El Bundestag también envía una delegación a Barcelona

Mas advierte a los parlamentarios alemanes que Cataluña se mira en el mismo espejo que Escocia

Victoria de los independentistas en Quebec, de los nacionalistas en Flandes…Artur Mas navega en estas aguas como el pez globo, dicen en su partido. Hace unos días les ha contado en Barcelona a los parlamentarios del Bundestag que se mira en el mismo espejo que Escocia.

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El presidente catalán, Artur Mas, durante un acto celebrado este fin de semana en Tarragona
El presidente catalán, Artur Mas, durante un acto celebrado este fin de semana en Tarragona EFE

Este lunes se ha conocido que el Gobierno británico permitirá al Parlamento escocés convocar un referéndum en 2014 sobre la independencia en el que se preguntará a los votantes si quieren dejar o no el Reino Unido. Buen previsor, es el ejemplo con el que el presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha ilustrado hace unos días a una delegación del Bundestag que viajó a Barcelona para informarse sobre si la piscina en la que quiere tirarse tiene agua o está vacía. Mas les dijo que "Cataluña se mira en el mismo espejo que Escocia" y que "la legalidad nunca impedirá que los catalanes puedan decidir su propio futuro". Días más tarde ha amenazado con la “internacionalización de conflicto”, un lenguaje que ha chirriado dentro de su propia formación por su similitud con el que empleó ETA en sus peores años.

Mas trasladó a la delegación germana que la legalidad nunca impedirá a Cataluña ejercitar el derecho a decidir su futuro

La misma delegación germana fue la que visitó influyentes despachos de Madrid hace también una semana para conocer in situ el trasfondo de la crisis económica e institucional por la que atraviesa España y medir, de paso, el grado de consenso que reúnen las reformas pendientes. Estuvo integrada por siete parlamentarios del partido de Angela Merkel, del SPD, de la izquierda regional de Baviera y de Los Verdes. Y la mayoría dejó la capital con la sensación de que ha fotografiado una Torre de Babel, sobre todo después de reunirse en el Congreso con un grupo de diputados que discreparon al abordar la reforma de las pensiones, el futuro del ‘banco malo’ y el diagnóstico sobre la crisis. La puntilla la recibieron cuando escucharon a un representante del Consejo Económico y Social decir que En España hay 60.000 millones de euros circulando por el negro caudal de la economía sumergida.

La visita del Bundestag a Barcelona tampoco resultó muy edificante, según fuentes conocedoras de lo tratado. Si Artur Mas se miró en el espejo de Escocia para señalar con el dedo el futuro que puede esperarle a Cataluña, su consejero de Economía, el prestigioso profesor Andreu Mas-Colell, Minnesota de pata negra, trasladó a sus invitados la impresión de que Cataluña siente el mismo cosquilleo que Alemania, pero al revés. Y se explicó: los alemanes son contribuyentes netos y los que aportan  más dinero a la solidaridad europea, pero mandan mucho. Por el contrario, Cataluña desempeña un papel parecido en España, pero no pinta nada.

Los mismos ejemplos empleados con la delegación del Bundestag por Mas y su consejero económico, los ha utilizado el presidente de la Generalidad delante de embajadores de los principales países europeos que se han acercado al Palacio de la Generalidad para testar de primera mano la nueva hoja de ruta de Convergencia. De lo que han hablado posteriormente algunos de estos diplomáticos con otros dirigentes de la coalición nacionalista cabe deducir que han recibido los mensajes de Mas con frialdad y con abundantes dosis de escepticismo. “No percibimos un guion claro en su exposición”, asegura un diplomático europeo que ha tomado también muy en cuenta la opinión de los dirigentes de Unió Democrática, la formación democristiana adosada a Convergencia que mantiene actitudes cada vez más matizadas y distantes respecto a las proclamas de Mas.

"No percibimos un guión claro en su exposición", advierten fuentes diplomáticas que han hablado con el presidente de la Generalidad

Esta frialdad, según las mismas fuentes, también se respira en Bruselas, donde solo el Grupo Liberal, en el que trabaja Convergencia dentro del Parlamento de Estrasburgo, dice comprender su deriva soberanista y ve posibilidades de calzarla dentro del tablero de la Unión Europea. De momento, en plena campaña electoral, a Mas parece importarle cuatro higas la acogida a su huída hacia adelante. De hecho, en CiU, comparan a Mas con el pez globlo: se hincha como una pelota cuando tiene cerca un depredador y se defiende con un potente veneno que es su garantía de supervivencia. Su carne es muy codiciada, pero eso dependerá de lo que pase en las urnas el próximo 25 de noviembre.


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