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Agentes forestales de Madrid, un cuerpo en peligro de extinción tras once años sin oposiciones

Madrid, con un 40% de su territorio bajo alguna denominación ambiental, es la segunda comunidad con menos agentes forestales por habitante. La falta de oferta de empleo público durante más de una década ha mermado la plantilla hasta el punto de no poder cubrir las jornadas. La Comunidad no considera necesario aumentar el número de plazas.

Si usted va a pasar el día al monte o decide hacer una excursión el fin de semana en la Comunidad de Madrid, es recomendable que tenga en cuenta la hora de regreso. En caso de que se produzca algún incidente o emergencia, no habrá ningún agente forestal que pueda ir en su auxilio pasadas las 19.00 horas. La plantilla del cuerpo de Agentes Forestales de la región ha ido reduciéndose de forma inexorable al no cubrirse las bajas por jubilaciones, muertes, etc, durante los últimos once años, periodo en el que no se han convocado oposiciones. Los trabajadores avisan: están desbordados y no pueden garantizar ni la seguridad ambiental ni la calidad del medio natural madrileño

Este cuerpo de funcionarios públicos de la Comunidad de Madrid tiene como cometido el cumplimiento de la normativa legal relativa a materia forestal, flora, fauna, caza, pesca, incendios, aguas continentales, vías pecuarias, espacios naturales protegidos, y todo lo relacionado con el ambiente natural. Definidos por ley como agentes de la autoridad, ejercen como policía administrativa especial y policía judicial en la detección e investigación de delitos medioambientales; trabajan en la prevención, extinción e investigación de incendios forestales; dan apoyo técnico a la Consejería de Medio Ambiente; y prestan auxilio en caso de accidente, catástrofe o emergencia pública en colaboración con otros cuerpos. Pero a estas funciones se han sumado dos tareas más: la atención de emergencias del 112 y la vigilancia de la Sierra de Guadarrama, recientemente declarado Parque Nacional, lo que ha aumentado la afluencia de visitantes. 

Trabajadores aseguran que la propia Dirección General ha reclamado esas plazas, pero la Consejería y la Comunidad rechazaron la iniciativa: “Están dejando morir el cuerpo”

Sin embargo, la escasa plantilla, de unos 220 agentes, obliga a dejar turnos sin cubrir y áreas sin proteger, según denuncian el sindicato UGT-CAF del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid y la Asociación Profesional de Agentes Forestales (APAF - Madrid). Según explican las fuentes consultadas, de lunes a viernes hay efectivos hasta las 21.00 horas, pero los fines de semana y festivos el último turno del que el personal puede hacerse cargo termina a las 19.00 h, “cuando más peligro hay y más incidencias se producen en el monte porque es cuando empieza a oscurecer”. “A partir de ese momento, toda la comarca queda descubierta, a merced de los furtivos, sin controlar posibles vertidos, sin atender llamadas del 112…”. En época de riesgo de incendios, se hace imposible cubrir el mismo espectro que antes, por lo que las guardias de 24 horas que antes se hacían de mayo a octubre se han reducido a los meses entre junio y septiembre. En esta peligrosa época, un agente se puede llegar a encontrar solo para cubrir una comarca (23 municipios). Los trabajadores han de hacer un número de horas al año por ley, “ni más ni menos, de ahí no nos podemos salir”. “Si no hay un número mínimo de efectivos el cuadrante no sale. El chicle no da más de sí”, explican. 

La Comunidad de Madrid cree que la protección medioambiental está garantizada

En UGT-CAF calculan que para trabajar en condiciones, con capacidad para crear grupos especializados y cubrir guardias, serían necesarios al menos 300 agentes. Aseguran que hay 30 vacantes, plazas dotadas y presupuestadas, que se podrían cubrir con interinos, pero la Comunidad de Madrid no ha hecho nada por incorporar más personal. Las mismas fuentes reconocen a este diario que la propia Dirección General de Seguridad Interior se dio cuenta de la necesidad que hay en el cuerpo, pero el consejero de Presidencia, Salvador Victoria, y en última instancia el presidente del Gobierno autonómico, Ignacio González, no aprobaron la iniciativa. “Hasta la propia Administración está reclamando estas plazas”, denuncia el sindicato. Ambas organizaciones coinciden en señalar que “están dejando morir el cuerpo”. Se le dio mucho bombo al Parque Nacional, pero no ha habido dotación de personal, por lo que consideran que “en que en el fondo a la Comunidad no le importa el medio ambiente. Es todo fachada”. “Da la sensación de que quieren que esto se extinga”, lamenta un miembro de la Asociación Profesional. 

Las vacantes tampoco se han cubierto con interinos. Los trabajadores aseguran que se dejan turnos sin cubrir y tareas sin hacer porque no llegan a todo

Con 0,35 efectivos por cada 10.000 habitantes, Madrid es la segunda comunidad con menos agentes forestales en términos de población. Es una región pequeña, pero tal y como denuncian, el 40% de su territorio tiene algún nivel de protección ambiental. Y lo que es más importante, tiene una elevada densidad de población y un intenso uso del medio natural. “A veces la Administración se escuda en que el coeficiente está bien porque se basa en la superficie, pero lo que realmente condiciona es el número de habitantes”, advierten los funcionarios públicos. En efecto. Vozpópuli ha preguntado por este extremo a la Consejería de Presidencia, que ha asegurado que el número de agentes con los que cuenta la Comunidad es más que suficiente porque, por ejemplo, Madrid triplica la ratio de agentes por cada 100 kilómetros de terreno forestal respecto a otras regiones: “En Cataluña hay 502 agentes para 28.700 Km2 y la Comunidad de Madrid, 228 para 5.300”, responden desde el Gobierno regional. Además, la Consejería recuerda que “en concreto, hay 113 más, casi el doble, que cuando se creó el cuerpo en 2002”. “Con estos datos, se puede afirmar que la protección medioambiental está garantizada”.

Una plantilla corta, pero también envejecida

Sobre el terreno es donde el personal de la policía ambiental nota las verdaderas consecuencias de lo que consideran una plantilla exigua. Donde más se nota, cuentan los trabajadores con los que ha hablado Vozpópuli, es en la búsqueda y rescate de personas desaparecidas, “porque directamente a las 19.00 ya no hay nadie trabajando”, pero también en el seguimiento de la caza mayor. En otoño comienza la actividad cinegética en lugares donde normalmente transitan senderistas, paseantes o ciclistas, por eso es necesario extremar la vigilancia para que no se expongan y no sean alcanzados al pasar por los cotos de caza, así como controlar que los cazadores no disparen en las zonas de seguridad. “Ahora no llegamos a todos los cotos”, reconocen.

La Consejería considera que un cuerpo con una media de edad de 45-50 años es una plantilla "de mediana edad": "Es prácticamente la misma que la de los bomberos”

Otro de los problemas a los que se enfrentan los empleados es la elevada media de edad del cuerpo, que ronda los 50 años. En la última década no se han ido cubriendo las plazas que han ido desocupándose, reduciéndose gradualmente los efectivos, pero también dando lugar a una plantilla cada vez más envejecida sin apenas agentes en la treintena. “Para un trabajo físico como éste, no es lo más adecuado”, alertan los trabajadores. Para el Gobierno autonómico esto no es un problema porque “se trata de una plantilla de mediana edad, cuya media de edad es prácticamente la misma que la de los bomberos”. Además, “en los próximos dos años solo están previstas 4 jubilaciones, que representan, en torno, al 1.8% de las plantillas”.

Los agentes forestales se reivindican y aseguran que no hay un cuerpo con mayor conocimiento del terreno. “Conocemos la región como la palma de nuestra mano”. Cuando se trata de una actuación en el medio natural, los bomberos realizan un trabajo complementario y en muchas ocasiones tienen problemas para localizar la zona. Uno de los trabajadores que ha hablado con este diario pone como ejemplo el incendio que se produjo en el Cerro de San Pedro, al noroeste de Madrid. “Ya había oscurecido y los bomberos eran incapaces de encontrar el foco porque era una zona de difícil acceso. Fueron los agentes forestales quienes llegaron al incendio”. Es en caso de fuerza mayor cuando de forma puntual se puede hacer una colaboración con Policía y Guardia Civil, pero en el quehacer diario están muy repartidas las competencias, explican. Para protestar por los problemas de personal, este lunes 24 de noviembre, los trabajadores se concentrarán de 9:30 a 11:00 horas a las puertas del Palacio Municipal de Congresos, coincidiendo con la inauguración del Congreso Nacional de Medioambiente.


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