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Cambio en la ley de cajas: un traje a la medida de Rato y Fainé

La propuesta de modificación de la nueva ley de cajas llegó bajo la petición de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Sin embargo, el cambio de la normativa, que permite a una caja no convertirse en fundación, como así obligaba el decreto de julio pasado, pese a perder el 50% de las acciones del banco al que han segregado todo su negocio, supone un traje a la medida de Bankia, Banca Cívica y CaixaBank, en menor medida, según aseguran fuentes del sector.

La propuesta de modificación de la nueva ley de cajas llegó bajo la petición de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Sin embargo, el cambio de la normativa, que permite a una caja no convertirse en fundación, como así obligaba el decreto de julio pasado, pese a perder el 50% de las acciones del banco al que han segregado todo su negocio, supone un traje a la medida de Bankia, Banca Cívica y CaixaBank, en menor medida, según aseguran fuentes del sector.

"Esta fue una de las peticiones que tanto Rato como Fainé pidieron a Rajoy en los encuentros que mantuvieron los días siguientes al triunfo del PP en las elecciones. En alguna reunión del Consejo de la CECA ya expusieron la necesidad de este cambio normativo. Ninguno de los dos presidentes querían que sus cajas perdieran su condición de entidades financieras porque eso les imposibilitaría tener instrumentos de financiación y, además, caerían bajo el poder político de sus respectivos gobiernos autonómicos ", explican desde varias cajas de ahorros.

Los importantes descuentos que Bankia y Banca Cívica tuvieron que aplicar para lograr salir a Bolsa les dejaron al borde de convertirse en fundación. Las cajas que integran Bankia, lideradas por Caja Madrid y Bancaja, poseen el 52% del capital de Bankia, mientras que en las cajas de Banca Cívica tienen el 55,3% del banco. En el caso de CaixaBank, La Caixa es el principal accionista del banco, que detenta el 81,1% de los títulos.

De no haberse realizado este cambio normativo, las crecientes necesidades de capital de alta calidad, impuestas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés), aunque tanto Bankia como CaixaBank aseguran que las cubrirán sin necesidad de ampliaciones de capital, además de un más que probable incremento del 20% en las provisiones del ladrillo podrían hacer perder las condiciones financieras de estas entidades. De hecho, para cubrir esta medida que estudian los nuevos responsables del ministerio de Economía, las cajas deberán emitir instrumentos que computen como capital, como bonos convertibles. "De materializarse esta opción, tanto Bankia como Banca Cívica serían las primeras cajas con bancos en convertirse en fundaciones", explican desde el sector.

"Ni CajaMadrid, ni La Caixa pueden permitirse el lujo de perder su condición de entidad financiera porque es una manera de tener la primera palabra en su autogestión. Además, aunque las condiciones dicen lo contrario, debido a las elevadas indemnizaciones que aparecen en los contratos de las fusiones, esta nueva vía posibilitaría a una caja seguir operando financieramante en caso de ruptura de un SIP. Esta vía no se contempla ahora mismo, pero quien dice que no pueda darse con el giro radical en la reestructuración del sector que quiere dar el nuevo gobierno", asegura un directivo de una caja.

Ante esta situación, Luis de Guindos, ex consejero de Banco Marte Nostrum, acordó reformar vía decreto ley otro decreto ley para que a partir del uno de enero de este año, "si una caja de ahorros dejase de ostentar el control, en los términos del artículo 42 del Código de Comercio, de la entidad de crédito a la que se refiere la presente disposición, deberá renunciar a la autorización para actuar como entidad de crédito según lo previsto en la Ley de Ordenación Bancaria de 1946 y proceder a su transformación en fundación especial".

Se sustituye la exigencia de tener más del 50% del capital por la de ostentar el control en los términos del artículo 42 del Código de Comercio. Es decir basta con ser el socio principal y la caja de ahorros seguirá siendo caja.

La decisión del Gobierno de Rajoy de evitar un mayor control político sobre las cajas por parte de las comunidades no sorprende. El PP durante la pasada legislatura defendió la despolitización de estas entidades y pactó la reforma de la LORCA con el Ejecutivo de Zapatero para aumentar las exigencias de profesionalidad sobre los directivos y consejeros de las cajas y abrir la puerta a la conversión en bancos. "Ni Rato quiere que Esperanza Aguirre gane peso en CajaMadrid, ni Fainé que lo haga Mas en La Caixa", aseveran desde un banco.


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