El Gobierno de Israel ha vuelto a imponer el uso obligatorio de las mascarillas en los espacios cerrados, salvo en los domicilios, solo diez días después de retirarlas. El motivo: el aumento de contagios de coronavirus registrado en los últimos días. 

El país había recuperado prácticamente la normalidad tras la campaña de vacunación más rápida del mundo, con más de 5,1 millones de personas inmunizadas con las dos dosis. Fue el primero que puso fin al uso de mascarillas en exteriores a mediados de abril y desde el 15 de junio tampoco eran obligatorias en interiores, pero la variante Delta del coronavirus, actualmente la predominante en el país, ha puesto en jaque la desescalada. 

Este empeoramiento de la situación epidemiológica no es exclusivo de Israel. Nuestro país vecino, Portugal, registró este pasado miércoles registró 1.497 nuevas infecciones, el mayor aumento diario desde el 20 de febrero de este año, y tres muertes por covid-19. Con estas cifras y hasta que avance la vacunación -actualmente hay un 47% de población vacunada con la primera dosis y un 30% con la pauta completa-, el país decidió hace una semana prorrogar 90 días la obligación de usar mascarilla en espacios públicos. Se trata de la tercera vez que se renueva esta medida a lo largo de la pandemia.

Una decisión "precipitada" 

En nuestro país las mascarillas han dejado de ser obligatorias al aire libre desde este sábado, siempre que se respete la distancia de seguridad. Una medida que los expertos consideran "prematura" pese al avance de la vacunación.

"Yo pienso que ha sido una decisión precipitada. El Gobierno tendría que haber esperado a ver el comportamiento de la variante Delta y a tener una menor incidencia y un porcentaje mayor de población vacunada", asegura en conversación con Vozpópuli Daniel López Acuña, epidemiólogo y exdirector de Acción Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Deberíamos adoptar decisiones más prudentes y cautelosas. Espero que no nos lamentemos"

En opinión de Acuña, viendo la situación que están atravesando otros países europeos como Reino Unido "deberíamos haber sido más cautos". Además, considera que levantar el uso obligatorio de la mascarilla "induce a una sensación de falsa seguridad" y cree que será "difícil" vigilar que se use cuando no haya distancia de seguridad. "Deberíamos adoptar decisiones más prudentes y cautelosas. Espero que no nos lamentemos", apunta.

También Marcos López, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) considera que poner fin al uso de la mascarilla en exteriores es "precoz" porque habría que haber esperado a alcanzar un porcentaje mayor de población vacunada con las dos dosis y porque la variante Delta está "al acecho".