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Botella pierde 110 millones de euros en el ‘agujero’ junto a las cuatro torres de la Castellana

Un demoledor informe elaborado por técnicos municipales afirma que el coste del Centro de Convenciones es “inasumible” para Cibeles y aconseja “reflexionar sobre el destino final de la parcela”. Hay obras de seguridad que caducaron hace un año.

Las cuatro torres y el 'agujero' donde teóricamente se iba a asentar el Centro de Convenciones.
Las cuatro torres y el 'agujero' donde teóricamente se iba a asentar el Centro de Convenciones. MADRIDEC

Adiós, Centro Internacional de Convenciones de la Ciudad de Madrid (CICCM), el enorme solaz en obras al pie de los cuatro rascacielos del Paseo de la Castellana. En ese agujero, una metáfora de la situación económica de la capital, se han dilapidado ya 110 millones de euros, y si el equipo de Gobierno hace caso a sus propios expertos, nunca se recuperarán: según un demoledor informe sin firmar elaborado por técnicos municipales, urge “reflexionar sobre el destino final de la parcela”. En otras palabras, hay que hacer otra cosa con el agujero que no sea el centro de marras.

“La mayor parte de objetivos que se pretendían cumplir con esta construcción hoy no se encuentran vigentes”, continúa el texto, que deja caer otra sentencia aplastante: “Su coste de construcción es inasumible”. Y más adelante se insiste en que “es muy posible hacer un cambio en las obras que se iban a implantar”.  El Centro de Convenciones pertenece a la empresa Madrid Espacios y Congresos, inmersa en un ERE y tratando de desprenderse de varios inmuebles por los que pagó mucho en su día y que ahora no consigue traspasar. Las obras del CICCM arrancaron en 2009 y el Ayuntamiento preveía terminarlo en 2011, pero nunca pudo porque los trabajos se paralizaron en 2010 por orden del ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón.

El cuerpo técnico que visitó la zona, emblema del despilfarro del anterior mandatario, Gallardón, forma parte del equipo que examinó otros edificios de Madridec tras la tragedia del Madrid Arena, como el Pabellón de Cristal o el Palacio Municipal de Congresos. El informe fue encargado por la Dirección General del Patrimonio.

El informe refleja otro asunto de gravedad directamente relacionado con la seguridad del centro de la Castellana. Una vez realizado el agujero en la primera fase (16 millones) se acometieron las obras de la segunda etapa, a cargo de una UTE formada por Acciona y FCC. Aunque el presupuesto inicial del CICCM era de 300 millones, la segunda fase fue adjudicada a estas compañías por 383 kilos, por lo que, de haberse terminado, el sobrecoste habría sido de 100 millones. Pero esto no sucederá, o al menos a corto plazo.

Pero la verdadera polémica reside en las obras ya realizadas. Dentro de la segunda fase, se realizaron obras de contención y seguridad, basadas en acoplar pantallas y anclajes en el perímetro del gigantesco agujero. Esas obras costaron 71 millones de euros y, según el informe, la vida útil de esas pantallas y anclajes es de dos años. En otras palabras, las medidas de contención acopladas al agujero del CICCM están caducadas desde hace, como mínimo, un año, ya que Madridec abandonó las obras en mayo de 2010. Ciento diez millones de euros después, a Ana Botella solo le falta que le estalle otra polémica vinculada a Madridec y a la ausencia de seguridad. 


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