El auto del juez Ruz abre el camino hacia el banquillo

Las presiones de Gobierno y PP fulminan a la ministra Ana Mato

El auto del juez Ruz sacudió tanto a Moncloa como a Génova. Varios ministros y dirigentes del PP reclamaron al presidente el cese fulminante de la responsable de Sanidad. Ana Mato era una ministra abrasada, no sólo por el asunto de la corrupción, sino por su ineficaz gestión en la crisis del ébola.

La exministra de Sanidad, Ana Mato
La exministra de Sanidad, Ana Mato EFE

El revuelo tanto en Moncloa como en Génova ha sido descomunal. El auto del juez Ruz, en el que se señalaba directamente a la ministra de Sanidad como "partícipe a título lucrativo" de los turbios negocios de su esposo, Jesús Sepúlveda, ha caído como un obús en las filas del Gobierno y del partido. Ana Mato debe dimitir ya, le instaban a Rajoy tanto miembros de su Ejecutivo como del partido. Y el presidente ha tomado una decisión: entregar la cabeza de Mato.

El auto judicial y la dimisión se conocen la víspera en la que Rajoy comparece ante el Congreso para anunciar su paquete de medidas contra la corrupción

El auto judicial y la dimisión de Mato se conocían la víspera precisamente en la que el presidente del Gobierno se dispone a comparecer ante el Congreso para anunciar su paquete de medidas contra la corrupción. Un momento inoportuno, y escasamente 'casual', según algunos diputados del PP, que también emitieron mensajes críticos contra el magistado, quien ya se ha convertido en una especie de 'bestia negra' para la formación en el Gobierno. Recuerdan por ejemplo que el 'caso Gürtel' lo puso en marcha el juez Garzón, quien fue sorprendido en una cacería junto al entonces minsitro de Justicia de Zapatero y un alto cargo de la policía judicial.

Ana Mato era una ministra abrasada, no sólo por el asunto de la corrupción, con su chusca derivada del Jaguar que nunca vio, sino tambien por su ineficaz gestión en la crisis del ébola. Fuentes muy próximas al Gobierno comentan que Rajoy ha recibido numerosas llamadas de colaboradores y veteranos altos cargos del partido en el que señalan la urgente necesidad de prescindir de la ministra, quien este lunes no tenía claro si renunciar, pero finalmente lo ha hecho. Es cierto que el auto señalaba que Mato no cometió delito alguno ni conocía el origen de los negocios de su esposo, pero cada vez está más próxima la posibilidad de que tenga que sentarse en el banquillo.

El auto señala que Mato no cometió delito alguno, pero cada vez está más próxima la posibilidad de que tenga que sentarse en el banquillo

El juez Ruz ha propinado un golpe muy duro a una de las iniciativas más importantes de Mariano Rajoy: lucha contra la corrupción. La corrupción persigue al Gobierno y al PP. Hace unos días, en Cáceres, el escándalo Monago estallaba en el momento en el que el partido en el poder reunía a sus dirigentes en Cáceres para analizar medidas contra el fraude y la corrución. Una tormenta. Pero ahora es un auténtico azimut en la línea de flotación del Gobierno.

Repercusión social

Las reacciones en el partido y hasta entre miembros del Ejecutivo, atendidas por Rajoy, señalaban ya la necesidad de un cambio de piezas en el Gobierno, prescindir de una ministra que no sólo está señalada por el juez sino que ha demostrado una absoluta incompetencia al frente de un ministerio de enorme sensibilidad y repercusión social. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría tuvo que ponerse al frente del equipo de gestión de la crisis del ébola ante la ineptitud manifiesta de la titular de Sanidad, muy estimada y enormemente protegida por Rajoy, quien nunca pensó en prescindir de ella.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría tuvo que ponerse al frente del equipo de gestión de la crisis del ébola ante la ineptitud de Mato

Las cosas ahora son bien distintas y aunque las disposiciones de Ruz son recurribles, todo cabe indicar que Mato puede acabar en el banquillo, al menos en la fase de juicio oral. Todavía no está imputada, ni procesada, asunto que quieren dejar bien claro desde el Gobierno.

Rajoy pretende presentar este jueves en el Congreso una serie de medidas de regeneración democrática, un impulso más en la campaña que anunció este verano para atajar la corrupción e imponer normas de comportamiento en las estructuras financieras de los partidos.

Dijo el presidente del Gobierno a la vuelta del verano, en la accidentada reunión de dirigentes del PP en Cáceres, cuando estalló el 'caso Monago', que se diponía a tomar las riendas en este asunto para acotar de una vez este mal que los españoles consideran como el segundo mayor problema del país, después del desempleo. Hace meses ya que se aprobó en el Congreso de Ley de Transparencia y apenas se han advertido síntomas de su entrada en vigor.

Las nuevas medidas que anunciará el presidente implicarán que ningún partido podrá recibir donaciones de empresas y en cuanto a las de particulares no podrán superar una cierta cantidad anual. Los bancos no podrán condonar deudas, todas las formaciones deberán colaborar en forma más eficiente con los órganos reguladores. También se incluye un control parlamentario del indulto, entre otras medidas. Hace unos días, además, PP y PSOE acordaron que los grupos parlamentarios deberán informar trimestralmente sobre los viajes y desplazamientos de los diputados cuando se trata de asuntos políticos. Y algo fundamental: se propondrá la creación de mecanismos para poder recuperar el dinero defraudado en casos de corrupción.


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