Nunca antes había habido tantísimos científicos investigando a la vez sobre un mismo tema como está ocurriendo a día de hoy con la epidemia de coronavirus. Una de las pocas certezas que todos tenemos en la cabeza es que, por desgracia, se trata de una patología que afecta especialmente a nuestros mayores.

Las estadísticas de fallecidos lo dejan claro: en torno al 52% de los casos contabilizados en España por el Ministerio de Sanidad tenían más de 60 años. Por otro lado, el grado de hospitalización entre los mayores de 70 es el más elevado de todos los colectivos demográficos. Por último, de acuerdo con los informes epidemiológicos publicados por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, el 37% de los fallecidos eran mayores de 70%.

Es por ello que las residencias de ancianos han supuesto uno de los principales focos de transmisión del virus, por ejemplo. Ahora, un nuevo estudio publicado hace unos días en la revista científica Journal of Gerontology acaba de determinar que la presencia de una mutación genética relacionada con el riesgo de sufrir demencia también podría jugar un papel importante a la hora de ser más vulnerable ante el virus.

De esta manera, los científicos sostienen que uno de los riesgos añadidos de sufrir covid-19 podría estar relacionada con la demencia senil y no sólo con la edad. Según sus conclusiones, tener un gen defectuoso relacionado con la demencia duplica el riesgo de desarrollar covid-19 grave, de acuerdo con el estudio, realizado a gran escala por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, y la Facultad de Medicina de la Universidad de Connecticut, En Estados Unidos. 

La clave podría estar en un gen

Los investigadores analizaron datos del Biobanco del Reino Unido y encontraron un alto riesgo de infección grave por covid-19 entre los participantes de ascendencia europea que llevan dos copias defectuosas del gen APOE (denominado e4e4). Una de cada 36 personas de ascendencia europea tiene dos copias defectuosas de este gen, y se sabe que aumenta el riesgo de enfermedad de Alzheimer hasta 14 veces y también aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca.

Ahora, el equipo de investigación ha descubierto que portar estas mutaciones genéticas duplica los riesgos de covid-19, incluso en personas que no habían desarrollado estas enfermedades. El equipo había descubierto anteriormente que las personas con demencia tienen tres veces más probabilidades de contraer covid-19 grave, sin embargo, no son uno de los grupos anunciados para proteger, o refugiarse en el lugar, por motivos de salud.

Parte del mayor efecto de riesgo puede haber sido la exposición a la alta prevalencia del virus en hogares de cuidado. Sin embargo, el nuevo estudio, indica que también puede estar en juego un componente genético. El equipo descubrió que las personas con el genotipo APOE e4e4 tenían el doble de riesgo de desarrollar covid-19 grave, en comparación con aquellas con la forma común e3e3 del gen APOE. El equipo utilizó datos del estudio Biobank del Reino Unido, que recopila datos de salud y genéticos de 500.000 personas.

La mayoría de las personas en la población y en el tamaño de la muestra aún no se han expuesto al virus. En este análisis, el 2,36% de los participantes con ascendencia europea tenían el gen defectuoso ApoE e4e4, pero el 5,13% de los que dieron positivo en covid-19 tenía esta variante genética, lo que sugiere que el riesgo se duplica en comparación con e3e3 (410 por 100.000 frente a 179 por 100.000).

La coautora, la doctora Chia-Ling Kuo, de la Facultad de Medicina de UConn, destaca que "este es un resultado emocionante porque ahora podríamos ser capaces de determinar cómo este gen defectuoso causa vulnerabilidad al covid-19".

"Esto podría conducir a nuevas ideas para los tratamientos --añade--. También es importante porque muestra nuevamente que el aumento de los riesgos de enfermedades que parecen inevitables con el envejecimiento en realidad podría deberse a diferencias biológicas específicas, lo que podría ayudarnos a comprender por qué algunas personas se mantienen activas hasta los 100 años o más, mientras que otras quedan discapacitadas y mueren a los sesenta años".