La compañía Pfizer está desarrollando una pastilla para curar el covid-19. La farmacéutica ya ha comenzado los ensayos con 60 voluntarios entre los 18 y 60 años de la primera píldora que permitirá tratar el coronavirus sin necesidad de hospitalización, según informa el diario inglés The Telegraph.

Si este ensayo arroja buenos resultados, es posible que a final de año se disponga de una cura rápida y casera del coronavirus. La molécula que se está probando es un antiviral, clasificada como "inhibidor de proteasa", y que ha sido formulada para atacar al covid-19 e impedir que se replique en la nariz, la garganta y pulmones.

La empresa ha estado trabajando en esta solución desde el inicio de la pandemia del coronavirus, según ha asegurado Dafydd Owen, director de química medicinal de Pfizer durante un encuentro en un simposio privado de la División de Química Medicinal el mes pasado.

Los primeros miligramos del medicamento se fabricaron a finales de julio. Desde finales de octubre se habían fabricado 100 gramos del fármaco y dos semanas después se consiguió hacer más de un kilo. Hasta 210 investigadores han estado trabajando en este proyecto.

Pfizer aún no se ha pronunciado sobre los detalles de las pruebas de laboratorio que ha completado, pero asegura que ha demostrado "una potente actividad antiviral contra el coronavirus", así como actividad contra las variantes, lo que aumenta la posibilidad de curar el resfriado común y otros virus similares.

"Hemos diseñado este medicamento como una posible terapia oral que podría recetarse al primer signo de infección, sin necesidad de que los pacientes estén hospitalizados o en cuidados críticos", señaló Mikael Dolsten, director científico y presidente de investigación, desarrollo y medicina mundial de Pfizer, en un comunicado oficial publicado el mes pasado.

Fases del ensayo

El diario inglés ha tenido acceso a las copias de los documentos entregados a los participantes en los primeros ensayos de la pastilla en humanos. Estos papeles indican que a los que se han apuntado a estas pruebas, tienen por delante unos meses intensos. El ensayo está dividido en tres fases y tendrá una duración de 145 días, a los que se añadirán otros 28 días de "cribado y dosificación".

La fase 1 del ensayo está diseñada para ver cómo "se tolera a medida que se aumenta la dosis, solo o con ritonavir, si hay efectos secundarios significativos y cómo se sienten las personas después de tomarlo", dicen los documentos. En la fase 2 se hará lo mismo pero con "dosis múltiples", mientras que en la fase 3 se probarán las formas líquidas y en pastillas del fármaco, así como el impacto de la alimentación sobre el mismo.

La comercialización de un nuevo fármaco es un proceso largo y difícil, e incluso si la pastilla muestra buenos resultados en humanos, habría que realizar ensayos formales de fase 3 para determinar si el fármaco funciona contra las personas expuestas al coronavirus.