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El misterio del origen del virus: el pangolín pasa de sospechoso a ser una de las posibles claves para curar la covid-19

Estos mamíferos con escamas llevan meses en el punto de mira, cuando la realidad es que todavía no se ha podido determinar con exactitud que tengan algo que ver con la pandemia de covid-19

El pangolín podría ser el huesped del coronavirus
El pangolín podría ser el huesped del coronavirus Wikimedia

Después de casi cinco meses de pandemia, el origen exacto del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 sigue siendo un misterio. Parecía que entre la comunidad científica había cierto consenso sobre el origen animal del virus, ya que de acuerdo con la mayor parte de los estudios científicos elaborados al respecto, todo apuntaba a que habría surgido de un murciélago, se había transmitido entonces a un pangolín y a partir de este animal habría 'saltado' a un huésped humano.

Descubrir cómo surgió el virus es clave de cara a futuras pandemias para poder detenerlas antes de que tengan lugar. Pero como todo en esta crisis sanitaria, no iba a ser tan sencillo. En los últimos días, varios trabajos científicos han comenzado a poner en duda el rol del pangolín como huésped intermedio del nuevo cororonavirus.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista PLOS Pathogens y elaborado por el Instituto de Recursos Biológicos Aplicados de Cantón, en China. El trabajo, liderado por el científico Jinping Chen, no sólo apunta a que este huésped intermedio no fue el pangolín, sino que estudiar a estos animales podría ayudar a prevenir futuros brotes.

Como hemos señalado anteriormente, a día de hoy, se cree que el virus que provoca la covid-19 surgió en murciélagos y a partir de ahí llegó a los humanos a partir de un huésped intermedio, papel que se había atribuido hasta ahora a los pangolines, ya que los coronavirus presentes en esta especie son muy similares al SARS-CoV-2. ¿Por qué se piensa que es necesario un huésped intermedio y no pudo transmitirse a partir de los murciélagos directamente? Por la falta de contacto directo, ya que al contrario de la creencia generalizada, la famosa sopa de murciélago que ha circulado durante semanas en redes sociales no ha tenido nada que ver.

Pocas certezas y muchas incógnitas 

Después de analizar en profundidad el genoma de de un tipo de coronavirus identificado en dos grupos de pangolines malayos enfermos, Jinping Chen y su equipo han llegado a la conclusión de que si bien los dos virus se parecen, no hay ninguna certeza de que el SARS-CoV-2 haya surgido directamente de esta especie. Una tesis que otro estudio publicado a finales de febrero en The Journal of Medical Virology ya sostenía.

De hecho, como publicó hace semanas este diario, hasta el famoso virólogo alemán Christian Drosten, el encargado de liderar la gestión del Gobierno de la canciller Angela Merkel expresó públicamente sus dudas sobre el rol de estos animales y señaló a otro como posible huésped intermedio: los mapaches perro. 

Otro trabajo publicado en la prestigiosa revista Nature, donde analizan todos los posibles orígenes animales del virus a partir de su genoma, es algo menos concreto en sus conclusiones, pero establece que la identidad de este huésped intermedio sigue siendo "incierta", tal y como apunta uno de sus autores, el profesor Edward Holmes, de la Universidad de Sidney.

En su trabajo, Holmes pone en entredicho la teoría de que un humano entrase en contacto con un animal portador del virus -ya fuera murciélago o pangolín y se infectase de SARS-CoV-2. Según establecen, puede que la variación del virus que se ha traducido en la actual pandemia surgiese al pasar de un humano a otro, donde mutó para adaptarse a su nuevo huésped.

"Es posible que una versión inicial del SARS-CoV-2 saltase a los humanos y desarrollase las características genómicas que conocemos a través de una transmisión de humano a humano que no fue detectada", establecen en el artículo. De esta manera, apunta a que el virus pudo estar presente en humanos sin suponer la infección que ahora conocemos y de ahí, mutar, adaptarse y transformarse en la versión actual del virus.

La realidad es que todavía no está claro siquiera que el origen del virus esté en el famoso mercado de pescado de Huanan. La teoría más extendida es que fue allí donde el 'paciente cero' en China entró en contacto con el virus y de ahí pasó a transmitirlo a otras personas.

No obstante, de acuerdo con un trabajo publicado en The Lancet recogido por el diario británico The Guardian establece que si bien de los primeros 41 pacientes detectados en Wuhan al menos 27 tuvieron contacto con el famoso mercado, la primera persona diagnosticada con el virus no tenía ningún vínculo con ese lugar. De esta manera, se podrían haber contagiado entre ellos a partir del paciente cero en el mercado, pero la infección no tuvo por qué haber surgido allí.

Los pangolines, de sospechosos a posible solución

No obstante, el que gran parte de la comunidad científica se haya lanzado a estudiar a estos mamíferos cubiertos de escamas -una especie en peligro de extinción que es una con las que más se trafica a nivel mundial- tiene sus cosas positivas. A pesar de que no hay consenso alguno sobre su rol en la pandemia, sí que es cierto que los coronavirus que desarrolla este animal son similares al SARS-CoV-2, por lo que se han convertido en una de las claves para saber cómo funciona el virus. 

Y es que estos animales carecen de dos de los genes de detección de la entrada de virus en el organismo como paso previo a una respuesta inmune, algo que es común a la mayoría de los mamíferos. Este descubrimiento, recogido en un estudio publicado en Frontiers of Immunology, es especialmente curioso porque los pangolines parecen capaces de tolerar este virus sin presentar síntomas, a pesar de ser portadores del mismo.

Según creen los investigadores, la clave podría ser la falta de estos dos genes. "Nuestro trabajo muestra que los pangolines han sobrevivido a través de millones de años de evolución sin un tipo de defensa antiviral que es utilizada por todos los demás mamíferos. Otros estudios sobre pangolines descubrirán cómo logran sobrevivir a las infecciones virales, y esto podría ayudar a diseñar nuevas estrategias de tratamiento para las personas con infecciones virales", establece en el trabajo el doctor Leopold Eckhart, de la Universidad de Medicina de Viena, en Austria.

De esta manera, creen que el suprimir mediante fármacos esta señalización génica podría ser una de las posibles dianas terapéuticas contra la covid-19, especialmente en casos severos. Los científicos aún no entienden cómo exactamente los pangolines sobreviven al coronavirus, solo que su falta de estos dos genes de señalización podría tener algo que ver con eso. Una nueva pista que podría implicar una nueva forma de luchar contra el virus. 

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