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Cinco paradores que tienen ganado el cielo

Como todos los paradores, se encuentran en rincones de nuestra geografía que son un auténtico regalo para el viajero. Pero lo que estos cinco tienen además de especial es que de alguna forma han tenido un trato de favor con los mandamases de allá arriba. Su secreto es que se levantan sobre antiguos monasterios y conventos con siglos de historia a sus espaldas que darían para unas cuantas novelas. Bienvenidos al reino de los cielos... aquí en la Tierra.

Gourmet

Beber tiene perdón: cuando el fraile cuida el alambique

Mentía, y mentía sin perdón, aquel monaguillo que no confesaba haber dado de vez en cuando un sorbito de la botella del vino de la sacristía. Aquellos vinos dulces o moscateles fueron el precedente de afición a algunos licores que se producen con la protección de la Santísima Trinidad en muchos de nuestros conventos, con la protección de parte del Santoral. Querubines, angelotes, monjitas y frailes manejan con cuidado el alambique para producir algunos de los licores más aromáticos y cotizados de este país.

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