El secretario general del PSOE intenta conectar con las bases de su partido, desorientadas con su estrategia de oposición

Rubalcaba otorga su apoyo a la huelga general para recomponer la relación con UGT que minó Zapatero

Los socialistas han pagado caro en términos electorales el divorcio con UGT que se fraguó en el último año del Gobierno Zapatero. Rubalcaba ha aprendido la lección y hoy colocará al ‘número tres’ de su partido y a buena parte de su ejecutiva detrás de la pancarta sindical que abrirá la manifestación convocada en Madrid para coronar la huelga general.

Si la huelga general pudiera venderse hoy como un éxito de los sindicatos, el PSOE aspiraría a sacar la correspondiente tajada ya que se colocó desde el minuto cero detrás de la pancarta que lucirán UGT y Comisiones Obreras en las manifestaciones que pondrán fin a la protesta en todas las capitales españolas. Fuentes socialistas lo explican sin tapujos: “Necesitamos cuanto antes recomponer las relaciones con los sindicatos como camino más directo para volver a conectar con nuestras bases, inquietas y desorientadas desde que el partido viró a la derecha, sometiéndose a los dictados de Bruselas, en el último año de Gobierno de Zapatero”.

"Necesitamos recomponer cuanto antes las relaciones con los sindicatos para volver a conectar con nuestras bases", se admite en el Partido Socialista

Y para recuperar la sintonía con las bases, nada mejor que apoyar la huelga general, segunda que organizan las centrales sindicales contra el Gobierno de Mariano Rajoy en cuestión de nueve meses. En el manifiesto socialista que avala la convocatoria se justifica esta actitud a partir de los recortes en sanidad, educación y dependencia, de las consecuencias de la reforma laboral y del supuesto desmantelamiento de los servicios públicos. Con este ropaje, asistirá esta tarde a la manifestación de Madrid el responsable de Organización del PSOE, Oscar López, trece miembros más de su ejecutiva federal y numerosos diputados y senadores.

El desánimo que recorre las filas socialistas por la incapacidad de Rubalcaba para remontar en las encuestas y ofrecer un proyecto alternativo, ha tenido una pequeña inflexión después de la medalla que el PSOE ha querido apuntarse por la paralización provisional de los desahucios. Pero todas las encuestas reflejan que su sangría electoral no se detiene y que sus votantes no salen de la abstención. Se vio recientemente en Galicia, en el País Vasco y dentro de 11 días se comprobará en Cataluña, donde el PSC se prepara para sufrir un descalabro histórico que volverá a agitar el descontento interno.

Todas las encuestas coinciden en que el PSOE no logra frenar su sangría electoral, como dentro de 11 días volverá a demostrarse en Cataluña

Rubalcaba, según fuentes socialistas, es plenamente consciente de su situación de debilidad, circunstancia que explica el entusiasmo con el que ha saludado la huelga general convocada por los sindicatos. Hay que tener en cuenta que las capas de población que tradicionalmente arropan al PSOE en las urnas son las que pueden estar sufriendo, junto a las que cabalgan con IU, los efectos más duros de la crisis.

El esfuerzo por recuperar la familiaridad con los sindicatos no debe despistar sobre el guión que quiere seguir Rubalcaba, en el que se descarta un giro a la izquierda, añaden las mismas fuentes. En la huelga general del pasado 29 de marzo, la primera orquestada contra Mariano Rajoy, el PSOE se puso de perfil, sin ofrecer un respaldo explícito al paro general que supuso un relativo fracaso para los convocantes. En esta ocasión, debido al aumento del paro y del malestar social, en el Partido Socialista se prevé mayor éxito de público, a pesar de que en la administración se ha descolgado de la convocatoria el principal sindicatos de funcionarios.

En las filas socialistas se recuerda que Cándido Méndez (UGT) decantó sus simpatías por Carmen Chacón en el Congreso de Sevilla

En la posición de fragilidad que castiga al PSOE, el empeño de Rubalcaba por conectar con Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (Comisiones) contrasta con la opinión que el primero tiene sobre como hay que reorganizar el Partido Socialista. Méndez opina que la sucesión de Zapatero se cerró en falso en el Congreso celebrado en febrero en Sevilla, foro en el que decantó discretamente sus simpatías a favor de Carmen Chacón, pese a reconocer que era una candidata “de riesgo”. Desde entonces, observa a Rubalcaba como a un secretario general de transición. Vamos, como si el PSOE estuviera perdiendo un tiempo precioso desde hace casi diez meses.


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