Nacional

Llamazares, el único dirigente que amenaza la primera Asamblea pacífica de la historia de IU

El dirigente asturiano, el político más popular fuera de la formación de izquierdas, se queda aislado. Crecen las opciones para armar una inédita candidatura única comandada por Cayo Lara "orientada a la calle".   

Izquierda Unida, una formación veinteañera cuyos entresijos solo se pueden entender poco menos que cursando un máster, está a punto de celebrar su X Asamblea federal con una sorprendente novedad: la ausencia de peleas internas. Se espera que este fin de semana el actual coordinador, Cayo Lara, reciba un fuerte espaldarazo de los delegados en un ambiente de sosiego y de esperanza, por la notoria subida en las encuestas que experimenta la federación, ya cerca del 15%. El cielo electoral de IU es azul, cargado solo con un nubarrón que es difícil de obviar: el de Gaspar Llamazares y su nuevo partido, Izquierda Abierta (IAb).

El excoordinador general y quizás el líder más popular de puertas afuera con permiso del joven diputado Alberto Garzón, nunca estuvo cómodo en la órbita del PCE, que aupó a Lara a la dirección nacional y que el propio Llamazares abandonó tiempo ha. En los últimos días, el dirigente asturiano ha hecho declaraciones a la prensa de las que se extrae que estaría dispuesto a dar batalla en la X Asamblea. Lo malo para Llamazares es que una hipotética candidatura suya o de alguno de sus afines apenas cuenta con posibilidades para quebrar la lista oficial. Por si fuera poco, muchos de los que contemporizaban con el excoordinador no han querido seguirle o, peor aún, han abandonado la militancia en IAb, una formación que no ha cumplido sus expectativas de afiliación, según varias partes consultadas. “Nos hemos quedado huérfanos”, relata un dirigente madrileño. “Por definir la situación con ironía, ahora somos la corriente llamazarista de IU, pero sin Llamazares”.

Uno de las cabezas visibles que dejaron IAb es Eberhard Grosske, perdedor frente a Cayo Lara en 2009. Contactado por este medio, el balear Grosske evita cualquier confrontación tanto con la actual dirección como con la disidencia de IAb: “IU somos un referente que va creciendo. Por lo que mantenemos una posición unitaria de cara a la asamblea, sin listas paralelas y evitando el ritual tribal que nos ha perseguido durante años. Ante la crisis brutal y el aumento de las capas desfavorecidas, quizás deberíamos romper determinadas dinámicas internas y salir a la calle con otros movimientos que bullen, y no solo en el ámbito político sino, sobre todo, en el espacio social. ¡Proyectemos por una vez una imagen de unidad!”.

Grosske, que ha plasmado sus reflexiones con otros compañeros de fatigas en un blog, sostiene que es la hora de “rentabilizar la indignación”. “No somos ninguna corriente ni pretendemos serlo. Apostamos por la unidad y también por la renovación”.

Las cosas no parecen tan sencillas. Preguntado por los periodistas, Cayo Lara evitó explayarse demasiado en el asunto pero rechazó cualquier “negociación desde arriba” para lanzar una candidatura unitaria, si bien tampoco negó que las listas a concurrir no vayan a ir tocadas de la pluralidad que merecen.

Por su parte, la cuchilla parece más afilada del lado de Izquierda Abierta. De acuerdo con un cable de la agencia efe, fuentes del partido fundado por Llamazares ven "decepcionante" la falta de diálogo que, entienden, la dirección ha mostrado, por lo que no descartan una lista alternativa. "Todas las opciones están abiertas", comentan las mismas fuentes.

Mil delegados acudirán a la asamblea que, salvo giro inesperado, ratificará la gestión de Cayo Lara. Lara, un agricultor sin demasiado carisma por el que en su día pocos apostaron, ha acabado encandilando a una organización acostumbrada al navajazo fácil. 


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