El formato del acto se escapó al control de Ferraz

El homenaje a González abre la siembra de candidatos para suceder a Rubalcaba

Estaba concebida como una ceremonia para ensalzar el liderazgo del secretario general del PSOE, pero terminó convirtiéndose en un acto descalificador a su estrategia que ha sembrado la proliferación de candidatos a sustituirle. 

Alfredo Pérez Rubalcaba vive sus peores momentos desde que en febrero alcanzó la secretaría general: le surgen como setas candidatos a la sucesión, el PSOE toca un suelo electoral desconocido desde la transición y su guión para iniciar la remontada es discutido en todos los niveles del partido. Hay algo todavía peor: en su equipo se reconoce que el agravamiento de la crisis económica va a seguir erosionando aun más a los socialistas que al propio Gobierno, ya que buena parte de la desafección que sufre el PSOE procede de las responsabilidades que tuvieron hasta finales de 2011 la mayoría de las caras que hoy representan a la formación del puño y la rosa. De este perfil escapan parcialmente posibles candidatos al futuro cartel electoral como el alcalde de Toledo, Emiliano García Page, o el ex secretario de Estado de Turismo Joan Mesquida, detrás de cuyo protagonismo hay quien sitúa al propio Rubalcaba.

A Pérez Rubalcaba le surgen ahora como setas candidatos a la sucesión: Emiliano García Page, Joan Mesquida, la ex ministra Carmen Chacón...

Ferraz planeó el reciente homenaje rendido a Felipe González como una especie de trampolín para acentuar las excelencias de Rubalcaba, pero la fuerte personalidad del ex presidente distorsionó tanto el formato del acto que, al final, escapó al control de sus organizadores, admiten fuentes socialistas.

“Felipe anuló a Rubalcaba, hasta el punto de que muchos de los que estuvimos allí pensamos que si diera un paso hacia delante le reclamaríamos como líder del partido”, asegura un veterano ex ministro de la vieja guardia, consciente de que la andadura del actual secretario general desde que ganó el Congreso de Sevilla no ha rendido los frutos esperados.

Buena parte de los mensajes lanzados en este homenaje por Felipe González han sido interpretados como una desautorización al propio Rubalcaba. El ex presidente criticó la pérdida de la vocación de mayoría en un momento en el que las encuestas más fiables otorgan al PSOE una intención de voto del 20%, censuró el pobre debate que se da hoy en los órganos de gobierno del partido y señaló sin ambages la debilidad que sufren sus estructuras. Las palabras de González han dado pie a que muchos en el PSOE pierdan el miedo a dar la cara y a hablar en alto de sus posibles aspiraciones. Así las cosas, las intenciones iniciales de Rubalcaba de retrasar las primarias hasta las vísperas de las próximas elecciones generales, parecen condenadas al fracaso.

Casi nadie en el PSOE conoce hoy hacia donde se decanta el cariño de González, después de que en el 38º Congreso mantuviera su ambigüedad entre Rubalcaba y Chacón

Para mayor escarmiento de Rubalcaba, José Luis Rodríguez Zapatero terminó tomando al final el micrófono para llamar a la unidad y a la lealtad, consciente de los movimientos internos que han empezado a registrarse para desbancar de su cargo al actual secretario general y precipitar la convocatoria de las primarias.

En la dirección de Ferraz se admite también que Rubalcaba quedó neutralizado por la fuerte personalidad de González en un momento en el que se desconoce realmente hacia donde se dirigen las simpatías del ex presidente. En los preparativos del 38º Congreso, el cariño de González pareció decantarse al principio por Carmen Chacón, aunque más tarde, ya en plena faena, los más cercanos al ex presidente movieron todos los hilos necesarios para favorecer el triunfo de Rubalcaba. Ahora, si se convocaran primarias, quizá todo se daría la vuelta, se admite en la ejecutiva socialista.


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