HACIENDO ZAPPING

Simón se sincera con Calleja: "Mucha gente no se ha muerto por lo que hemos hecho"

El epidemiólogo que cuestionaba la fuerza de la mayor epidemia del siglo y la psicosis ciudadana acude al programa de Telecinco para mostrar su otra cara, su cara amable o su cara blanqueada, elijan ustedes. Las dos Españas valorarán el programa de forma antagónica 

Fernando Simón y Jesús Calleja en el programa de Mediaset.
Fernando Simón y Jesús Calleja en el programa de Mediaset. Mediaset

Fernando Simón está en nuestras vidas para quedarse. Nueve meses atrás casi nadie lo conocía en España. Ahora este epidemiólogo que cuestionaba la fuerza de la mayor epidemia del siglo y la psicosis ciudadana va a Planeta Calleja (Telecinco) para mostrarle a Jesús Calleja su "otra cara" o su cara más amable o su cara blanqueada, elijan ustedes lo que prefieran.

Con el doctor Simón, que ya no tiene melena pero en este programa se desmelena, no hay término medio. La gente lo adora o lo odia. Las dos Españas se reflejan en la opuesta visión sobre este hombre y su trabajo frente al coronavirus. Y, naturalmente, ambas valorarán este programa de Calleja de forma antagónica. En este caso de la indignación al aplauso hay sólo un paso que por supuesto es ideológico.  

Caminatas por bellos parajes, escaladas peligrosas, poses de estrella televisiva, buceos por hermosas cuevas, bajadas en bicicleta y hasta un paseo en globo. Todo eso hacen Simón y Calleja en esta esperada entrega del formato. Todo ello para mostrar al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias fuera de sus ya antológicas ruedas de prensa. Pero la verdad es que este hombre fuera de los micrófonos importa poco. O quizás no importe nada. Lo relevante del programa era si iba a decir algo diferente, interesante y/o novedoso sobre la gestión de la pandemia

Son unas veinticinco palabras tan demoledoras como sinceras. Palabras que efectivamente pesan como losas para el que las escucha y también para el que las pronuncia. Interpretables de formas igualmente opuestas, pero duras en todo caso

El ínclito epidemiólogo dice pocas cosas nuevas. Porque repite el mismo argumentario que lleva meses repitiendo casi a diario. "El 8-M no tuvo nada que ver con los contagios porque había el mismo riesgo que al ir en Metro". "Tengo la conciencia tranquila". "Creo que las decisiones que tomamos, con la información de que disponíamos, eran las mejores". "Habrá que hacer evaluaciones más completas cuando sea el momento más adecuado". "Hemos hecho todo razonablemente bien".  

Las 25 palabras relevantes

Creo que la frase más novedosa del doctor es esta: "Mucha gente no se ha muerto por lo que hemos hecho, pero ha habido gente que se ha muerto y cada uno de ellos pesa". Son veinticinco palabras tan demoledoras como sinceras. Palabras que efectivamente pesan como losas para el que las escucha y también para el que las pronuncia. Interpretables de formas igualmente opuestas, pero duras en todo caso. Dramáticas porque versan sobre un drama demasiado sombrío.

Palabras que contentarán a esa media España que aplaude su presencia en el programa como muestra de naturalidad y que recuerda que se grabó durante sus vacaciones. Palabras que enfurecerán a esa otra media España que considera ignominiosa esta aparición televisiva con 50.000 muertos por la pandemia y que apunta a que el interesado solo busca lavar su imagen deteriorada.

Simón también suelta frases más frívolas, sobre todo al principio del programa. Eso de que "cuando empezó todo este lío de la tele, pensé que 'no seré famoso hasta que me llame Calleja' y me llamaste". O eso de que "lo primero que me dice mi mujer es que no hable, porque la gente me reconoce hasta de espaldas por la voz". O como la broma sobre la depilación de sus pobladas cejas. 

La cuestión sobre el doctor no puede resolverse porque donde unos ven una cara de buena persona otros ven el rostro de la mentira, así como lo que para unos es naturalidad para los otros es mera impostura. Simón es ya un personaje dual

Algunos verán en esas frases simpatía, pero otros no les encontrarán ninguna gracia y menos aún el día en que se confinan Madrid y otras ciudades de una comunidad que no es todo el país aunque lo parezca leyendo los periódicos. La cuestión sobre el doctor no puede resolverse porque donde unos ven una cara de buena persona otros ven el rostro de la maldad, así como lo que para unos es naturalidad para los otros es mera impostura. Simón es ya un personaje dual para los ciudadanos. Un tipo prejuzgado por todos y que quizás, en el fondo, no sea para tanto.  

Aquí, donde se juzga el programa desde el punto de vista televisivo, cabe concluir que esta entrega de Planeta Calleja tiene una factura de alta calidad, como acostumbra, y que periodísticamente Calleja hace casi las mismas preguntas que le habría hecho cualquiera. Calificar las respuestas es ya harina de otro costal. Habrá dos interpretaciones. 

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