Sanidad

La farmacéutica Gilead destinó más de dos millones en hacer lobby a favor de la liberalización de los precios de medicamentos

La decisión del labortorio de cobrar más de 2.000 euros por paciente por remdesivir, que consiste en 6 viales a más de 300 euros cada uno, ha sido objeto de numerosas críticas

La farmacéutica Gilead se pone al frente de la carrera por la vacuna del coronavirus
La farmacéutica Gilead se pone al frente de la carrera por la vacuna del coronavirus Europa Press

El laboratorio Gilead Sciences, el fabricante de remdesivir, el que podría ser el primer tratamiento oficial contra la covid-19 en Europa, dedicó más de 2,18 millones de euros durante el primer trimestre de 2020 para hacer 'lobby' al Gobierno de Estados Unidos para presionar por la libertad de los precios de los medicamentos. Un periodo que coincide con los avances de su antiviral contra el SARS-CoV-2, que acaba de recibir luz verde preliminar por la Unión Europea y por el que la farmacéutica planea pedir en torno a 2.000 euros por paciente a los gobiernos de los países desarrollados.

De hecho, Gilead Sciences aumentó notablemente la inversión que dedica a presionar a Washington este año en comparación con 2019. En particular, durante los primeros tres meses de 2020 dedicó un total de 2,45 millones de dólares durante el 1 de junio el 31 de marzo, mientras que el año anterior había dedicado 1,86 millones, de acuerdo con los registros estatales norteamericanos.

Gran parte de esta cantidad fue destinada a hacer donaciones a PhRMA, el mayor lobby farmacéutico del mundo. En la primera mitad de 2019, por ejemplo, destinó otros dos millones y medios de dólares en financiar a esta organización.  PhRMA es uno de los 10 lobbies más influyentes de la industria farmacéutica en Estados Unidos, donde los laboratorios tienen especial influencia y capacidad de presionar a la hora de imponer los precios de los tratamientos debido a su sistema sanitario, que es privado.

En Europa y en España, al ser el Estado el que adquiere estos tratamientos para el sistema público, es también quién ha de negociar con los laboratorios, un proceso extremadamente complicado y que puede llevar años en el caso de algunos medicamentos especialmente caros. 

La polémica de querer cobrar 2.000 euros por tratamiento 

Como es de esperar, la decisión de Gilead de cobrar más de 2.000 euros por paciente por remdesivir, que consiste en 6 viales a más de 300 euros cada uno, ha sido objeto de numerosas críticas. Desde la farmacéutica, no obstante, defienden que "en circunstancias normales" habrían impuesto un precio aún mayor, teniendo en consideración "el valor que proporciona" gracias a que reduce el tiempo de recuperación de los pacientes.

En ese sentido, en la carta abierta escrita por su CEO, Daniel O'Day, donde justifica el precio del medicamento, insisten en que para finales de año, el laboratorio habrá destinado más de 1.000 millones de dólares en desarrollar y producir este medicamento. No obstante, según apunta uno de los analistas de Reuters, la farmacéutica puede lograr hasta 3.000 millones de dólares de beneficio entre 2020 y 2021 gracias a este tratamiento.

"No es la panacea"

Por otro lado, más allá de dificultar su acceso, otro de los debates que también ha surgido se centra en su efectividad. Tal y como aseguraba este lunes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, el tratamiento de Gilead es el primero en demostrar cierta eficacia contra el coronavirus, pero no es una cura. 

"No es la panacea, es un fármaco más", aseveró Simón, tras lo que añadió que confía en que la investigación del coronavirus permita que se descubra un medicamento "más eficaz" que acabe con la enfermedad. "Probablemente surjan otros en las próximas semanas", estableció.  "No podemos considerarlo como el tratamiento que nos va a solucionar el problema", concluyó. 

La decisión de Estados Unidos y de la UE de dar luz verde al remdesivir se basa en un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID) y publicado en The New England Journal of Medicine. En el informe, los investigadores establecen que el medicamento logró que los pacientes con cuadros clínicos moderados se recuperasen en 10 días en vez de en 15 días. No obstante, al comparar los resultados con aquellos pacientes que recibieron un placebo, la diferencia no es muy significativa.

Gilead utiliza estos resultados como parte de su justificación, ya que según establecía O'Day, puede ahorrar hasta 12.000 dólares por paciente al acortar su estancia hospitalaria. Por otro lado, un estudio anterior realizado en China y publicado en The Lancet estableció que el remdesivir ni mejora la salud de los pacientes ni reduce la presencia del virus en la sangre.

El debate entre salud universal y beneficio

Uno de los grandes debates que ha vuelto a poner de relieve la pandemia de covid-19 es el enfrentamiento entre el derecho al acceso universal de los medicamentos y los intereses de la industria farmacéutica, que buscan obtener rentabilidad a los millones que dedica a la investigación.

Este debate no es nuevo, pero el sprint que están llevando a cabo cientos de laboratorios en todo el mundo en busca de tratamientos y vacunas contra la covid-19 lo ha traído de vuelta a la superficie, con muchos gobiernos y agentes públicos demandando que se garantice su acceso a toda la población, independientemente de la capacidad adquisitiva de sus gobiernos.

En 2019, la industria farmacéutica se dejó en torno a 295 millones de dólares, equivalentes a 263 millones de euros, en hacer lobby para que los gobiernos les dejen imponer los precios que consideren, sino también para poder mantener las patentes y con ellas, la exclusividad a la hora de comerciar y vender medicamentos o vacunas. 

Ciertas iniciativas, como la alianza de vacunas GAVI, tienen como objetivo garantizar el acceso de estos tratamientos a aquellos que no pueden permitírsela, ya que en circunstancias normales, son los ejecutivos de cada país los que tienen que llegar a acuerdos con una compañía que cuenta con un medicamento o vacuna en exclusiva, con el poder de negociación que eso le confiere. 

Por otro lado, la industria farmacéutica lleva meses insistiendo públicamente en el enorme esfuerzo que está llevando a cabo para lograr obtener una vacuna o tratamiento contra el virus lo antes posible, ya que la mayoría de los proyectos están saliendo adelante gracias a la inversión privada.

Como es evidente, detrás de este afán por encontrar una cura entre los laboratorios el objetivo no es sólo sanitario, sino también económico. El primero en lograr una vacuna o un tratamiento tendrá la exclusividad del mismo durante al menos 10 años, que es lo que duran las patentes de media, con todos los beneficios que eso conlleva.

Pero al tratarse de un tema tan delicado como lo es la salud, estas 'ventajas' de la industria farmacéutica son ampliamente criticadas. Como consecuencia, compañías como Gilead, entre muchas otras, destinan millones de dólares al año para garantizar que se mantengan.

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