haciendo lo más importante y desagradecido, que es poner barreras a la destrucción de empleo. Se espera de nosotros que a la vez que frenamos la caída, comencemos a construir". Además, ha agregado "hemos de atender a todo ello sin dejar de pensar en el día de mañana. Aquí no se puede gobernar pensando en la próxima media hora", en alusión al anterior Ejecutivo.

"Por duro que resulte el esfuerzo siempre será menos duro que no hacer nada y continuar como estábamos. No preguntamos la dimensiones del desafío. ¿Estamos preparados para acometer al tarea?, un sí rotundo y unánime", se ha contestado a sí mismo. Rajoy ha querido dejar muy claro que "haremos cuanto sea preciso, lo haremos con sensatez y sentido común, con justicia para que los esfuerzos no caigan sobre los más débiles. Lo haremos sin vacilaciones y sin perder un minuto. Lo estamos haciendo ya, nadie podrá acusarnos de ser negligentes, que no tomamos decisiones. En siete semanas hemos puesto en marcha más reformas que los socialistas en siete años".

No obstante ha querido rebajar la euforia señalando que ninguna estas medidas "hará milagros por sí solas", ni siquiera todas juntas si antes no se inicia un camino de recuperación. Y para ello no le temblará el pulso, como ha hecho con otros anuncios controvertidos. Es por ello que ha proclamado que "si no me queda más remedio que subir los impuestos lo hacemos y si recortamos dinero público lo hacemos para tener dinero para lo imprescindible, sanidad, educación, pensiones.....".

Rajoy ha hecho muchas alusiones "a los que protestan" en alusión a las centrales sindicales, que, de hecho, excusaron su presencia al acto de clausura tras la invitación que recibieron del PP en este sentido. Ha reivindicado que "hacemos estas reformas porque hay mucha gente que ha confiado en un gobierno" y defendió que algo se ha comenzado a notar, entre otras cosas, "ha desaparecido la indefinición, conocemos las dimensiones del desafío y el tamaño del agujero. Ha cambiado la manera en que nos ven desde fuera. España aparece como un país serio y responsable", aunque no son parámetros medibles.

"No podemos decir que España esté en pie pero sí que quiere ponerse en pie y dejar cuanto antes esta pesadilla. Algunos intentan desarbolar esta voluntad mayoritaria de superación, en ese caso, es natural que protesten, pero los españoles no se van a resignar, que nadie imagine que van a desaprovechar esta oportunidad. Retirar todos los obstáculos que cierran nuestro camino no se hace con palabrareía grandilocuente sino con reformas, sentido común, seriedad y mucha perserverancia". Tras confesar que no es su intención "sembar brotes verdes", total y absolutamente metido en su papel de jefe del Ejecutivo ha snetenciado que "por grandes que sean las dificultades no lo van a ser más que nuestro empeño. España entera arrimará el hombro y dejará atrás a los que pongan obstáculos en el camino".


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