"Buenas tardes, póngame para llevar dos de Moderna y una y media de AstraZeneca". Aunque el número de vacunas disponibles pronto podría llenar el estante de un supermercado, elegir cuál ponerse no va a ser tan sencillo como decidir entre una marca de champú u otra. Al menos no de momento, aunque en un futuro no es descartable.

Hasta ahora, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha aprobado el uso de tres vacunas: Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Las dos primeras son de tipo ARN mensajero, han sido probadas en personas de todas las edades y cuentan con una tecnología genética de última generación. La vacuna de AstraZeneca funciona a través de un adenovirus, es decir, de un virus mensajero que transporta el antígeno covid a las células para generar la respuesta inmune.

En este último caso, se están llevando a cabo dos estudios aleatorizados en Reino Unido y Brasil pero, hasta el momento, la eficacia media de la vacuna es del 60 por ciento. Mientras tanto, la eficacia de la vacuna de Pfizer es del 94 por ciento, y la de Moderna, del 93 por ciento. Esto puede conducir a algunas personas a querer elegir las vacunas de ARN mensajero o la de Johnson and Johnson, a punto de llegar, por ser de una sola dosis. ¿Hasta qué punto es posible elegir?

Estrategia de Vacunación

Sobre esta posibilidad, el Ministerio de Sanidad es taxativo: "No se puede elegir la vacuna que te pones". Sanidad explica que "la campaña de vacunación frente al covid-19 está condicionada por la grave situación epidemiológica que estamos viviendo en las últimas semanas, con un incremento de los contagios e ingresos hospitalarios, con un incremento también notable de riesgo para determinados grupos de población, entre los que destacan las personas de 80 y más años".

Por eso, "y con el fin de reforzar la protección de los más vulnerables cuanto antes, la elección de la vacuna a aplicar no puede ser una elección individual sino que debe basarse en la eficacia y la indicación de las vacunas para los diferentes grupos de población".

El Comité de Bioética ha estado particularmente encima de este tema y ha sido el encargado de justificarlo en la Estrategia de Vacunación. Su presidente, Federico Montalvo, reitera a Vozpópuli que "la posibilidad de elegir quitaría, en este caso, la posibilidad de ayudar a las personas con más riesgo frente a la covid-19".

La única opción para elegir

Ante estas circunstancias, solo queda un escenario que permita elegir a los ciudadanos qué vacuna ponerse. Dado que la vacunación no es obligatoria, alguien podría rechazar su vacuna cuando le toque, y esperar a que se apruebe la vacuna que se quiere seleccionar -por ejemplo la de Johnson and Johnson- con la esperanza de que se indique también para el grupo de población al que pertenece.

También cabría esperar a que haya tantas dosis que el Estado pueda llegar a permitir la elección de vacuna. Está totalmente permitido rechazar la vacuna y aceptarla meses después. Sin embargo, esto sería, como bien dice Montalvo, "poco sabio", pues la persona en cuestión se arriesgaría a no estar protegido durante un tiempo en el que podría contagiarse.

Sobre este tema ha ahondado en su cuenta de Instagram el popular inmunólogo Alfredo Corell, que ha explicado que poner el foco en la diferente eficacia de cada vacuna es un error. La vacuna de la gripe, señala, tiene una eficacia de entre el 40 y el 60 por ciento, pero su efecto para contener los brotes de este virus es innegable. Por otra parte, indica que todavía falta por conocer información relativa a la duración de la inmunidad tras la vacuna. "¿Y si la de AstraZeneca es la que confiere inmunidad a más largo plazo?", se pregunta. También puntualiza a este diario que los datos de eficacia tienen mucho que ver con la población en que se hacen las pruebas, y que justamente la de AstraZeneca se ha probado en Brasil y Reino Unido, donde hay nuevas variantes.