OPINIÓN

El relevo de Rajoy se llama Rivera

Los españoles, en su conjunto, saben que su nación existe y que es española, y lo saben más y más instintivamente que la mayoría de sus líderes políticos.

El relevo de Rajoy se llama Rivera.
El relevo de Rajoy se llama Rivera. EFE

El Rey, Felipe VI, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, son los únicos tres líderes políticos o nacionales que sacan un aprobado, y eso por los pelos, de los españoles en un nuevo sondeo de Sociométrica para El Español sobre la crisis catalana. Rajoy, suspenso; Sánchez, suspenso; Iglesias, suspenso; Junqueras, suspenso; Puigdemont, suspenso. Su Majestad, quien mejor nota saca, tampoco se luce: un 6,3, y eso que tiene carrera y máster, habla inglés y sabe pilotar helicópteros. La parte electoral da a Ciudadanos hasta 54 escaños más en el Congreso, a costa de 40 menos para el PP—cuarenta, cuatro cero—y 22 menos para los Podemos.

Si este resultado se hicier realidad en las urnas, sería un magno revés para Rajoy, el peor resultado para el PP en toda su historia

No obstante las simpatías de Pedro J por el Sr. Rivera, tal resultado, al hacerse realidad en las urnas, sería un magno revés para Rajoy, el peor resultado para el PP en toda su historia, desde antes incluso de la refundación con Aznar en 1989 (107 escaños). Incluso Fraga, con Coalición Popular en 1986, sacó 105, frente a Felipe González.

¿Qué tienen en común el Preparado, el Naranjito y la nueva lideresa? Que todos, si no recuerdo mal, ofrecieron desde el minuto uno una férrea defensa, sin matices, de la inmediata aplicación de la ley en la Cataluña separatista. Tenían muy claro que la nación española existía y que corría peligro de forma inminente.

¿Y qué tienen en común los perdedores en el nuevo sondeo? Si otro detalle tampoco se me escapa—estamos hablando de hace tan solo tres meses—el Sr. Rajoy estuvo todas esas semanas titubeando, nervioso, incierto, reservado y aprensivo. «Qué coñazo, me van a obligar a aplicar el Artículo 155.» Podemos, Iglesias, Colau y demás no sabían qué hacer con respecto a la integridad de la nación durante esas semanas; 'no' al Artículo 155 y 'no' a la declaración de independencia. Pues yo aún no sé en qué consistiría una nación transversal. Los españoles no quieren líderes ni-ni, porque ni-ni no rescata a la nación del lobo cuando saca los colmillos.

Los Reyes traen 54 escaños más para unos y 40 y 22 menos para los otros

Y así los Reyes traen 54 escaños más para unos y 40 y 22 menos para los otros, los que se han portado regular con la nación, compuesta por sus ciudadanos. Los votantes españoles no son tontos, saben perfectamente que su nación existe, y creo que entendían igual de perfectamente que estaba amenazada por el separatismo. Premian a quienes mejor la defendían durante esas semanas.

Rivera, entonces, se encamina más o menos directamente hacia la Moncloa en las siguientes elecciones generales. Ciudadanos se erige en una opción de gobierno viable, a diferencia de lo que pasó con Podemos, que enseguida empezó a dar miedo a muchos españoles por sus raíces comunistas, su falta de concreción y sus dudosas o en todo caso no muy claras relaciones internacionales. Era difícil imaginarse a Pablo Iglesias durmiendo en la sede del Gobierno o representando a España en Bruselas. Ciudadanos no despierta esos temores entre los españoles, y ahora además ha defendido a la nación de manera más contundente que el propio Presidente del Gobierno.

Los españoles, en su conjunto, saben que su nación existe y que es española, y lo saben más y más instintivamente que la mayoría de sus líderes políticos

Todo esto enlaza con lo que hemos ido comentando en esta columna durante los últimos meses sobre la existencia de comunidades morales, de valores y de principios. Los españoles, en su conjunto, saben que su nación existe y que es española, y lo saben más y más instintivamente que la mayoría de sus líderes políticos. Vieron que estaba amenazada por el plan separatista, que era, que es, otra comunidad moral distinta, con valores y principios incompatibles con las españolas, con ser español, y quieren que se defienda.

En España, por la aburrida lealtad que imponen las listas cerradas, la amenaza política viene de fuera, no de dentro

El problema separatista no va a desaparecer mañana, y el peligro sería que se convirtiera en algo parecido a la antigua situación en Irlanda del Norte, con el paso de los meses y el más que previsible estancamiento político a nivel regional. Los votantes querrán claridad y certeza, no titubeos y más rodeos. La aplicación tibia del Artículo 155, la incertidumbre catalana de Rajoy, le ha traído enseguida este nuevo marrón nacional. En España, por la aburrida lealtad que imponen las listas cerradas, la amenaza política viene de fuera, no de dentro. Sólo hace falta que a uno le vaya mal una serie de cosas y que aparezca una alternativa creíble para distraer a sus propios votantes. Pasó con Podemos en la izquierda, y ahora está pasando con Ciudadanos en la derecha.

Alguien en Génova es consciente de todo esto: el lunes se anunció una Junta Directiva Nacional del PP para preparar…las municipales de 2019. Con un año y cinco meses de antelación.


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