Nacional

Rajoy busca hueco a Gallardón en la candidatura de Madrid

En el PP ya pocos dudan sobre el desembarco de Alberto Ruiz-Gallardón en la política nacional a través de su inclusión en la candidatura que encabezará Mariano Rajoy a las elecciones del 20-N. Ni siquiera parece dudarlo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien, a diferencia de hace cuatro años no tiene ninguna intención de presentar batalla en contra. Ahora el debate entre los dirigentes del PP, --a sabiendas que la primera y última palabra al respecto la tiene Rajoy--, es elucubrar sobre el puesto que éste ocupará en la lista, entre los cinco primeros o en un escalafón más bajo. Tampoco este dato parece preocuparle aparentemente a Gallardón, que se da por satisfecho con tener asegurado un puesto de salida que le permita tener escaño en el Congreso de los Diputados.

El Comité Nacional de Listas del PP tiene previsto reunirse este jueves para ir completando las candidaturas con las que concurrirán a los comicios después de haber elegido a los “número uno”. Aunque no necesariamente tienen que ir todas las listas al mismo tiempo. De hecho, el comité regional de listas de Madrid, que es al que compete formalizar la propuesta ante su hermano mayor de Génova, no tiene fecha de reunión. Podría darse el caso de que la decisión definitiva se atrasase hasta el día 17, fecha tope oficial para la presentación de candidaturas.

Incorporado Gallardón al núcleo duro de Génova por su pertenencia al comité de dirección, todo apunta a que sería más difícil de explicar su exclusión que su inclusión en la lista. La última palabra la tiene Rajoy, que dispone de un amplísimo margen de maniobra para decidir sobre los nombres que quiere que le acompañen. En estos casos, la dirección regional apenas puede proponer dos o tres personas.

La idea es, sin embargo, no generar conflictos ni crear agraviados. Huecos no faltan con respecto a la lista de 2088. Caen Manuel Pizarro -que fue de número dos- y Eduardo Zaplana. También deja espacio en Madrid Cristóbal Montoro, que encabezará Sevilla. Además, sondeos internos apuntan a que pueden sacar hasta 21 diputados por esta circunscripción, tres más de los actuales. Eso permite la continuidad del denominado sector “crítico”, representado por Gabriel Elorriaga, Cayetana Álvarez de Toledo y Carlos Aragonés e incluso, con una nueva incorporación, la del vasco Ignacio Astarloa, que encabezó la lista vizcaína en 2008.

Hay otros nombres que no deben perderse de vista. Uno de ellos es el del presidente del PP de Navarra, Santiago Cervera, que prepararía así su salida de la política regional para volver al Congreso. El ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes es otra persona a tener en cuenta. Además, hay eurodiputados a los que no les importaría regresar a Madrid, léase el caso de José Manuel García Margallo, quien, sin duda haría un buen papel en el equipo económico del próximo Gobierno hasta el punto de que hay quien le ve hasta como vicepresidente; el cuñado de Rajoy, Francisco Millán Mon, y la ex ministra de Educación Pilar del Castillo.

Respecto a quién será la persona elegida que haga tándem electoral con Rajoy hay todo tipo de elucubraciones en el cuartel general de los populares. Todo se dirime entre tres nombres: Gallardón, Ana Mato y Soraya Sáenz de Santamaría. En 2008 Mato fue de número tres y Santamaría de cinco. Una prevalencia de ésta última sobre la vicesecretaria de Organización del PP llevaría directamente a la lectura de que se le reserva un cargo a la derecha del que puede ser el próximo presidente del Gobierno: la vicepresidencia política. Pero a Rajoy no le gusta dar pistas. Puestos a hacer comparaciones, José María Aznar era un dechado de transparencia al lado del gallego.

Y es que Rajoy debe tomar muchas decisiones y todas al tiempo. Se trata de un complicado puzzle en el que debe encajar las piezas de su futuro Gobierno, llegado el caso, de su nuevo Grupo Parlamentario y de la dirección del partido. Es lo que un dirigente de Génova ha llamado, no sin ironía, un circo de tres pistas

Así, superado el trámite de los cabezas de lista, el PP afronta la segunda etapa, esto es, la confección de la totalidad de las candidaturas, con un llamamiento específico de Génova a las direcciones provinciales para que se esmeren especialmente en la elección de los nombres. La razón es doble: por un lado es posible que las listas corran mucho tras la posible formación del Gobierno. Por otro, el incremento en el número de parlamentarios que auguran todas las encuestas les obliga a hacer unas listas mucho más ambiciosas, al objeto de diseñar un Grupo Parlamento fuerte.


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