Canteras

la operación se cerró por 300.000 euros

Cuenca ordenó la muerte de los holandeses tras venderles una cantera de mármol de forma ilegal

Juan Cuenca, principal sospechoso de los asesinatos tras saberse que compró sosa cáustica, compartió con Lodewijk una sociedad domiciliada en Gibraltar en la misma época en la que Ingrid jugaba en el club murciano. El holandés presionaba a Cuenca para cerrar la operación, principal motivo de su viaje a Murcia en mayo.

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