OPINIÓN

El Brexit y la visita de los Reyes al Reino Unido

Ha pasado un año desde la votación del Brexit pero sólo queda un año y medio antes de la fecha final de salida en marzo de 2019, tras activar Theresa May el Artículo 50 esta primavera. Miles de problemas y situaciones reales necesitan una solución antes de esa fecha.

El Brexit y la visita de los Reyes al Reino Unido.
El Brexit y la visita de los Reyes al Reino Unido.

El martes pasado, el Embajador británico en Madrid, Simon Manley, hizo de anfitrión para un pequeño grupo de corresponsales británicos en su residencia en Puerta de Hierro para hablar de la visita de Estado de los Reyes de España al Reino Unido que empieza este martes. El Gobierno español también ha estado promocionando el viaje. Sus Majestades llegarán al aeropuerto de Luton hoy y mañana empezarán tres días de majestuosos discursos, cenas, visitas y actos ceremoniales. Los temas que quiere promocionar el Gobierno británico son el comercio, la educación y la ciencia.

Irá todo el establishment británico y el séquito español incluirá a los pesos pesados del Ibex

Los paisajes serán magníficos, la comida deliciosa y espero que haya algo de originalidad y gracia en las declaraciones reales. Irá todo el establishment británico y el séquito español incluirá a los pesos pesados del Ibex: la presidenta del Santander y los presidentes de Iberdrola, Telefónica, Sabadell, Inditex y Ferrovial. El Rey Felipe les dirá a los diputados británicos en Westminster que hace falta "una solución" al tema de Gibraltar. Los funcionarios de las Embajadas han estado varias semanas currándose los horarios, los lugares, las actividades y el simbolismo hasta el último detalle.

Mientras los gobiernos promocionan la visita de Estado, los lectores—y esto era así para todos los corresponsales presentes en la cena—sólo querían saber más de un tema: el Brexit.

Los esfuerzos, la precisión y la preparación para recibir a Sus Majestades contrastan con el estado actual de las negociaciones de salida, lo cual es motivo de preocupación real para cientos de miles de expatriados británicos y españoles en ambos países. No se esperan anuncios sobre el Brexit durante la visita de los Reyes.

Los jóvenes profesionales, los padres y madres intentando educar a sus hijos, los pequeños empresarios, o los pensionistas necesitan saber exactamente cual es el plan

Un año después del referéndum, parece que no ha habido un progreso importante o concreto para calmar los miedos de aquellos ciudadanos, residentes y contribuyentes. Los jóvenes profesionales, los padres y madres intentando educar a sus hijos, los pequeños empresarios, o los pensionistas—que creían que ya había terminado el trabajo—necesitan saber exactamente cual es el plan, cuándo empezará y que cambios específicos habrá. ¿Qué tendrán que hacer para intentar hacer que sus vidas continúen con la prosperidad prometida? ¿Todo acabará en más papeleo o harán falta cambios y arreglos vitales más importantes?

Ha pasado ya un año desde la votación pero sólo queda un año y medio antes de la fecha final de salida en marzo de 2019, tras activar Theresa May el Artículo 50 esta primavera. Miles de problemas y situaciones reales necesitan una solución antes de esa fecha.

En un artículo en The Guardian este domingo, Guy Verhofstadt, el negociador del Parlamento Europeo, rechazó la propuesta del Gobierno británico para los ciudadanos como "decepcionante", algo que no cumplía ni con "el programa de Vote Leave [los pro-Brexit], que prometía tratar a los ciudadanos europeos 'de manera no menos favorable que en la actualidad'".

En público al menos, parece que los oficiales de la UE se preocupan más por los derechos de los ciudadanos británicos después del Brexit que el propio Gobierno británico

Añadió que los derechos adquiridos de los ciudadanos europeos deberían estar protegidos de por vida y que no se pueden desarticular de forma retroactiva, y también rechazó de forma tajante cualquier extensión de la fecha del Brexit, ya que caen elecciones europeas en mayo de 2019: "eso es sencillamente impensable". En público al menos, parece que los oficiales de la UE se preocupan más por los derechos de los ciudadanos británicos después del Brexit que el propio Gobierno británico.

Entiendo que no se ha recibido ninguna señal específica—de España o de Europa—sobre las "esperanzas y expectativas" de Londres de que, llegado el momento, algo se hará, pero al menos "esperanzas y expectativas" es un poco menos destructivo que el Brexit duro o hooligan que se perfilaba durante la primavera. Además, a Bruselas le interesa la mano dura con el RU, no vaya a ser que a Grecia o a Francia se le ocurra creer que se puede disfrutar de las ventajas de Europa sin las obligaciones.

Las aspiraciones oficiales no solucionarán el problema de la Sanidad, o los problemas de los pensionistas por la caída de la libra, o la pesadilla burocrática a la que se enfrentarán las familias españolas en RU para intentar quedarse. No hay solución para los jóvenes profesionales multi-nacionales. No se ha dicho nada sobre la doble nacionalidad para los residentes británicos en España.

Las empresas se enfrentan a otro nivel de problemas contables y jurídicos. Tal vez sea algo más fácil para grandes multinacionales con establecimientos fijos en cada país, pero las compañías que tienen parte de su cadena de suministros en uno o otro país tendrán más problemas, y tendrán que ver qué hacer con sus precios. Los fabricantes de piezas de automóvil, por ejemplo, o los supermercados, se encuentran en esa situación. ¿Y qué harán los miles de españoles que cruzan cada día la verja para trabajar en Gibraltar?

De momento, no hay repuesta concreta a ninguno de estos problemas.

El Embajador británico en Madrid es consciente de ellos y habla con los expatriados y empresas británicas en sus viajes por España. El problema es Londres.

Tal vez 18 meses sean tiempo suficiente para evitar la catástrofe y asegurar algún nivel interesante de prosperidad futura

Si el Gobierno británico y sus colegas europeos se prepararan con el mismo esfuerzo para las consecuencias del Brexit que para la visita de los Reyes al Reino Unido, tal vez 18 meses sean tiempo suficiente para evitar la catástrofe y asegurar algún nivel interesante de prosperidad futura para los ciudadanos y empresas británicos y europeos. Un poco justo, pero daría tiempo.

Los Gobiernos cambian con el paso del tiempo. El Brexit es un cambio histórico, multi-generacional y gran estratégico en el rumbo del Reino Unido y de la Unión Europea. Los sueños utópicos y las suposiciones no son ni un plan de operaciones inmediato ni ningún tipo de estrategia a largo plazo.

En una visita de Estado como la de esta semana, las dos naciones podrían comprometerse a construir una solución constructiva a los problemas que afectarán a cientos de miles de sus ciudadanos, pero los Reyes y las Reinas modernas no sirven para eso.


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