LAS SECUELAS DE LA JORNADA DEL PROTESTAS

Liberados cuatro detenidos tras el cerco a una comisaría el pasado 14-N en Gijón

Polémica por la puesta en libertad de varios arrestados en la ciudad asturiana durante la huelga general. Agentes piden la dimisión del mando policial que se "rindió" a una protesta ante el recinto policial, mientras desde la Jefatura Superior niegan que se cediera a la presión de los concentrados

Imagen de la concentración en Gijón el 14-N ante la comisaría que terminó con la liberación de los arrestados.
Imagen de la concentración en Gijón el 14-N ante la comisaría que terminó con la liberación de los arrestados. VOZPÓPULI

No era una película de John Ford ni estaba protagonizada por John Wayne, pero lo vivido la tarde del pasado 14 de noviembre ante la comisaría local de Gijón tuvo más de western que de escena cotidiana de la España del siglo XXI. Varios sindicatos policiales han denunciado a este diario que aquel día los máximos responsables del principal centro policial de la ciudad asturiana se “rindieron” a los manifestantes que durante tres horas cercaron el recinto para exigir la puesta en libertad de cuatro jóvenes que habían sido arrestados por participar supuestamente en un piquete violento. Los detenidos salieron en libertad antes de llevarlos ante el juez "como marca la ley", critican.

Policías y manifestantes coinciden en que la protesta impidió la entrada y salida de vehículos al recinto. Jefatura lo niega

Algunos de los participantes en aquella protesta confirmaron esta versión en los relatos de los hechos que colgaron en internet y en los que presumían del ‘éxito’ de su acción ante la comisaría. Sin embargo, responsables de la Jefatura Superior de Policía en Asturias negaron ayer a Vozpópuli la supuesta claudicación y aseguraron que los responsables del recinto actuaron conforme a la ley y sin sentirse presionados por los concentrados antes el complejo oficial. ¿Hubo o no un Fort Apache en Gijón aquel día?

Los hechos se produjeron poco después de que finalizara la manifestación convocada por los sindicatos CGT, CNT, SUATEA y CSI que había recorrido parte del centro de la ciudad en protesta por los recortes del Gobierno. Un importante número de asistentes, 1.500 según los propios participantes, se dirigieron a la comisaría local para protestar y pedir la inmediata puesta en libertad de cuatro jóvenes que habían sido arrestados horas antes por agentes de la Policía Local y del propio Cuerpo Nacional de Policía por intentar obligar, supuestamente, a varios comerciantes de Gijón a echar el cierre a sus locales. Fuentes policiales aseguraban ayer que los cuatro detenidos eran “viejos conocidos” de las Fuerzas de Seguridad por haber participado anteriormente “en actos violentos similares”. “El miércoles habían presentado una fuerte resistencia a su arresto y provocaron contusiones a ocho agentes”, añaden.

“Insultados, escupidos…”

Según denunciaron a este diario fuentes de los sindicatos policiales SUP y CEP, los manifestantes llegaron a impedir la entrada y salida de los vehículos policiales al recinto durante horas, lo que obligó a que el relevo de los turnos de los vehículos de radiopatrulla tuviera que efectuarse fuera del recinto. Incluso, aseguraron que los agentes que custodiaban la instalación fueron reiteradamente “insultados, escupidos e, incluso, les lanzaron objetos”. "Todo ello sin que los mandos dieran la orden de actuar para despejar la entrada al centro policial”, criticaron antes de añadir que “el colmo fue cuando dejaron entrar en las instalaciones policiales una comisión de los concentrados para negociar”.

Sindicalistas de la Policía califican de "vergüenza" la decisión de sus mandos de no actuar para romper el cerco a la comisaría

Estas fuentes denunciaron que “la única preocupación” de los responsables de la comisaría fue supuestamente que “se terminará rápidamente el atestado contra los detenidos para que salieran en libertad y acabar con la manifestación. Ni hubo detenidos ni identificaciones entre los concentrados. Ni siquiera se utilizó el sistema de megafonía para pedir que se despejara los acceso”, aseguraron antes de calificar de “vergüenza para el Cuerpo Nacional de Policía” lo que se vivió el pasado miércoles en Gijón.

Delitos “menores”

La versión facilitada ayer por fuentes de la Jefatura Superior de Policía en Asturias a este diario fue, sin embargo, muy diferente. Reconocieron la concentración multitudinaria ante la comisaría –“empieza a ser algo habitual que muchas manifestaciones terminen aquí cuando hay detenidos”— pero negaron rotundamente que el recinto policial estuviera cercado o que se impidiera en ningún momento la entrada y salida de vehículos y agentes.

La Comisaría de Gijón se ha convertido en escenario habitual de actos de protesta, reconocen desde la propia Jefatura

¿Influyó la concentración para la puesta en libertad de los arrestados? Estas fuentes lo negaron rotundamente e insistieron en que los cuatro jóvenes habían sido arrestados por delitos menores que no justificaban que siguieran en los calabozos. "Además, tienen domicilios conocidos y, por tanto, están perfectamente localizables. Todos quedaron libres, sí, pero con cargos”, recalcaron. Los agentes consultados, sin embargo, elevaron la gravedad de los delitos cometidos por los cuatro arrestados a los de atentado, lesiones y daños: "Suficientes para que hubieran estado retenidos hasta que pasasen a disposición judicial".

Lo cierto es que horas después era posible leer en internet la propia versión que los manifestantes tenían sobre el suceso: “Una vez finalizado el acto central y en vista de que los detenidos no eran puestos en libertad, más de 1.500 personas se dirigieron en manifestación hacia la comisaria, concentrándose frente a ella, cortando los accesos en automóvil al edificio y las principales avenidas de esa zona de la ciudad. Entre gritos de apoyo a los detenidos y evitando las provocaciones del numeroso grupo de policías antidisturbios presentes, los manifestantes aguantaron más de tres horas concentrados en dicho lugar hasta que fueron puestos en libertad los cuatro compañeros, a los que recibieron con aplausos y gritos de solidaridad y apoyo”, relataba en rebelión.orgMarco Antuña miembro de la dirección de uno de los sindicatos convocantes. Una versión que, curiosamente, era bastante coincidente con la de las fuentes policiales consultadas por este diario.


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