-¡Qué sorpresa! ¿Cómo te ha dado por llamarme?

-Tengo una pregunta, amiga mía. ¿Qué especial sobre las elecciones madrileñas viste anoche?

-Ninguno. Vi Mujer, que está más emocionante que nunca.

-No me lo creo. Algo verías relacionado con las elecciones de tu comunidad. Si el otro día me decías lo preocupada que estabas por el tratamiento en las tertulias.

-Bueno, zapeé para enterarme de los resultados. Y poco más. ¿Tú verías a Ferreras, no?

-Sí, querida. Aunque no quisiera verlo, te dejan pocas opciones. Porque el especial de TVE volvió a ser de traca. Aguanté diez minutos. Otra vez, como en las catalanas, con contenido enlatado sobre los gustos de los candidatos o sobre curiosidades absurdas. Puro relleno que no le importa a nadie. ¡En vez de centrarse en el directo, en la última hora, en la noticia!

-¿Quién ganó en audiencia?

-Ganó Mujer, precisamente. O sea, estás en la onda de la mayoría.

-Me refería a quién ganó entre TVE y La Sexta.

Ganó Ferreras otra vez. Y por goleada, con un 11% frente al 7% de La 1. Otro batacazo monumental de la pública. La explicación está en que La Sexta lo hace mejor, aunque esté más escorada ideológicamente y por eso espante a parte del público objetivo

-La duda ofende. Ganó Ferreras otra vez. Y por goleada, con un 11% frente al 7% de La 1. Esos cuatro puntos de diferencia son una barbaridad. Otro batacazo monumental de la pública. La explicación está en que La Sexta lo hace mejor, aunque esté más escorada ideológicamente y por eso espante a parte del público objetivo. Hay que admitirlo. En TVE ya hace tiempo que dejaron de ser referencia para estas cosas.

-En todo caso, ambos especiales suman un 18% frente al 14% de eso que llamas el culebrón turco.

-Claro, pero si a Mujer le sumas el otro 14% que tuvo Supervivientes en Cuatro y el 9% que tuvo la otra serie turca, Love is in the air, en Telecinco, la suma se va al 37%. O sea, la gente prefirió el entretenimiento a la política. Y esto me lleva, ya que estamos, a dos reflexiones. Una es que el personal ya está harto en general de los políticos y los tertulianos, que a su vez, como te decía el otro día, cada vez están más alejados de la gente.

Durante unos días en las televisiones públicas y privadas parecía que con estas elecciones llegaba el apocalipsis. Parecían lo más relevante de los últimos años en plena pandemia y, por ende, en plena crisis económica

-De acuerdo totalmente. Ni unos ni otros conocen la calle de la que hablan. Un desastre. Luego les sorprenden los resultados, claro. ¿Y cuál es la segunda reflexión tan sesuda del señorito?

-No te pases de graciosa. La reflexión, que parece de perogrullo, es que Madrid es la capital de España pero esta vieja nación es mucho más que Madrid.

-No has descubierto América, no, querido.

-Me refiero a que durante unos días en las televisiones públicas y privadas parecía que con estas elecciones llegaba el apocalipsis. Parecían lo más relevante de los últimos años en plena pandemia y, por ende, en plena crisis económica. Eran sólo unas elecciones autonómicas. Importantes, sí, y con consecuencias a nivel nacional, también, pero vamos, no veo normal que casi se olvide durante unos días lo que le pasa a 40 millones de españoles. Vuelvo a lo de antes: a la gente le preocupan y ocupan otras cosas que no tienen que ver con la política, o no con la política que se suele contar. Ahí hay un filón informativamente hablando, pero las teles no dan con la tecla. Igual que los partidos a veces están despistados con lo que demandan los electores.

-Despistadísimos, sí.

-Esto nos lleva a pensar en la diferencia abismal que existe entre la España real y la España que retratan los medios. Y también en la velocidad endiablada de la política española que contrasta con el poco tiempo que el espectador medio retiene lo que ocurre en la vida pública. Y al poder de las fake news en este tiempo de incertidumbre. Y a...

-Basta ya, que me va a dar algo. Bonitas reflexiones, pero yo esta noche vuelvo a ver Mujer.

-Normal. Adiós.