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Génova teme el efecto negativo del rescate sobre los procesos electorales gallego y vasco

Admiten que lo más fácil sería que el rescate se reclamara tras la celebración de esos comicios ante el temor de nuevas condiciones por parte de Europa. Esperan, sin embargo, que no haya que tocar bajo ningún concepto ni la partida de pensiones ni de la de prestaciones por desempleo. Sin cerrar aún la presencia de Rajoy en Galicia, se quiere una campaña capilar, de pequeños pueblos, aunque la movilización social contra las medidas del Gobierno pueden dificultarlo.

Génova teme el efecto negativo del rescate sobre los procesos electorales gallego y vasco
Génova teme el efecto negativo del rescate sobre los procesos electorales gallego y vasco

El calendario político y económico del Gobierno y del partido que lo sustenta se complica a cada paso que se da. Pendientes de que Moncloa aclare qué le parecen las palabras del responsable del BCE, Mario Draghi, con respecto al rescate de la deuda soberana y a la "condicionalidad" para acceder al mismo, Génova hace cuentas respecto a cómo puede afectar este debate a sus expectativas electorales en Galicia y en el País Vasco el próximo 21 de octubre.

Una fuente oficial de Moncloa aseguraba ayer que antes de tomar ninguna decisión sobre si se pedirá dicho rescate o no hay que leer la letra pequeña del acuerdo del BCE y quizá ese compás de espera permita a los populares hacer campaña gallega y vasca sin ese incómodo tema sobre la mesa. Un destacado dirigente del PP admitía ayer a Vozpópuli que "lo más fácil para nosotros es que no haya un rescate que abra ese debate en las elecciones", aunque todo depende de que España pueda permitirse el lujo de esperar hasta después del día 21 del mes que viene si los mercados "aflojan" sobre la prima de riesgo y los intereses de la deuda.

En todo caso, matizan que no se trata tanto del rescate en sí --palabra con un alto contenido negativo-- como de las condiciones que se pongan sobre la mesa. En este punto creen que aún en el caso de que hubiera que acudir de inmediato al rescate, "la intención es no tocar, en principio," las pensiones ni las prestaciones por desempleo, después del endurecimiento de la ayuda de los 400 euros para los parados de larga duración. Además, alegan que ya está hecho el trabajo de los Presupuestos Generales del Estado para 2013, muy restrictivos, y que "no van a ser cómodos".

Otra cuestión a debate es el grado de implicación de Rajoy tanto en la campaña vasca como gallega. Ayer mismo anunció el candidato del PP a la Lendakaritza, Antonio Basagoiti, que el presidente del Gobierno acudirá al País Vasco unas tres veces en campaña. La cosa no está tan clara con respecto a Galicia porque todavía no se ha cerrado el calendario. Es cierto que el jefe del Ejecutivo tiene una endiablada agenda tanto nacional como internacional. Entre este mes de septiembre y el 21 de octubre tiene previsto, y por este orden, recibir al primer ministro de Finlandia, al jefe de Gobierno de Andorra, al presidente de la Generalitat catalana, al presidente del Banco Europeo de Inversiones, al primer ministro libanés y al presidente de la República Italiana. Además, en ese mismo periodo viajará a Roma, a Nueva York, a Rabat, a una ciudad todavía por determinar de Francia para celebrar una cumbre bilateral, a Bucarest y a Bruselas. En la capital belga tendrán lugar los días 18 y 19 de octubre una reunión del Consejo Europeo.

Un resultado electoral adverso pueda servir de argumento a algunos sectores críticos del partido que no ven a Rajoy culminando la legislatura

No parece que tenga tiempo para pensar mucho en los comicios autonómicos aunque en uno de ellos se juegue el gobierno y, en el otro ser el partido de referencia del constitucionalismo en caso de una debacle del PSE de Patxi López. Todo ello sin olvidar que un resultado electoral adverso pueda servir de argumento a algunos sectores del partido que no ven a Rajoy culminando la legislatura a pesar de disponer de una holgadísima mayoría absoluta.

En Galicia, la dirección nacional del partido desea emular el mismo formato de campaña que hace casi cuatro años, cuando Rajoy eludió los grandes actos públicos y optó por una campaña "capilar", pateándose muchos pueblos en pequeños encuentros. Fue una fórmula de éxito y el PP consiguió recuperar la mayoría absoluta. Sin embargo, este modelo tiene una dificultad añadida: la conflictividad social. Es mucho más fácil "controlar" una concentración de protesta ante un polideportivo que hacerlo pueblo a pueblo y todo apunta a que ambas campañas no van a ser cómodas para los populares. Por lo pronto, rajoy no estará presente hoy en el acto de proclamación de Alberto Núñez Feijóo como candidato a revalidar la presidencia de la Xunta, aunque el gallego  recordó ayer que "hace una semana" inauguró en Soutomaior (Pontevedra) junto a él el curso político.


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