En el sector financiero crece la preocupación por la crisis en el PSOE y la aritmética parlamentaria de la próxima legislatura

La gran banca teme que Cataluña entre en el radar de los mercados a la vuelta del verano

Los inversores internacionales con los que habitualmente contacta la banca española no han mostrado hasta ahora una preocupación especial por Cataluña. Sin embargo, hay una sospecha fundada de que empiecen a hacerlo a partir de noviembre, cuando el conflicto soberanista pueda tomar una senda peligrosa, quizás con elecciones plebiscitarias en el centro del tablero.

La gran pregunta que comparten algunos de los principales banqueros con los dirigentes de los principales partidos es qué decisión tomará Artur Mas a partir del 9 de noviembre, cuando rinda cuentas ante los catalanes para decirles que no ha podido celebrar el referéndum soberanista. Las posibilidades se reducen a dos: la convocatoria de unas elecciones a las que el núcleo duro de Convergencia quiere dar carácter plebiscitario o el llamamiento a una movilización ciudadana, que tendrá una primera parada en la Diada de septiembre, con la intención de mantener la tensión narrativa hasta los comicios municipales de mayo, cita a la que el frente formado por CiU y Esquerra Republicana conceden una gran importancia.

Dos escenarios para Cataluña: elecciones plebiscitarias o estirar la tensión soberanista hasta las municipales

Los dos escenarios son preocupantes y pueden conducir, en opinión de algunos de los grandes bancos, a que los mercados pongan en su radar el conflicto catalán, a pesar de que los grandes inversores no han mostrado hasta ahora una preocupación excesiva por el problema. “Hablamos todas las semanas con importantes fondos de inversión y hasta ahora no hemos detectado una gran inquietud, solo uno de cada cien inversores nos pregunta por ello. Sin embargo, mucho nos tememos que la situación pueda cambiar a peor y Cataluña entre en su radar a la vuelta del verano”, asegura el presidente de una destacada entidad financiera.

Las empresas más importantes con intereses directos en Cataluña tampoco aportan luces sobre lo que puede estar en la cabeza de Artur Mas el próximo otoño. Las hay que opinan que Convergencia no se atreverá a dar el paso de convocar unas elecciones plebiscitarias hasta ver qué sucede en las municipales del año que viene y, por el contrario, las hay también que consideran que Mas no podrá resistir la presión de Esquerra y acabará por ir a elecciones condenando a Convergencia a sufrir el temido sorpasso que ya anticiparon las europeas del pasado 25 de mayo.

Felipe VI y el foco catalán

La gran banca desconoce también si el desafío soberanista tomará una nueva dinámica después de la llegada al Trono, mañana jueves, del Príncipe Felipe. Hay mucho escepticismo por medio ya que dentro de pocas semanas habrán cambiado, al menos, dos actores claves: el rey Juan Carlos y el líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba. El primero medió el pasado febrero ante Artur Mas para que renunciara a celebrar el referéndum, condición impuesta por Mariano Rajoy para retomar la negociación, pero no consiguió su objetivo. Se ignora si Felipe VI arrancará su reinado poniendo el foco sobre Cataluña, pues dispone de información de primera mano sobre el problema y, quizás, tenga mayor margen de maniobra que su padre para bombear soluciones. Por otra parte, Rubalcaba tenía pensado reforzar su ofensiva a favor de la reforma constitucional, pero el descalabro electoral se lo ha impedido. Y luego pesa también la posible salida de escena de Josep Antoni Durán i Lleida, después de amagar recientemente con el abandono de todos sus cargos en la coalición nacionalista.

Cambio de actores: el Rey Juan Carlos, Rubalcaba y Durán i Lleida, este último de retirada

Algunos de estos cambios inquietan también a la gran banca por las consecuencias desestabilizadoras que pueden tener en la aritmética parlamentaria de la próxima legislatura. “La salida de la crisis puede encontrar dos grandes obstáculos, uno de carácter externo y otro interno. El primero procede de nuevas turbulencias en los mercados en caso de que la UE no esté a la altura de las circunstancias y no sepa, por ejemplo, cómo reaccionar a una subida de los tipos de interés en Estados Unidos. El segundo, puede llegar después de las próximas elecciones generales si dan paso a un Gobierno inestable en España, que amplifique todos los problemas”, afirma un banquero que resume la opinión más extendida en el gremio.


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