La debacle electoral del PSOE empieza a condicionar los movimientos del líder socialista

Rubalcaba calienta la huelga general y pone el debate presupuestario al servicio de los sindicatos

Del 21-O al 14-N. El PSOE trabaja desde ayer a pleno rendimiento por el éxito de la huelga general que UGT y Comisiones han convocado para el 14 de noviembre en un intento de amortiguar los efectos del doble fracaso electoral del domingo. Alfredo Pérez Rubalcaba ha puesto el debate presupuestario iniciado este martes en el Congreso al servicio de las centrales sindicales.

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De la debilidad que castiga a Rubalcaba da buena cuenta el atronador aplauso que ayer recibió de su grupo cuando subió a la tribuna de oradores para defender su enmienda a los Presupuestos. Con posterioridad, fue interrumpido hasta en 17 ocasiones por los diputados socialistas, ocupados en subirle el ánimo. Esta contabilidad la asomó en twitter una diputada de su bancada y fue una de las anécdotas más comentadas en los pasillos del Congreso. El secretario general necesita aire después del descalabro gallego y vasco y sus parlamentarios se lo suministran con generosidad sin reparar en que enfatizan su abatimiento. Hoy piensa comparecer en rueda de prensa para interpretar los resultados electorales del domingo. Tres días después.

Los socialistas aplaudieron en 17 ocasiones a su líder, señal inequívoca del abatimiento que le invade tras la derrota electoral del domingo

Si la huelga general del próximo 14 de noviembre es un éxito, Rubalcaba obtendrá un balón de oxígeno muy útil para mitigar el desánimo que recorre las filas socialistas desde que el domingo el PSOE perdió el Gobierno vasco y Galicia volvió a quedar fuera de su radar. El secretario general del PSOE habló el lunes pasado con Cándido Méndez (UGT) y también preparó el debate presupuestario con su equipo económico. Resultado: ayer se fajó con un discurso que copia casi en su literalidad los argumentos que desde septiembre repican los dos principales sindicatos para censurar los Presupuestos estatales de 2013 con los que el Gobierno pretende ganar confianza en los mercados.

La enmienda de devolución que el PSOE ha presentado a las cuentas del año que viene carece de texto alternativo, circunstancia que se entiende cuando se analiza la receta defendida ayer por Rubalcaba y que se condimenta con unos pocos ingredientes: desviar parte de los 40.000 millones del rescate bancario al empleo juvenil, negociar con los sindicatos un pacto de rentas que derogue la reforma laboral y gravar con mayores impuestos a los grandes patrimonios, a las entidades financieras, a las empresas y a quienes destinan parte de sus ahorros a los planes de pensiones.

Rubalcaba propone ahora desviar parte de los 40.000 millones de euros del rescate bancario a la creación de empleo juvenil durante 2013

Estas propuestas no merecerían mayor comentario si no fuera porque el PSOE ha respaldado las principales reformas promovidas por el Gobierno de Mariano Rajoy para salvar a los bancos, porque la rebaja de los salarios ha sido el eje de la devaluación competitiva ordenada por el BCE y porque el aumento de impuestos ha puesto en peligro la supervivencia de no pocas empresas. El ministro Cristóbal Montoro le pidió ayer a Rubalcaba que, por lo menos, hablara “con propiedad”.

Los negros vaticinios del líder socialista coinciden también con los de las centrales convocantes del 14-N. En su telescopio vislumbra 500.000 parados más el año que viene, un desajuste de 5.000 millones en la partida dedicada al desempleo, una caída del crecimiento muy superior al 0,5% y un incumplimiento flagrante de los objetivos de déficit. Un panorama ciertamente sombrío que ha servido de pretexto a Rubalcaba para radicalizar su discurso y ponerlo al servicio de los sindicatos como reacción inmediata a la doble derrota electoral del domingo. Ahora toca giro a la izquierda.

Montoro sabe que se la juega si el déficit supera a final de año el techo comprometido, aunque la Comisión Europea puede darle el mes que viene otra alegría a España

El ministro de Hacienda sabe que se la juega si el déficit supera a final de año el techo comprometido, de ahí que merezca atención su insistencia en que España no se apartará de estos objetivos, aunque la Comisión Europea puede dar una nueva alegría el mes que viene relajando la senda pactada con Bruselas. El déficit de la Seguridad Social, que sumará este año los 10.500 millones de euros, es uno de los aspectos más preocupantes reconocidos ahora por el Gobierno ya que no se le ve fácil solución debido a la creciente caída de cotizantes y el aumento del desempleo.

El primer asalto del debate presupuestario concluirá este miércoles con la derrota de las 11 enmiendas de devolución presentadas al proyecto de ley por los grupos de la oposición. El Gobierno puede dar la sorpresa con la introducción de enmiendas parciales si considera necesario calzar en ellas alguna de las condiciones que Bruselas le imponga por el rescate. Pero eso está por confirmar y tardará todavía en llegar.


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