OPINIÓN

Déjense de tonterías, el 2017 va a ser movedizo, en España y el mundo

Disfruten de las vacaciones y los Reyes, hagan lo que puedan a nivel personal para ir mejorando, pero prepárense para un año movedizo a nivel de noticias y acontecimientos.

Evacuación de uno de los heridos en el tiroteo en Estambul.
Evacuación de uno de los heridos en el tiroteo en Estambul. EFE/EPA/MURAT ERGIN

Pese a los deseos de que 2017 fuera mejor que un 2016 calamitoso a nivel de acontecimientos internacionales, ha empezado de una manera muy parecida al que terminó el anterior. Por coger sólo tres ejemplos, en las primeras horas del año nuevo, 39 personas murieron en el ataque terrorista a la discoteca Reina en Estambul, más de 20 personas fallecieron cuando se incendió de repente un barco turista en Indonesia y Kim Jong-un anunció que Corea del Norte está a punto de probar su primer misil nuclear de largo alcance. Nada sentencia que 2017 no podría ser peor que los doce meses que dejamos atrás.

El Gobierno de Rajoy tendrá que posicionarse ante el nuevo inquilino de la Casa Blanca

En el menú del futuro inmediato, de momento se nos ofrece como platos fijos el comienzo de la Presidencia de Donald Trump, el arranque del proceso formal del Brexit, la guerra continua contra el Estado Islámico, la posibilidad de una Presidenta Le Pen en Francia en mayo, la prueba electoral de Ángela Merkel en Alemania en septiembre y las decisiones de los bancos centrales sobre cómo reaccionar al todo, según fluyan los miles de millones de dólares en bolsas y fondos y letras por todo el planeta. En España, se tienen que aprobar los presupuestos, los cuatro partidos organizan sus congresos, habrá sentencias en una tanda de macrojuicios sobre la corrupción y repetiremos el 2014 en Cataluña con el nuevo referéndum o consulta o pseudo-ejercicio de soberanismo regionalista o como se termine llamando al final.

La Península Ibérica, claro está, tiene interconexión con el resto del mundo. Lo que acontece ahí fuera—y opino que de ciertos asuntos mundiales importantes hablamos más bien poco aquí—afecta lo nacional. A veces incluso ocurre al revés y alguna noticia española salta a la conciencia planetaria.

El Gobierno de Rajoy tendrá que posicionarse ante el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Las decisiones y exabruptos de Trump tendrán un impacto geopolítico internacional fuerte en muchas problemáticas de larga duración, que sea con Israel y Palestina, las jugadas de la Rusia de Putin en Ucrania, Siria, Turquía o en las elecciones francesas o alemanas. Sus políticas económicas apuntan a América Latina y, por ende, a los resultados de muchas grandes empresas españolas que tienen fuertes inversiones en ese continente. En Nueva York, ya saben, por ejemplo, que eso conlleva sus riesgos para Santander y BBVA: el 40% de los ingresos de este último dependerían de México, que usa el peso, que ha cerrado supeor año desde 2008, con una caída del 20%, porque Trump y el muro y tal. Todo conectado.

Atentos a los resultados turísticos y a la compraventa de casas en España por parte de los británicos. Ambos deben haber empezado a sufrir por el Brexit y el cambio entre la libra y el euro

Más cerca de casa, y no obstante el sueño del español moderno por ser europeo, europeísta y orgulloso miembro de la eurozona, el Brexit y la marcha de Cameron, el referéndum italiano y la dimisión de Renzi, la amenaza Le Pen—y aunque pierda, la amenaza Fillon, que él quiere una "Europa respetuosa con las naciones"—y la prueba electoral de Merkel—que se mezclará con el doble debate sobre el terrorismo y la inmigración—apuntan hacia problemas muy profundos con la estructura y los resultados del proyecto continental. Lejos estamos ya de esa visión de unos Estados Unidos de Europa de los que se hablaba como una opción seria antes de la crisis económica de 2008. España estará en el grupillo que apueste por mantener el todo, llegado el momento, pero la marcha del Reino Unido, una Francia rebelde o al menos más reservada, una Italia dudosa y una Alemania noqueada supondrían un desafío no sólo para Moncloa sino para esa creencia cultural que comparten el conjunto de los españoles desde los años setenta. Hablamos de las grandes naciones y economías del proyecto, no de Bélgica o Malta.

Ya que estamos con los efectos de las interconexiones planetarias, atentos a los resultados turísticos y a la compraventa de casas en España por parte de los británicos. Ambos deben haber empezado a sufrir por el Brexit y el cambio entre la libra y el euro. El británico tendrá las mismas 1.000 libras que gastar en sus vacaciones, por ejemplo, pero en vez de dejar los 1.300 euros de principios de junio en Benidorm o Marbella o Madrid, al entrar el año nuevo sólo dejará 1.170. Igualmente, si el jubilado inglés tiene 300.000 libras para comprarse una casa en Alicante o Gerona, en vez de los 390.000 euros de junio ya sólo podrá gastarse en el proyecto 350.000. Multiplicamos por millones de visitantes ingleses, escoceses y galeses y la economía española sufrirá un poco más, y en un sector que está creando gran parte del empleo precario que se apuntan como logro Rajoy y Guindos.

De momento se ha evitado, o no se ha producido, ese ataque islamista en España, pero en absoluto hay que descartarlo

Luego está la amenaza islamista. Si nos creemos las notas de prensa de Interior, el problema existe y tal vez va a peor. Ya van más de 170 detenciones (que no sentencias; de ese problema podremos hablar otro día) de yihadistas, posibles yihadistas, yihadistas en ciernes, o yihadistas viajeros—tanto nacionales como nacidos en otros países, normalmente el Norte de África—desde el 2015 cuando se elevó la amenaza terrorista al nivel cuatro, tras los atentados en París y Túnez. Las playas llenas de turistas en verano, el auge turístico de la Semana Santa o las grandes ciudades llenas de gente por conciertos, congresos o cultura ofrecen los mismos objetivos interesantes (desde la perspectiva terrorista) que Reino Unido, Francia o Alemania. De momento se ha evitado, o no se ha producido, ese ataque islamista en España, pero en absoluto hay que descartarlo. Las distintas reacciones nacionales podrían ser muy traumáticas por las peculiaridades de la política y la identidad patrias. En teoría podría unir al país más pero, si tuviera que apostar, diría que tendría un efecto como el del 11M multiplicado por mil.

Y todo esto con la brocha gorda a nivel internacional y nacional, sin entrar en los detalles y consecuencias más curiosos de cada apartado de la vida, sin estudiar más sus interconexiones, sin añadir más apartados, sin contar con los "unknown unknowns" de Donald Rumsfeld (lo que no sabemos que no sabemos), los cisnes negros de Nassim Nicholas Taleb (acontecimientos magnos que son sorpresa total), o las reacciones y declaraciones del todo imprevisibles de las miles de personas—desde los jefes de Estado o Gobierno hasta los individuos de momento ignorados y desconocidos por la Historia—que de aquí a 12 meses harán con sus luchas y jugadas que este próximo año tenga un sentido u otro, que revele un camino o el contrario, por bien o por mal. Así que disfruten de las vacaciones y los Reyes, hagan lo que puedan a nivel personal para ir mejorando, pero prepárense para un año movedizo a nivel de noticias y acontecimientos. Será apasionante, como siempre.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba