El colectivo animalista PETA ha ofrecido en una carta al alcalde pamplona 298.000 euros por "cancelar definitivamente los crueles encierros de toros" en las fiestas de San Fermín.

PETA dice que este será el segundo año de sanfermines cancelados a causa de la covid y que ya el año pasado ofrecieron a Enrique Maya 250.000 euros "si se comprometía a poner fin de forma permanente a los crueles encierros de toros y posteriores corridas, en las que los toros son atormentados, apuñalados y asesinados de forma cruel".

Ahora incrementan la cifra en 48.000 euros "simbolizando a los 48 toros que no serán sometidos a la aterradora estampida y horrible muerte en las anuales Fiestas de San Fermín", dice PETA, que además "ha ofrecido ubicar a todos los toros en un santuario" como sus filiales hacen en India.

"La gente de todo el mundo, incluida España, dice que ya pasó la época de atormentar y asesinar animales para el entretenimiento humano", sostiene la fundadora de PETA, Ingrid Newkirk, quien indica a Maya que "ahora es el momento de estar del lado correcto de la historia".

"Le estoy escribiendo con la esperanza de que aprovechen esta oportunidad para marcar el comienzo de una nueva era en Pamplona: una sin tauromaquia", agrega Newkirk en su carta, en la que admite la tradición taurina en España pero destaca que "los tiempos y sensibilidades cambian" y la pandemia "ha engrandecido el sentimiento" de "cambiar drásticamente" la forma de tratar a los animales.

 Por eso, concluye, "estaríamos encantados de trabajar junto con usted para planificar un nuevo festival de San Fermín que represente la clase de mundo al que queremos retornar después de la pandemia, uno que sea compasivo y respetuoso tanto con los seres humanos, como con otros animales".

Según los datos de PETA, más de 100 pueblos y ciudades españolas se han declarado contra las corridas, y añade que el exalcalde de Pamplona Joseba Asiron "apoyaba las protestas, describiéndolas como justas y honestas".

Y preguntado por la eliminación de los encierros PETA destaca que Asirón respondió que "hacer girar la fiesta en torno al sufrimiento de un ser vivo, en pleno siglo XXI, es algo que, como poco, nos tenemos que replantear".