Casa rural

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La Fonda del Bandolero, un lugar de muchos melones

Cuenta la leyenda que en el siglo XIX un vecino de Villaconejos llamado Márgaro Martínez tuvo que huir de la justicia convirtiéndose en forajido. Él y sus secuaces asaltaban a todo aquél que se encontraban en los caminos de la zona sur de la provincia. Bueno, a todos no, porque a los vecinos de Villaconejos, Márgaro les daba un pañuelo rojo que los distinguía del resto de transeúntes a los ojos de los bandoleros. 

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