OPINIÓN

Pedro Simón y el pseudoperiodismo en El Mundo

Pedro Simón y El Mundo han dañado a Pedro Simón y El Mundo, pero también han dañado el periodismo.

Imagen del programa 'Más vale tarde', de La Sexta, con Nadia y su padre.
Imagen del programa 'Más vale tarde', de La Sexta, con Nadia y su padre. Atresmedia

Era un bulo del gran Pedro Simón. Pedro Simón, el mejor periodista del año para la APM; Pedro Simón, el que se entrevistó de esa manera con Elrubius en febrero, provocando un gran cabreo del famoso Youtuber con toda la prensa; Pedro Simón, el que ya había firmado "noticias" y entradas en su blog en El Mundo sobre Nadia en 2012; Pedro Simón, el que, después de publicar Malaprensa un artículo cuestionando la nueva petición de fondos, contestó mezclando a Miguel Gil y Manuel Leguineche con cadáveres pestilentes en el Tigris para terminar arremetiendo contra el «revisionismo tuitero». Tras Malaprensa, Hipertextual primero y luego El País destaparon la mentira y Simón publicó una especie de disculpaex post facto.

«Todo el pueblo, que se había volcado en la causa, ahora está conmocionado porque nos han engañado bien engañado», dijo una vecina

O quizás era un bulo del padre de la niña, que según el Facebook de la asociación ahora se apresura a devolver la pasta: «entendemos a las personas que ahora desconfíen y quieran recupera sus donativos, para ello todos los que nos lo pidan, nos manden un mail […] con sus datos de la transferencia y daremos orden al banco para su devolución». El Diari d'Andorra nos cuenta que los vecinos de Ordanyà están decepcionados, engañados y cabreados con el tema: «Todo el pueblo, que se había volcado en la causa, ahora está conmocionado porque nos han engañado bien engañado», dijo una vecina.

Juntos, la han liado. Los Mossos me confirmaron el domingo que se ha abierto una investigación por posible estafa y que un juez de instrucción ya está al tanto.

Lo que realmente escribió Simón no era un artículo sino un publirreportaje o directamente un anuncio

Lo peor para mí no es sólo que se lo inventó, que ya tela, sino que venía con numerito de cuenta pidiendo dinero. Es decir, lo que realmente escribió Simón no era un artículo sino un publirreportaje o directamente un anuncio. Primero el reclamo inicial con titular potente, luego el desarrollo emocional para enganchar al consumidor y al final la llamada a la acción. La niña está enferma, mira qué cuento más novelesco—la cueva en Afganistán, la llamada de Al Gore en la que el antiguo Vice Presidente de EEUU llama al papá protagonista un héroe—y, una vez tocado el corazón del lector, saca la tarjeta para ingresar un dinerito en esta cuenta. Dinero que a los lectores-consumidores en cuestión les habrá costado mucho esfuerzo y tiempo vital ganar y que habrán donado tras creer el publirreportaje convertido en "noticia" y "verdad" porque venía con la firma del gran Pedro Simón, mejor periodista del año según la APM, y el sello de El Mundo.

No es sólo el artículo de Simón, está en juego la marca de la casa y la confianza de los lectores

El sello de El Mundo. Se suponía que tras la marcha del padre fundador, la marcha de su segundo eterno —que ahora lo está haciendo bastante bien con El Independiente— y la marcha del joven pretendiente con ideas para el Siglo XXI, Cuartango iba a ser el salvador, el de toda la vida que sabía algo de calidad y periodismo de verdad, la mano que tranquilizaba el barco en mitad de la tormenta. No tenía ni Twitter. Pues no ha funcionado. Sospecho, viendo el resultado y desenlace, que no hubo control editorial alguno del artículo de Pedro Simón. Un periodista, encomendado por su periódico a contar la verdad —o al menos acercarse bastante en el tiempo que tiene— y centrar la valiosa atención y tiempo de sus lectores en un asunto de importancia, ha defraudado a todos y ha dañado la marca de su periódico. O su periódico le ha permitido autolesionarse, o autolesionarles. Yo, de ser Cuartango, le habría despedido y quitado sus artículos de la web pendientes de una revisión profunda, porque si es capaz de hacerlo una vez y no hubo control de calidad, quién sabe qué habrá contado en los demás. No es sólo el artículo de Simón, está en juego la marca de la casa y la confianza de los lectores. Pero yo no soy Cuartango, ni dirijo El Mundo.

Luego se quejan de la crisis de los medios y el revisionismo en las redes

Por último, está el tema de los hijos, de sacar a relucir a los críos. En el publirreportaje en cuestión y también en la disculpa apresurada de Simón. Que si todo por los hijos, los hijos son lo más y qué no sería capaz de hacer Ud. por sus hijos. «Ya no hubo manera de pasar de aquella cría: Nadia tiene la misma edad que mi hijo», escribió Simón en su defensa. Pues yo también tengo un hijo, de cuatro años, y a mi me daría mucha vergüenza mentir de esa manera o usarle luego de escudo para tapar mis propios fallos profesionales y personales. ¿Qué les estamos enseñando? Viene Trump. Estamos rodeados de noticias falsas y tsunamis de información instantánea en el móvil, en los que se sumergirán en cuanto lleguen a la adolescencia. Luego se quejan de la crisis de los medios y el revisionismo en las redes. Pedro Simón y El Mundo han dañado a Pedro Simón y El Mundo, pero también han dañado el periodismo, las causas benéficas merecedoras de más apoyo y la confianza de tantos lectores que sacaron la cartera para donar dinero de sus bolsillos.


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