La pandemia todavía atenaza nuestras vidas. Parece ayer cuando escribíamos aquí sobre una extraña Semana Santa sin procesiones. Un año después el coronavirus intenta regalarnos su cuarta ola. O, dicho de otra manera, continúan la pujanza del virus, la incompetencia de los gestores que tienen que combatirlo y las enormes molestias para una ciudadanía cada vez más harta, sobre todo al presenciar esa anomalía de que lleguen hordas de foráneos para disfrutar de los lugares que nosotros no podemos ni visitar.

Al mal tiempo buena cara. No nos queda otra. O buenos productos audiovisuales que degustar. Porque en estos días de ceniza y recogimiento en los que vivimos semiconfinados tenemos diferentes opciones para combatir la ausencia de playa. Estas son algunas propuestas de series y documentales para darse un atracón durante esta segunda Semana Santa pandémica que como tal tampoco podremos olvidar.

El desorden que dejas

Esta serie de Netflix llegó a la plataforma de pago hace ya unos cuantos meses. La historia de dos profesoras, la que acaba muerta y su sustituta, se entrelazan narrativamente gracias a un montaje que fusiona las vivencias de ambas. Engaños, drogas, sexo y juegos peligrosos que hacen que el espectador esté unos cuantos capítulos buscando al culpable de un crimen y, en el último, se tope con una realidad mucho más dura de lo que esperaba. Entretenida y con una forma diferente a lo habitual.

Hierro

Perdonen que insista. Porque unas semanas atrás ya recomendaba esta ficción protagonizada por Candela Peña y que terminará siendo de culto, si es que no lo es ya mismo. Pocas series hay en las que el lugar donde transcurre la historia sea tan importante como la propia historia, pero con esta serie ocurre que todo tiene la misma tonalidad que presenta la propia isla canaria. Y también en pocas producciones ocurre que la segunda temporada esté a la altura de la primera. Genial. Para verla en bucle.

Libertad

La serie de Urbizu que también se ha estrenado como película es una de las mejores de lo que va de año. Como escribía Federico Marín Bellón en ABC, el director nos enseña con esta nueva obra que el wertern no es solo un invento de Hollywood. El autor nos cuenta a los bandoleros de forma distinta a como nos los habían contando hasta ahora. Todo ello con fuertes dosis de acción, violencia desatada y personajes cincelados para el recuerdo, como pasaba en la fantástica Gigantes y como pasa en todo lo que hace este director.

13 de noviembre. Atentados en París

Este es un documental con el que también me repito. Tengo que hacerlo. Porque esta obra de Netflix posee una fuerza tan demoledora que me obliga a volver a verla cada dos o tres meses. Quizás sea porque vivimos en tiempos confusos donde hay que destacar las pocas verdades absolutas que nos circundan. Y si algo tiene este documental es verdad. Cruda. Dolorosa. Repugnante por momentos. Pero jodidamente real como reales fueron aquellos salvajes atentados yihadistas en París. Hay que verlo una y otra vez para recordar en qué mundo vivimos, cuál es el enemigo y, sobre todo, que somos meros mortales amenazados por este tipo de terrorismo. Nada mejor que verlo en Semana Santa.

El fiscal, la presidenta y el espía

Esta es una de las joyas que Movistar esconde en su amplio catálogo. Narra la historia de la muerte en extrañísimas circunstancias del fiscal Alberto Nisman justo cuando acusaba a la por entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de encubrir a los autores del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que dejó 85 muertos en 1994. Una historia de espías que resulta escalofriante de ver sobre todo al comprobar que está basada en una realidad demasiado truculenta de esa que te invita a creer en cualquier conspiración. El documental no da resuello aunque tampoco resuelve del todo un enigma en el que en todo caso merece la pena adentrarse.

Nevenka

Este documental de Netflix llegaba para arrasar pero no lo está consiguiendo. Quizás esta historia real de acoso sexual es tan fuerte que ha superado a la propia obra documental que se estrenó hace unas semanas. Al verlo uno tiene la sensación de que nada sobra de lo que está, sí, pero también de que faltan cosas. Te sabe a poco. El mejor episodio es el último, sobre todo cuando descubrimos cómo vive Nevenka Fernández desde aquello. En todo caso, merece la pena ver estos tres capítulos que, como digo, quizás están demasiado resumidos. Porque sobre todo nos vemos a nosotros mismos hace unos años. Y el reflejo no es nada bueno.