sabores

Reflexión gastronómica

Declaración de guerra al azúcar

Tengo que comenzar admitiendo que soy intolerante al azúcar. No, no es que me siente mal. Mi intolerancia es una cuestión de actitud, no soporto el azúcar. Mejor dicho, no aguanto el injustificado intrusismo de este ingrediente en todo tipo de platos, sin ningún tipo de argumento culinario en muchos casos. Por supuesto, disfruto de los postres de un menú, pero tengo que admitir que mis preferencias gustativas siempre han estado más del lado del salado, amargo y ácido. Pero no se trata de reflexionar sobre preferencias, sino sobre cómo participa el azúcar en la experiencia gastronómica y de cómo se nos está yendo de las manos el uso y abuso de este ingrediente.

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