El trámite de la ley de abdicación se cerrará en dos semanas

El Gobierno pisa el acelerador: el príncipe de Asturias se convertirá en el rey Felipe VI antes de un mes

El Príncipe Felipe se convertirá en el Rey Felipe VI en un mes. En dos semanas quedará concluida y aprobada la ley de abdicación, único obstáculo legal para la proclamación del nuevo Monarca.

Juan Carlos I junto a los Príncipes de Asturias en uno de los actos con motivo del día de las Fuerzas Armadas.
Juan Carlos I junto a los Príncipes de Asturias en uno de los actos con motivo del día de las Fuerzas Armadas. GTRES

Entre tres y cuatro semanas llevará el proceso legal para proclamar un nuevo Rey de España, según fuentes oficiales. El Gobierno ha pisado el acelerador para que la ley orgánica que regule el proceso de abdicación se tramite con urgencia. En casi cuarenta años desde la restauración de la monarquía no ha habido tiempo para elaborarla, tal y como la Constitución manda. Tampoco don Juan Carlos puso mucho empeño. Ahora vienen las prisas. La abdicación no está regulada legalmente. La proclamación del nuevo Rey sí lo está. Un vacío legal que se cubrirá con suma rapidez.

El príncipe Felipe se convertirá en el rey Felipe VI en una ceremonia austera en el marco de una sesión conjunta de las Cortes. No habrá invitados ilustres ni representantes de otras familias reales europeas. Justo lo contrario de lo que ocurrió con la proclamación del príncipe Guillermo de Holanda tras la abdicación de su madre, la reina Beatriz, que se convirtió en una fiesta multitudinaria, con despliegue de sangre azul, entorchados, libreas y carrozas doradas.

Antes de un mes, por tanto, la princesa de Asturias se convertirá asimismo en Reina de España en tanto que la infanta Leonor recibirá desde ese instante el tratamiento de princesa de Asturias, puesto que es la primera persona en la línea de sucesión. Casi cuatro décadas después de la entronización de don Juan Carlos, la monarquía española mudará el frontispicio de sus más altas figuras en un relevo histórico y pacífico, dentro de una normalidad democrática. Un hecho sin apenas precedentes en nuestra trágica historia.

La Familia Real proseguirá hasta ese momento con su tradicional agenda. Este próximo domingo, por ejemplo, el Rey y el Príncipe coincidirán en los actos con motivo del día de las Fuerzas Armadas, el último que presidirá don Juan Carlos.

El lunes más intenso del siglo

Todo empezó a primeras horas de este lunes, el más intenso de nuestra reciente historia. El príncipe de Asturias llegó sobre las ocho de la mañana a la Zarzuela procedente de El Salvador donde había asistido a la toma de posesión del nuevo presidente. Aceleró su retorno, dicen algunas versiones. Finalmente, el momento había llegado. El Rey se reunió con su hijo en su despacho y le confirmó que había tomado la decisión de anunciar ese lunes su deseo de abdicar. Se incorporaron luego al encuentro la princesa Letizia y la reina Sofía, que por la tarde emprendía viaje a Nueva York. El monarca telefoneó luego al presidente del Gobierno para anunciarle finalmente sus planes. Y que no había tiempo que perder. Esa mañana del lunes 2 de junio, don Juan Carlos anunciaría al país su abdicación. Todo se puso entonces en marcha, aceleradamente.

El Príncipe conocía las intenciones del Rey de abandonar el trono desde al menos seis meses atrás. Don Juan Carlos se lo confió en la fecha de su 76 cumpleaños. Había pasado un mal día. La ceremonia de la Pascua Militar del día siguiente le tenía muy tenso y nervioso. Resultó luego un auténtico desastre. Era su gran reaparición tras su último paso por el quirófano. Había que pensar en una retirada honorable, en unas condiciones físicas razonables. Ambos ponen en marcha lo que algunos llaman 'el pacto de la Corona', del que ya informó este diario, para rehabilitar a la institución, reforzar la figura del monarca y preparar una abdicación en buenas condiciones. Se habló incluso de llegar hasta el 22 de noviembre del año próximo, cuando se cumplen 40 años de la coronación del Rey.

Algo habló don Juan Carlos, asimismo, con el presidente del Gobierno y con el líder de la oposición en torno a primeros de abril. Sin concretar fechas ni pasos. El Rey llenó su agenda de actividades, de desplazamientos intensos y de viajes inauditos. Su recuperación física avanzaba, pero muy lentamente. La recuperación de la imagen de la monarquía tampoco lo hacía en forma acelerada. Apenas un aumento de 0,4 puntos entre las dos últimas oleadas del CIS.

La semana pasada se producía una reunión en Zarzuela, con el Rey y el Príncipe por un lado y Rajoy y Rubalcaba por otro. Se habló del resultado de las elecciones europeas, del nuevo marco político y se repasó el asunto del futuro de la Corona, según comentaron algunas fuentes. Tras 48 horas de solitaria reflexión durante el fin de semana en la Zarzuela, se produjo la llamada del Rey al presidente del Gobierno. El mecanismo sucesorio empezó a rodar. Faltan cuatro semanas para que España cambie de Rey.


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