OPINIÓN

¡Que pague Rita!

La exhibición de la ley del embudo ha sido tan obscena, que es seguro que muchos estarán pensando si merece la pena formar parte de una milicia en la que nadie auxilia al herido, en la que unos se reparten las prebendas y los demás ya saben que pueden caer en una trampa sin que vayan a recibir otro consuelo que el de unas cínicas lágrimas de cocodrilo.

Alberto Fabra, Mariano Rajoy y Rita Barberá.
Alberto Fabra, Mariano Rajoy y Rita Barberá. PP

Nuestra vida pública está afectada por una fortísima distorsión de la realidad, casi nada es lo que parece, y por encima de la Constitución y de las leyes escritas, están vigentes otras normas mucho más eficaces pero que nunca se expresan con claridad. Es lo que tiene que ocurrir en una sociedad muy acostumbrada a ser mangoneada por los de arriba y en la que se cumple a la letra aquello de que la política es el arte de conseguir que la gente no se ocupe de lo que le concierne.

El sacrificio de las viejas figuras

Como la muerte se presta poco a convenciones, ha tenido que ser el fallecimiento de la ex alcaldesa de Valencia lo que permita que se atisbe algo de la miseria moral que rige el comportamiento político, desde la inhumanidad estalinista de Podemos a las lágrimas de cocodrilo de quienes no han dudado en sacrificar a Rita en el altar de su impunidad.

Es muy difícil no sentir asco y vergüenza frente al fariseísmo descarado de los dirigentes del PP que fingen lamentar el trato que ellos han infligido a Rita Barberá

Es muy difícil no sentir asco y vergüenza frente al fariseísmo descarado de los dirigentes del PP que fingen lamentar el trato que ellos han infligido a Rita Barberá, cuando hace dos días declaraban oficialmente que nada tenían que decir sobre su testimonio ante el Supremo, alegando que no era militante del PP.

Rita se sintió expulsada del paraíso y ha sido incapaz de resistir los tormentos del infierno, pero no ha ido a parar al averno por culpa de ningún arcángel de espada flamígera, sino a consecuencia de la estrategia de “sálvese quien pueda” que el capitán del barco ha impuesto a una tripulación cómplice y desconcertada. Para tratar de negar lo que han hecho, han permitido que se procese a personas que seguramente no se han quedado con un euro, pero que han sido pilladas en un oportuno descuido, convencidos de que el “Luis se fuerte, hacemos lo que podemos”, no se puede generalizar, que es necesario echar lastre por la borda para que el público se crea eso de “lo mucho que se ha hecho para acabar con la corrupción”.

Una Justicia tan minuciosa como miope

Con la habilísima ayuda de una Justicia capaz de perder meses con minucias sin entrar jamás al fondo de los asuntos, sin repreguntar, sin buscar ni lejanamente el bien común y la ejemplaridad en los procesos, la corrupción del PP se está despachando con el sacrificio de algunos peones ilustres, sin tocar jamás el fondo del asunto.

Los verdaderos causantes de su desgracia son los que no la socorrieron, quienes la dejaron sola, los que no han tenido la dignidad ni el valor de ponerse a su lado y la privaron de cualquier respetabilidad

Se critica con razón a los de Podemos que no han tenido ni siquiera la piedad de guardar el ritual del silencio respetuoso ante la muerte, pero resulta igualmente insoportable esta actitud farisaica que trata de negar su frialdad e indiferencia en el trato a la víctima y se justifica con la condena de quienes se supone que han acosado a Rita, cuando los verdaderos causantes de su desgracia son los que no la socorrieron, quienes la dejaron sola, los  que no han tenido la dignidad ni el valor de ponerse a su lado y la privaron de cualquier respetabilidad. Por salvar sus culos, la dejaron a los pies de los caballos, que no vengan ahora con jeremiadas. Respeto y condolencias para su familia, que ha tenido el coraje de no querer ninguna clase de ceremonias oficiales, de negarse a seguir contribuyendo al festival exculpatorio de quienes quieren hacerse pasar por víctimas. Muchos políticos del PP se han convertido en consumados artistas del fingimiento, tanto se han acostumbrado a no hacer otra cosa.

Pornografía política

Asistimos ahora a un fenómeno realmente grave, la ausencia absoluta de representación, la ruptura total de los partidos con su función constitucional, su conversión en bandas, su abandono de cualquier misión nacional para dedicarse desvergonzada y exclusivamente a sus intereses. Me temo que no se trate de un defecto exclusivo de la clase política, porque se da de una u otra forma en toda clase de instituciones, desde la prensa a la administración, desde las empresas a la misma Iglesia. Es lo que algunos llaman la era de la postverdad, una apoteosis del cinismo, la consagración del relato sobre la información, siempre al servicio de una ficción cuyo único fin es la conservación de sus dominios, sin Rita que valga.

No se trata solo del PP. En el seno del PSOE se desarrolla una pugna descarada por mantener los cada vez más escasos sillones

No se trata solo del PP. En el seno del PSOE se desarrolla una pugna descarada por mantener los cada vez más escasos sillones, y aunque algunos lo justifiquen pretendiendo servir a grandes principios patrióticos o ideológicos, lo que hay detrás es el empeño por gobernar los restos ruinosos de un edificio que ha olvidado completamente para qué podría servir.  Nadie tiene toda la culpa de esa subversión, pero todos son responsables de no contribuir a recuperar el sentido perdido, de no ser capaces de sobreponerse a los efectos de la trampa política en que cayeron tras el doble desconcierto, primero el de Zapatero, y luego el de Rajoy. Por su parte, Podemos ya ha fijado también con claridad el perímetro de los intocables, caiga quien caiga.

El cordón sanitario al revés

El PP se quejaba lastimeramente hace años de la estrategia excluyente que quería aplicarles Zapatero, de su exclusión del terreno de juego, la teoría del cordón sanitario acordada con las fuerzas nacionalistas para aislar al PP y dejarle en una perpetua minoría, sin posibilidad alguna de recuperar su espacio político. Se trató de un plan torpe, porque no hay nada más tonto que anunciar las intenciones para conseguir que los contrarios traten de impedir que las cumplas. Esa es la lección que aprendió el PP de Rajoy que aplicó a los restos del naufragio zapateril el tratamiento que les habían recetado, pero sin que se note.

La destrucción política del PSOE ha sido el gran éxito de don Mariano: le ha robado el programa y el espacio, seguro de la ovejuna sumisión de sus incondicionales, y para ello se valió de una posibilidad más peligrosa todavía que la del apoyo de los nacionalistas, se sirvió de los más radicales para debilitar al PSOE por su flanco izquierdo. Dosis masivas de las televisiones amigas sirvieron para convertir en un fenómeno de masas la sempiterna cantinela de los chicos de la moqueta, ese grupito de radicales ubicado en los arrabales políticos dela Complutense que, hartos de escucharse, querían conquistar nuevos mercados tras su exitosa ocupación de la Puerta del Sol para dejar de ser meros asesores de un gorila exótico.

Rajoy calcula que en unos meses podrá recuperar una mayoría relativamente sólida ante la ausencia de alternativa fiable y el miedo a que los vociferantes demagogos puedan hacerse definitivamente con el poder

La jugada ha salido, de momento, poco más que medio bien, pero Rajoy calcula que en unos meses podrá recuperar una mayoría relativamente sólida ante la ausencia de alternativa fiable y el miedo a que los vociferantes demagogos puedan hacerse definitivamente con el poder absoluto que tan descaradamente reclaman. 

El Congreso del PP y la destrucción de la política

El próximo congreso del PP certificará la consagración de Rajoy en una determinación tan exitosa para sus propósitos de impunidad política como desastrosa para todos los demás. Que Rajoy pueda gozar de una segunda o una tercera legislatura al precio de haber colaborado en el derribo final de las columnas del sistema, la mutua destrucción del PSOE en su organización y del PP en su significado, constituye un tributo seguramente demasiado alto, pero no está claro que ese pago pueda todavía evitarse.

La muerte en el más completo abandono y en la más abyecta postergación de una alcaldesa que fue símbolo y baluarte de toda una organización puede que sirva para que algunos cobren conciencia del juego al que están contribuyendo, del extraordinario tributo que están pagando al puro miedo y a la ambición desnuda de cualquier propósito moral o patriótico.

La única alternativa a la política, que supone la competencia limpia con el rival ideológico, en beneficio de la nación, en pos del progreso económico y moral de los ciudadanos, es el sometimiento a un líder, el abandono de cualquier protagonismo ciudadano, la conversión de la gestión de los asuntos públicos en una supuesta cirugía experta en manos de sabios imaginarios, y ese es el camino por el que pretende seguir avanzando el PP de Rajoy una vez destruida cualquier alternativa.

No contentos con controlar férreamente un alto porcentaje de los medios de comunicación, los apóstoles del rajoyismo, de la política convertida en simulación, se atreven a hablar de linchamiento mediático

Se trata de un propósito que exige la sumisión de los representantes ciudadanos a la condición de siervos, convertir la disciplina de partido y la defensa de sus intereses en el único y supremo argumento: lo ha dicho con toda claridad en un ejemplar ejercicio de cinismo el portavoz Hernando: quisimos apartar a Rita del escándalo, y por eso la enviamos al grupo mixto, para protegerla de las hienas. Semejante ejemplo de lo que le puede pasar al que no haga lo que conviene es el que se pretende ilumine a la sumisa grey de compromisarios elegidos para la ocasión por el mando mariano: la letra con sangre entra.

El supuesto linchamiento mediático

No contentos con controlar férreamente un alto porcentaje de los medios de comunicación, los apóstoles del rajoyismo, de la política convertida en simulación, se atreven a hablar de linchamiento mediático, pretenden al parecer que la prensa silencie del todo lo poco que llega a saberse de sus continuas artimañas. No es que tengamos una prensa ejemplar, pero pretender que los medios silencien lo que es un clamor da buena prueba del grado de impunidad al que aspiran. En el caso de Rita se les ha ido la mano, porque cualquiera puede ver hasta qué punto han preferido el sacrificio de un peón de reina ante el riesgo de que desde el bunker hubiese que dar explicaciones. ¿Aprenderán algunos la lección? Entre las guardias pretorianas no lo creo, pero la exhibición de la ley del embudo ha sido tan obscena, que es seguro que muchos estarán pensando si merece la pena formar parte de una milicia en la que nadie auxilia al herido, en la que unos se reparten las prebendas y los demás ya saben que pueden caer en una trampa sin que vayan a recibir otro consuelo que el de unas cínicas lágrimas de cocodrilo, porque la dignidad de todos es un bien enteramente prescindible si llega a estar en riesgo la impunidad del único que importa.


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