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Un abandono por Twitter y televisión que contrasta con otras renuncias borbónicas

La marcha de don Juan Carlos es la séptima abdicación en la Historia de España. Su padre, don Juan, que no llegó a reinar, también renunció a sus derechos dinásticos en un sencillo acto en 1977.

Lo anunció primero Mariano Rajoy en una solemne declaración sin preguntas, como a él le gustan. Después la Casa del Rey mostró la imagen histórica en Twitter. Y, por último, tomó la palabra don Juan Carlos para explicarse en un mensaje televisado que siguieron millones de españoles atónitos por lo que estaban presenciando. Fue una abdicación moderna, del siglo XXI, a través de la tele y las redes sociales, en directo para los ciudadanos. Muy distinta, por mera lógica, a las otras renuncias en la Historia de España. Solo ha habido siete, de las que cinco han sido protagonizadas por la dinastía de los Borbones. El adiós del aún jefe del Estado contrasta, sobre todo, con la forma en que su padre le cedió sus derechos dinásticos.

Padre e hijo, sobre cuyas relaciones tanto y tanto se ha escrito y fabulado, renunciaron al trono. Pero por motivos y circunstancias radicalmente diferentes. Don Juan se vio obligado a ceder sus derechos dinásticos en un acto nada glamouroso celebrado en el Palacio de la Zarzuela en 1977 sin luz ni taquígrafos. Se trató de un mero trámite que se hizo para certificar lo que el dictador había decidido y preparado antes de su muerte. El trono sería para el hijo, a pesar de que la línea sucesoria apuntaba que debía ocuparlo el padre. Muerto Franco, Su Majestad heredó la jefatura del Estado en 1975 y el conde de Barcelona volvió a España, pero no para reinar. Un drama familiar. Por algo es ingente la bibliografía sobre la tensión entre ambos... En suma, la renuncia de trámite de don Juan poco o nada tiene que ver con la despedida de don Juan Carlos tras 39 años en el trono. Una despedida que además llega en el peor momento del sistema político nacido en la Transición

La tecnología utilizada para dar a conocer la abdicación no es sinónimo de transparencia; se multiplican las dudas sobre si la ciudadanía conoce o no los verdaderos motivos de esta sorpresiva renuncia

Amén de las obvias diferencias tecnológicas, hay un hecho novedoso en esta abdicación que también tiene que ver, sin duda, con el devenir de los tiempos. Es la primera vez que un monarca anuncia a los españoles que ha decidido dejar el trono y cedérselo a su hijo. Puede decirse, por tanto, que se trata de la primera abdicación mediática en España, seguida en tiempo real por cualquiera que así lo haya querido. Aunque, eso sí, la tecnología no es sinónimo de transparencia. Y es que crecen y se multiplican las dudas sobre si la ciudadanía conoce o no los verdaderos motivos de esta sorpresiva renuncia que ha pillado con el pie cambiado a periodistas, políticos, empresarios, etc.

Abdicaciones anteriores: Alfonso XIII, Amadeo de Saboya, Isabel II, Carlos IV, Felipe V y Carlos V

La abdicación es una fórmula excepcional en la Corona española y, en los últimos siglos, solo se ha efectuado en seis ocasiones. La última vez con la renuncia en 1941 de Alfonso XIII en favor de su hijo don Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos. La proclamación de la República en 1931 motivó el exilio de Alfonso XIII, quien poco antes de fallecer abdicó en Roma en el ya mencionado conde de Barcelona. Y éste no llegó a reinar. Así, nunca abdicó, sino que, como ya se ha dicho, en 1977 presentó oficialmente la renuncia a sus derechos al trono ante su hijo, Juan Carlos, que era ya jefe del Estado desde 1975, tras morir Franco.

Casi siete décadas antes, Amadeo I de Saboya, el primer monarca español elegido por las Cortes, abdicó en 1873 tras tres años de reinado a causa de la inestabilidad política, y dio paso a la I República, como recordó este lunes Efe. El caso anterior fue el de Isabel II, a la que la Revolución de 1868 obligó a exiliarse en Francia y a abdicar dos años más tarde, en 1870, en favor de su hijo Alfonso XII. A comienzos de ese mismo siglo, en 1808,Carlos IV cedió la corona a su hijo Fernando VII, quien luego la devolvió a su padre y éste la cedió a Napoleón, que se la otorgó su hermano José.

El primer borbón, Felipe V, abdicó el 10 de enero de 1724 en su hijo Luis I, que falleció por enfermedad ocho meses después, algo que obligó a su padre a regresar al trono hasta su muerte, en 1746. Anteriormente, durante la Casa de los Austria, solo el rey Carlos V cedió sus derechos dinásticos como rey de España en 1556 en favor de su hijo, Felipe II, y como emperador, en favor de su hermano, Fernando I de Habsburgo.


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