Isabel Pantoja ya no es lo que era televisivamente hablando. Esta otrora máquina de conseguir audiencia se está apagando poco a poco. Quién la ha visto y quién la ve, derrotada por un concurso de niños. Ya no mueve masas como antaño. Prueba de ello es que Telecinco acaba de cancelar hasta nuevo aviso el concurso Top Star, donde la tonadillera formaba parte del jurado junto a Risto Mejide y Danna Paola.

Bromas aparte, para cualquiera es difícil competir con un producto tan sólido como La Voz Kids. Lo más lógico es salir derrotado si le plantas cara. Estrellarte contra un muro. Y eso es lo que ha ocurrido. Un par de viernes atrás empezaba una curiosa guerra de talents shows entre las dos grandes cadenas privadas los viernes por la noche: Antena 3 estrenaba La Voz Kids y Telecinco apostaba por Top Star, un formato de nuevo cuño donde invariablemente el jurado sería decisivo para medir el talento de los participantes.

En realidad, ni hubo tal batalla. Atresmedia arrasó a Mediaset en este caso. Mientras La Voz de niños superaba el 20% de share, el programa de La Pantoja llegaba a bajar del 10%. Insostenible. Ahora Telecinco intenta cambiar la tendencia y para ello recurre a lo que nunca le falla: Sálvame Deluxe. Leña al mono que es de goma.

La Voz y todos sus derivados son difíciles de batir incluso pese a los enormes bloques publicitarios que van incluidos en su emisión

El funcionamiento un tanto enrevesado de Top Star, por cierto conducido por un Jesús Vázquez que últimamente anda sin suerte en sus proyectos, no ayudaba a enganchar al personal. Nadie, ni siquiera por momentos nuestra jueza favorita, entendía nada de las pujas y del reparto dinerario a los participantes. Pero la razón de los resultados de audiencia, primero, y de este repentino cambio en la parrilla de Telecinco, después, tiene que ver, como ya se ha dicho, con la fuerza de su rival. La Voz y todos sus derivados son difíciles de batir incluso pese a los enormes bloques publicitarios que van incluidos en su emisión.

Ya hace muchos años, con el estreno de Operación Triunfo, descubrimos que nada gusta tanto al público español como un talent show de cantantes. Los coaches, pese a su fama y su buen hacer, son casi lo de menos. En este país recorrido por la siembra de Caín nos gusta ver a otros cantando, sea para aplaudirlos o ponerlos a caldo. Es así de simple. Si además la cosa se presenta de forma divertida, va de niños y hay buen nivel entre los participantes, es directamente imbatible.

Se suele decir que todos los españoles llevamos dentro un entrenador de la Selección y un tertuliano político, pero también anida en nuestro interior un crítico musical

Este tipo de concursos tiene la virtud de generar debate entre los espectadores, tanto sobre los participantes como sobre la música que interpretan ("me gusta esa canción"; "qué dices, si es un horror"; "donde esté un bolero que se quiten estas cosas"). Se suele decir que todos los españoles llevamos dentro un entrenador de la Selección y un tertuliano político, pero también anida en nuestro interior un crítico musical.

Por los citados motivos y por otros (producción, postproducción, casting, etc) que ahora sería prolijo explicar, La Voz en cualquiera de sus versiones es un programa perfecto para ver en familia los viernes por la noche. Y con eso no puede ni La Pantoja.