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Así trabajan las enfermeras-investigadoras en el rastreo de casos de coronavirus

Castilla-La Mancha, Euskadi o Andalucía son algunas de las comunidades que han apostado por las sanitarias para esta labor con el fin de evitar rebrotes; el equipo de Pilar Ramiro, en Ciudad Real, investiga cerca de cien casos al día

Personal sanitario trabaja en el laboratorio de covid-19 en el Hospital Arnau de Vilanova.
Personal sanitario trabaja en el laboratorio de covid-19 en el Hospital Arnau de Vilanova. Europa Press

Castilla-La Mancha es una de las comunidades que ha apostado por las enfermeras para el diagnóstico precoz de los casos de coronavirus. Pilar Ramiro forma parte de ese contingente de sanitarias, un total de 427, que día a día realizan un trabajo meticuloso, rozando lo detectivesco, que permite el rastreo y seguimiento de los contactos. Lo hace desde el Hospital General de Ciudad Real, la provincia que tiene más casos positivos confirmados por PCR de toda la región.   

Especialista en enfermería Familiar y Comunitaria, hace apenas unos días que Pilar Ramiro terminó su residencia. Se estrenó el pasado mayo como enfermera-investigadora -"lo de rastreadoras, no nos gusta", aclara- con ganas e ilusión tras la frustración que sintió por no haber podido estar junto a sus compañeros tras pasar gran parte del confinamiento enclaustrada en su casa por dar positivo en coronavirus. 

Desde que comenzó la 'desescalada', el trabajo de los servicios de rastreo, están siendo fundamental para evitar los repuntes de la covid-19. La relajación en las medidas de confinamiento están provocando rebrotes en algunos puntos de España. Precisamente en Ciudad Real -que junto a Albacete y Toledo pasa este lunes a la fase 2- la pasada semana, se conoció el caso de un hombre que, pendiente de los resultados de una prueba de PCR, se saltó el aislamiento para viajar a Lanzarote, donde residía. 

Tras acudir al entierro de su madre, gravemente enferma de cáncer, y que tenía covid-19, el hombre, que procedía de la localidad de Manzanares, estaba pendiente de los resultados de la prueba pero, pese a que le habían advertido que no debía hacerlo, decidió coger un avión y volverse a la isla. Fue Salud Pública de Castilla-La Mancha quien dio la señal de alarma. El resultado: 14 pasajeros del mismo vuelo tendrán que pasar la cuarentena por su imprudencia

El Gobierno de Castilla-La Mancha garantizaba el pasado sábado que el protocolo  había funcionado. La Dirección General de Salud Pública de esta comunidad avisó al mismo organismo en Canarias y la consejera de Igualdad y portavoz del Ejecutivo autonómico, Blanca Fernández, mandaba un mensaje de tranquilidad. Sobre las enfermeras-investigadoras de la provincia recayó la responsabilidad de seguir los pasos de este caso. 

Rebrotes en Lleida, Totana o Ceuta

No es lo habitual, pero preocupa, como los otros rebrotes surgidos en Lleida, Totana (Murcia) o Ceuta. El trabajo de la enfermera Pilar Ramiro se centra en seguir la pista de las personas que, como en el caso antes citado, pueden haber estado en contacto con un caso positivo.  Depende de Atención Primaria. El procedimiento, explica, es que, cuando existe una persona sospechosa de estar infectada por el virus, el médico de su centro de salud le solicita una PCR e informa a las enfermeras.

Es ahí cuando ellas comienzan a indagar. En Ciudad Real, explica Ramiro, hay 20 enfermeras dedicándose a esta labor. Ella es coordinadora y se ha ocupado también de formar a otras compañeras. Comenzaron su rastreo el pasado quince de mayo.  Cada día se encuentran más casos. Su labor comienza pronto. A las ocho de la mañana ya están revisando las agendas. A las nueve, comienzan con las llamadas. A las dos de la tarde envían los datos a epidemiología que, a su vez, los remite al Ministerio de Sanidad.

"Lo primero es llamar al sospechoso para hacerle una encuesta epidemiológica muy básica. Cuando ya está el resultado de la PCR, el médico se lo comunica al paciente. Si es negativo, el caso queda aparcado. Si es positivo, comenzamos a hacer un estudio de los contactos estrechos que han tenido los dos días previos al inicio de los síntomas", relata la enfermera.

Primero, explica, a las personas que conviven con la persona infectada. Después, preguntan por las personas que, en ese tiempo, han estado con él durante más de quince minutos y a menos de dos metros de exposición. También, obviamente, el entorno laboral. "Cuando les llamas, a veces se ponen nerviosos y no se acuerdan. También hay que tener en cuenta que el médico acaba decirles que han dado positivo, En esos casos, tiramos un poco de psicología. Les dejamos un tiempo para que se lo piensen y vayan apuntando. Luego, volvemos a llamarles", relata.

El ámbito domiciliario, la clave

Por la experiencia que ha ido adquiriendo estos días, la enfermera indica que normalmente el rastreo se reduce "al ámbito domiciliario". De hecho, añade, "casi todas las personas con las que hemos contactado, apenas han salido de casa pese a la 'desescalada' y el contacto ha sido estrecho". Una vez cercados, los contactos la directriz siempre la misma: que permanezcan en aislamiento durante 14 días. Después, comienzan el seguimiento por si desarrollan sintomatología. Llaman el primer día, el quinto, el noveno y el último.

Pilar Ramiro está encantada con su cometido. Cada día, explica, hacen en torno a cien rastreos en Ciudad Real, contando también las localidades de la provincia. El perfil de las enfermeras, asegura, es el más adecuado para ejercer de investigadoras: "Nos hemos formado en Salud Pública y estamos preparadas para ello". Entre las anécdotas, puntuales, cita cuando llaman a un domicilio y, pese a presentarse, quien coge el teléfono se niega a dar sus datos por desconfianza. No es lo habitual, asegura. 

Diferentes perfiles en cada comunidad

El pasado mes, el sindicato de Enfermería SATSE pedía que fueran sean las enfermeras las que, desde Atención Primaria, ejercieran de rastreadoras para detectar nuevos casos de personas infectadas con la covid-19 y prevenir así un rebrote. Castilla-La Mancha, Euskadi o Andalucía son algunas de las comunidades donde estas profesionales se encargan de la vigilancia. En total, España contará con un contingente de unos 2.300 rastreadores

En otras comunidades, como Madrid, donde, finalmente serán 172 personas las que se incorporaran a las labores de rastreo, serán inspectores sanitarios y personal de los equipos de Salud Pública, quienes se ocuparán de ese trabajo, según la Consejería de Sanidad.

En Galicia se ha previsto que las labores de rastreo de pacientes las realicen teleoperadores contratados por el 061, que serán los que les deriven al servicio de Medicina Preventiva y al Centro de Salud, para el seguimiento por parte de los médicos de sus centros de salud.

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