LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO INTERNACIONAL

Rabat pidió a la Policía española acelerar el arresto de los yihadistas por temor a un atentado

El cabecilla de la célula desmantelada este viernes era controlado desde hace meses para descubrir con quién se relacionaba. El retorno desde Siria de uno de los detenidos disparó las alarmas de Marruecos, que temía que el grupo actuara de modo inminente en su territorio.

El cabecilla de la célula yihadista desmantelada, instantes después de su detención.
El cabecilla de la célula yihadista desmantelada, instantes después de su detención. POLICÍA

Prevenir antes que curar. La detención este viernes de ocho marroquíes y un español como presuntos integrantes de una célula yihadista asentada en Nador y Melilla se aceleró después de que las autoridades de Rabat detectasen el retorno a su territorio de un radical islamista que había estado luchando en Siria junto a las filas del autodenominado Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS, en sus siglas en inglés). La presencia del veterano de guerra y la actividad desplegada por el resto del grupo tras su llegada disparó las alarmas de los servicios antiterroristas alauitas ante la posibilidad de que preparasen un atentado en el estado magrebí. La Policía española respaldó su decisión y detuvo a Mohamed Said Mohamed, supuesto cabecilla de la red y al que mantenía bajo control desde hace meses para detectar sus conexiones con otros potenciales radicales islamistas asentados en nuestro país.

El retorno de un yihadista que había combatido en Siria y el aumento de la actividad de la célula disparó las alarmas en la Policía marroquí

Así lo han confirmado a Vozpópuli fuentes de la lucha antiterrorista, que destacan que la operación es fruto de las "excelentes relaciones" existentes en los últimos tiempos entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Dirección General para la Vigilancia del Territorio de Marruecos. "El grupo había aumentado sus movimientos y eso hizo sospechar que pudiera estar preparando pasar a la acción", aseguran. En este sentido, también destacan que en las últimas semanas Mohamed Said Mohamed, de nacionalidad española y residente en Melilla, había cruzado en numerosas ocasiones la frontera para encontrarse con el resto de la célula. Sus pasos eran seguidos de cerca por la Policía española, sobre todo después de que se tuviera constancia de que había visitado en Mali a su hermano Zakaria, un exmilitar español que desertó para unirse al Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO), un grupo en la órbita de Al Quaeda. Los expertos antiterroristas sitúan ahora a éste precisamente en Siria, en las filas del ISIS.

Para la Policía española, sin embargo, el grupo desarticulado este viernes parecía haber centrado su actividad por el momento en el proselitismo y el envío de combatientes a zonas de conflicto. De hecho, al cierre de estas líneas no se había intervenido ni en Melilla ni en Marruecos ningún tipo de armas ni explosivos. "Lo importante ahora es entrar en los ordenadores que se les han intervenido y rastrear sus discos duros para conocer cuáles eran sus planes", recalcan los expertos antiterroristas consultados. Con la información que de ellos se obtengan, no descartan que se produzcan más detenciones en los próximos días, aunque desde Madrid se considera ya a la célula totalmente desmantelada: "Han caído captadores y reclutados. Puede que quede alguno de estos últimos e, incluso, algún retornado más de la guerra en Siria".

El peligro de los 'retornados'

La vuelta a Europa de estos antiguos combatientes se ha convertido en la mayor preocupación de los países occidentales, que, como España, preparan modificaciones en sus códigos penales para poder perseguirlos legalmente. "Vuelven más radicalizados incluso que cuando se fueron, con preparación militar en el manejo de armas y explosivos, y , sobre todo, sabiendo lo que es matar", alertan las fuentes policiales. Los servicios de inteligencia españoles cifraban hace un año en 95 (13 españoles y el resto marroquíes) el número de yihadistas residentes en nuestro país que habían acudido a Siria e Irak a luchar en las filas del ISIS y otros grupos de la órbita de Al Qaeda. De ellos, al menos 11 habían muerto al perpetrar atentados suicidas, según informó El País. Otros tres, han sido detenidos a su regreso en los últimos meses.

En lo que va de año, la Policía ya ha desarticulado cinco células yihadistas dedicadas a la captación y al envió de 'combatientes' a zonas de conflicto

España se ha convertido, de hecho, en un eslabón clave en el envío de estos combatientes, según se desprende de las últimas operaciones policiales realizadas por las Fuerzas de Seguridad en las que se han desmantelado varias de estas estructuras. Una de ellas, con base en Melilla, fue desarticulada el pasado mes de marzo con la detención de siete de sus integrantes. Según destacó entonces el Ministerio del Interior, había llegado a enviar a "decenas" de terroristas, en su mayoría franceses y marroquíes, a zonas de conflicto. Dos meses más tarde, también en Melilla, se detuvo a seis presuntos yihadistas, todos de nacionalidad española, que habían conseguido enviar a Mali a, al menos, 26 'combatientes' para integrarse en Al Qaeda.

En junio, la operación se desarrolló en Madrid, donde la Policía arrestó a nueve presuntos integrantes de un red internacional que reclutaba activistas para el ISIS. Su cabecilla era Lachen Ikassrien, quien residía en España desde su paso por Guantánamo y que había denunciado en 2009 ante la Audiencia Nacional haber sufrido torturas durante su estancia en el mismo. Finalmente, el pasado mes de agosto, y también en colaboración con las autoridades de Rabat, cayó una célula que operaba en el país magrebí. Entonces, los arrestados en España fueron dos mujeres jóvenes, una de ellas menor de edad, que querían viajar a Marruecos para, desde allí, trasladarse a Siria y unirse a la 'yihad'.


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