Nacional

El PP paga a su cúpula dirigente bajo el concepto de "gastos de representación"

No hay relación contractual al tratarse de designaciones políticas. Compensa la remuneración que reciben los parlamentarios que son cargos en Génova y retira el sueldo a los que tienen tareas ejecutivas. Los pagos están fiscalizados y tributan IRPF.

"Gastos de representación". Bajo este concepto el PP abona a su cúpula dirigente la parte de la retribución que dejan de recibir si son diputados nacionales, senadores o diputados regionales. Esta es la fórmula escogida ante la ausencia de una relación contractual, dado que se trata de designaciones políticas y no laborales, según explicó a Vozpópuli un antiguo dirigente de Génova. Eso sí, estos pagos están fiscalizados y van con su correspondiente retención de IRPF, aseguraron fuentes de la sede nacional del partido.

Con esta fórmula reciben sus retribuciones los coordinadores y secretarios de área y los vicesecretarios, esto es, Carlos Floriano, Javier Arenas y Esteban González Pons. No es el caso de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que al tener un cargo ejecutivo no recibe remuneración alguna del partido, caso que se debe hacer extensivo a Mariano Rajoy en su calidad de presidente del PP.

El Partido Popular establece un sueldo para sus dirigentes en razón de su cargo. Pero si éstos son diputados o senadores, en lugar de tener dos retribuciones, el partido les resta de su salario lo que cobran como parlamentarios. Ese "complemento", destinado a que no tengan merma económica, se añade a su nómina como "gastos de representación", sometido a las retenciones legales que se establecen para este tipo de pagos.

Los parlamentarios cobran a través del partido, que añade los "gastos de representación" y resta la cuota de militancia

El sistema añade otra peculiaridad no exclusiva del PP. El sueldo de parlamentario lo cobran a través del partido, que añade a la nómina los "gastos de representación" pero resta la cuota que están obligados a pagar al PP, en torno a un 10 por ciento del sueldo, y que algunos dirigentes llaman irónicamente "el impuesto revolucionario".

Esta es la norma general para los que tienen cargo en Génova y escaño en cualquiera de las dos Cámaras o en parlamentos autonómicos. Para los que no son parlamentarios, como es el caso del secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales, José Ramón García Hernández, el partido le ha metido en nómina como a un trabajador de la casa a pesar de que no existe relación contractual con la cúpula dirigente, al tratarse de cargos de designación política. De hecho, si se prescinde de cualquiera de estos cargos no hay, por ejemplo, indemnización por despido. Otro caso diferente es el del ex vicealcalde de Madrid Manuel Cobo, que no cobra del PP como responsable de política local porque lo hace de Ifema.


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