El universo televisivo siempre te aporta respuestas rocambolescas a preguntas que un día creíste inverosímiles. Pensaba esto nada más terminar el maravilloso libro llamado El hijo del chófer, donde Jordi Amat repasa y retrata la tóxica biografía de Alfons Quintà, un periodista inclasificable que cuenta entre sus méritos con el diseño y puesta en marcha de TV3. Quizás de su vida lo más interesante es esa extraña relación que mantuvo con Jordi Pujol. Lo que cuenta esta obra explica tantas cosas de la actualidad, cavilaba yo, cuando llegó la llamada que me devolvió al mundo real.

-Han expulsado a Alexia. No doy crédito.

-¿Qué Alexia? ¿De qué hablas?

-Alexia Rivas, concursante de Supervivientes. Tenían que haber echado a Lola, que se lo merecía. Aunque no estuvo nada mal la broma que le gastaron al simular que la echaban por el incidente con las galletas.

-¿El incidente con las galletas?

-Claro, comió galletas a escondidas y le pillaron.

-Si no me equivoco, querida amiga, Lola es la ex concursante de La isla de las tentaciones que ahora concursa en Supervivientes sin ningún mérito conocido más allá de haber estado antes en el tentadero, ¿no?

-No empieces, que veo por dónde vas.

¿Por qué algo así te gusta, te atrae o te cautiva? ¿Cómo diantres puede ser que Supervivientes fuera otra vez el programa más visto de este jueves con un share del 25%? ¿Cómo es posible que este concurso todavía exista?

-No, no, tú me has llamado para comentar, así que ahora aguantas el chaparrón. Porque yo veo inconcebible que tú, una persona inteligente y bien formada, con un trabajo digno y que se lo ha currado en la vida, puedas soportar memeces como esta que me estás narrando. "El incidente con las galletas de Lola". "La expulsión de Alexia Rivas". ¿Pero qué me estás contando? ¿Por qué algo así te gusta, te atrae o te cautiva? ¿Cómo diantres puede ser que Supervivientes fuera otra vez el programa más visto de este jueves con un share del 25%? ¿Cómo es posible que este concurso todavía exista?

-Aburres con tu cantinela. No le damos tantas vueltas. Es divertido y punto.

-¿Te divierte ver a toda esa gente que, salvo en los casos de Antonio Canales y Agustín Bravo, que yo sepa, no han hecho nada en su vida más allá de ir a otros programas de televisión? ¿Qué tiene de divertido ver a esta peña haciendo el gamba en una playa del Caribe?

-Son casi todo frikis. Y eso lo hace más divertido. Aparte de los líos que los concursantes arrastran desde antes del programa, claro. El mundillo de Mediaset, ya sabes.

Lo más peligroso e intrépido que hacen los concursantes es tirarse desde un helicóptero el primer día. O sea, lo de la supervivencia es lo de menos. Se llama 'Supervivientes' pero podría llamarse 'Vividores' o 'De vacaciones'

-Si es que no tiene ni sentido. Porque lo más peligroso e intrépido que hacen los concursantes es tirarse desde un helicóptero el primer día. O sea, lo de la supervivencia es lo de menos. Estarás de acuerdo conmigo en que esto es un reality que se llama Supervivientes como podría llamarse "Vividores" o "De vacaciones" o cualquier cosa.

-Bueno, también lo pasan mal con la comida. La prueba es que todos adelgazan mucho.

-Mira, yo adoro los programas de supervivencia de verdad. Esos en los que las pruebas son realmente duras. Esos en los que para concursar es necesario estar en forma. Esos en los que, en suma, los concursantes tienen que superar sus barreras físicas y psicológicas.

-¿Y eso dónde se emite?

-Ahí tienes, por ejemplo, El conquistador del fin de mundo que emite EITB en el País Vasco. Lo mejor es que no hay famosos. Compite gente anónima que de verdad quiere mostrar que tiene unas habilidades de supervivencia. Sin gandules ni frikis que están ahí por ser conocidos. El espectador se identifica con los participantes. Hay emoción. Competición. Interés. Algo. Creo que sería un formato perfecto para verse en toda España. Y eso me lleva a la razón fundamental de por qué algo como Supervivientes todavía existe.

-Sorpréndeme.

-Porque en la tele actual falta valentía. Los que deciden qué programas se ven prefieren jugar a lo seguro, a lo fácil, a lo que va a dar audiencia. Aunque sea un esperpento.

-Bienvenido a la realidad.

-Mal hallado. Adiós.