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Los financiadores de Sacyr quieren "el máximo desapalancamiento posible"

La refinanciación de Sacyr por el crédito para la compra de la participación en Repsol es el gran objetivo a corto plazo de la compañía, como reconocen en el seno de la misma, y para ello sus responsables están inmersos en un proceso frenético. Fuentes cercanas a la operación afirman que para la renovación del préstamo, que vence el próximo 21 de diciembre, quieren el máximo desapalancamiento posible en el grupo de construcción y concesiones, así como una aportación extra de garantías. Y en este capítulo sólo se avista un nombre: Valoriza.

Las citadas fuentes señalan: “no olvidemos que, antes que refinanciar, nosotros lo que queremos es cobrar”. Aunque dejan claro que no se puede dejar caer una compañía como Sacyr, aclaran que “desde hace tiempo nos hemos preocupado por la viabilidad de la empresa”. Y ésta pasaba por dos aspectos: sosiego en la gestión y desapalancamiento.

La primera condición ya está lograda, con el nombramiento de Manuel Manrique como presidente y las vicepresidencias de Demetrio Carceller y Juan Abelló. Un Manrique que ha serenado mucho los ánimos y que en los últimos días se ha visto con todos los actores de la película en Repsol, tal como reconocen en la propia Sacyr.

Por ello, el nuevo máximo ejecutivo está inmerso en la segunda pata, que es la desinversión. Para lograr esto, la venta de un paquete significativo de Repsol es la opción más manejada. Tal como adelantó Vozpópuli, Sacyr estaría planteándose la colocación de un 5% de la petrolera, para obtener alrededor de 1.000 millones de euros. La operación reduciría la deuda global de la compañía cerca de un 9%.

Pemex no comprará más

La venta de cualquier acción de Repsol acarrea la inmediata opción de tanteo de Pemex, en virtud de la sindicación con Sacyr firmada en agosto de este año, pero ni en la constructora ni en la propia empresa mexicana creen que se vaya a ejercer.

Aunque, paradójicamente, algunas fuentes indican que la sindicación podría estar ahora más viva que nunca. Conforme se puede leer en el documento remitido en su día a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la naturaleza de ese pacto es votar de manera conjunta para reforzar el negocio y las buenas prácticas de la compañía, así como la contratación de un ejecutivo independiente que contara con el visto bueno de todo el consejo de la petrolera española. El agresivo perfil de Del Rivero, que siempre anheló la presidencia de Repsol, era el principal obstáculo de la sindicación.

Ahora, aunque Sacyr redujera un 5% su participación, entre el 15% restante y el 9,9% de Pemex seguirían contando con un 25,9% del capital de la compañía que preside Antonio Brufau. Habrá que ver qué ocurre aunque, a día de hoy, la versión oficial de la empresa pública azteca es que la sindicación sigue viva.

En cualquier caso, las fuentes cercanas a la financiación son claras: “cuanto más dinero consiga Sacyr, mejor”. Las condiciones de la refinanciación no serán fáciles. La carga financiera puede ser entre dos y tres veces más fuertes, advierten. En primer lugar, porque las condiciones de mercado de finales de 2006 a las de ahora han variado sensiblemente. Y en segundo, porque los nuevos apretones de la EBA hacen que nadie tenga ganas de añadir riesgo a su cartera. Al contrario: el que quiera crédito ahora, tendrá que aportar muchas garantías.

Y Valoriza, con una cartera de pedidos a largo plazo superior a los 12.000 millones de euros y, lo que es más importante, una cifra de facturación cercana a los 1.000 millones anuales, es una perita en dulce. Pignorados ya activos como Testa (filial de patrimonio, o lo que es lo mismo, de inmuebles en renta) y Vallehermoso (cabecera del negocio inmobiliario), Valoriza se perfila como esa garantía extra ideal que contribuiría a desbloquear la refinanciación de la deuda de Sacyr.


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