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El coronavirus deja en el limbo los planes de salud mental, los cuidados paliativos o las enfermedades raras

Mientras los médicos piden que se apruebe con urgencia una estrategia nacional contra la covid-19, sociedades y pacientes denuncian la falta de recursos para iniciativas de salud que llevan años paralizadas

Personal sanitario del hospital de Aranda de Duero realiza un test a un paciente.
Personal sanitario del hospital de Aranda de Duero realiza un test a un paciente. EFE

El impacto de la emergencia provocada por el coronavirusha sido incalculable. Antes de que el virus colapsara el sistema, sociedades científicas o asociaciones de pacientes peleaban por obtener más recursos para otros grandes asuntos pendientes de la sanidad española. Ahora, aseguran que será mucho más complicado. Iniciativas como la nueva Estrategia de Salud Mental -con el plan de prevención del suicidio como uno de sus ejes fundamentales- o las de enfermedades raras y cuidados paliativos, ya que ya llevaban años paralizadas, quedan en el limbo.

"Es desesperante" indica a Vozpópuli uno de los expertos que llevan meses participando en el grupo de trabajo del plan de 'Prevención, detección precoz y abordaje de la conducta suicida' que la anterior ministra de Sanidad, Luisa Carcedo, preveía, el pasado otoño, tener listo en meses. Es una de las líneas prioritarias de la nueva Estrategia Nacional de Salud Mental 2019-2024 en la que el Gobierno trabajaba de forma conjunta con las comunidades autónomas. Estaba muy avanzado y, según ha sabido este digital, debía haberse presentado al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el pasado marzo, para someterlo a su aprobación. Obviamente, el coronavirus paralizó cualquier iniciativa en ese sentido. 

No es el único tema por resolver en la sanidad española. Hay planes que llevan años estancados como la Estrategia Nacional de Enfermedades Raras o la de Cuidados Paliativos, paralizadas desde 2014. También, los cardiólogos alertaban a este digital a comienzos de año que España sigue la cola de Europa en número de desfibriladores y urgían entonces, a través de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), a la puesta en marcha de una iniciativa que llevaban años pidiendo: un Plan Interministerial de Atención a la parada cardíaca que, entre otras medidas, contemple un registro nacional de parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria y hospitalaria.

Por ahora, según las diferentes fuentes consultadas por este digital, las estrategias de salud que, insisten, ya estaban sin desarrollar y paralizadas antes de la crisis sanitaria, seguirán a la cola. Cada vez más al fondo, apuntan. "Está todo súper parado", señalan algunas voces. Por lo pronto es prioritario reanudar la atención a pacientes que quedaron desatendidos durante estos meses: reprogramar cirugías o comenzar de nuevo a hacer pruebas a los enfermos de otras patologías. Un dato: antes de la crisis, había 704.997 personas en lista de espera quirúrgica y las asociaciones calculan ahora que el porcentaje puede doblarse. 

Reconstruir la sanidad

Todo ello, mientras se sigue haciendo frente al covid-19 tanto en Atención Primaria, ahora en primera línea, como en los hospitales, cada vez más abriendo unidades específicas para atender las secuelas que el coronavirus ha dejado en muchos pacientes. En Barcelona, el Hospital Universitario de Bellvitge  o el Hospital Universitari Parc Taulí,en Sabadell, ya han puesto en marcha unidades para responder a las secuelas que se prevén puedan tener los pacientes que han pasado una infección por el virus.  

La Organización Médica Colegial ha pedido la aprobación, con carácter de urgencia, de una Estrategia Nacional contra el coronavirus

“No debemos salir de esta crisis de salud pública para volver a encontrarnos con la misma realidad que dejamos en marzo. Un sistema nacional de salud sin recursos económicos suficientes para seguir manteniendo los criterios que nos hicieron ser referentes, unos estándares en base a resultados, que no se engañen, son consecuencias del trabajo y el esfuerzo de los miles de profesionales sanitarios, los mismos que han sido capaces de doblegar una amenaza como nunca podíamos imaginar" decía el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), Serafín Romero, el pasado miércoles, en su comparecencia ante la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados.

Romero, en representación de la Organización Médica Colegial, presentaba 45 propuestas para la reforma de la sanidad en la era post-covid. El presidente del CGCOM agrupaba sus propuestas en seis grandes bloques y, en el apartado dedicado a la redefinición y reforma del Sistema Nacional de Salud, pedía la aprobación, con carácter de urgencia, de una Estrategia Nacional contra la covid-19.

Las enfermedades raras, en punto muerto

El pasado febrero, la Asociación Española de Laboratorios de Medicamentos Huérfanos y Ultrahuérfanos (AELMHU) se quejaba en este mismo digital que la Estrategia Nacional de Enfermedades Raras lleva en punto muerto desde el año 2014. Hoy, AELMHU -que acaba de renovar su junta directiva nombrando presidente a Jorge Capapey, director general de Alnylam en España-, señala a Vozpópuli  que, desde 2015, ha tratado de transmitir a los sucesivos gobiernos la importancia de revisar esta estrategia y que confían en que, pronto, reanuden las conversaciones con el Ministerio de Sanidad.

"La crisis sanitaria ha afectado en particular, al colectivo de enfermedades minoritarias  (3 millones de españoles) que ha tenido que hacer frente a la dificultad en el acceso a profesionales médicos y hospitales, con el impacto negativo en procesos diagnósticos y de seguimiento médico, así como a sus tratamientos; en particular aquellos que se administran o dispensan a nivel hospitalario", indican desde la asociación.

Los laboratorios de medicamentos huérfanos piden que, en la fase post-covid, los pacientes con enfermedades raras vuelvan a estar "en el foco del sistema sanitario"

Durante la crisis, recuerda la entidad, sus asociados han puesto las necesidades de los pacientes "en primer plano". Por ejemplo, con la puesta en marcha de servicios de soporte domiciliario incluyendo la administración de fármacos, el aseguramiento del suministro de sus medicamentos o "el esfuerzo para mantener en marcha los ensayos clínicos en marcha dirigidos a enfermedades minoritarias".

AELMHU considera que, en la fase post-covid, los pacientes con enfermedades minoritarias "deben volver a situarse en el foco del sistema sanitario, teniendo en cuenta que son enfermedades crónicas y progresivas". Ya a mediados del pasado abril, las asociaciones agrupadas en la Federación Española de Enfermedades Raras alertaban sobre como el cierre de los centros educativos durante el estado de alarma ponía en riesgo las terapias de los menores, lo que suponía una marcha atrás en su desarrollo. Se quejaban de que también les faltaban equipos como andadores o comunicadores que se habían quedado en las clases.

46 millones de euros anuales en salud mental

Volviendo a la salud mental, la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (Anpir) pedía esta semana “encarecidamente” estrategias nacionales, coordinadas con las comunidades autónomas, para establecer un programa marco de abordaje del riesgo de incremento de la conducta suicida.

La Asociación, solicitaba que se refuercen los servicios de salud mental en Atención Primaria ante el “previsible” incremento en la demanda de este tipo de asistencia tras la crisis del coronavirus. Anpir cifra en 46 millones de euros anuales el coste de la atención por trastornos mentales y considera que esta cantidad puede aumentar entre “un 15 y un 20 por ciento” después de la emergencia sanitaria.

Si la situación en recursos de salud mental en España ya era delicada antes del coronavirus, ahora es especialmente grave, señalan los expertos. Y urge continuar con la decidida apuesta por abordar la prevención del suicidio, un verdadero problema de salud pública que arroja unas cifras aterradoras: 3.500 españoles se quitan la vida cada año. El suicidio es la primera causa de muerte no natural, muy por encima de los fallecidos por accidente de tráfico. El impacto del coronavirus, advierten psiquiátras y psicólogos desde hace semanas a este digital, no ha hecho más que incrementar los casos.

El pasado mayo, el Pleno del Ayuntamiento de Palma aprobaba por unanimidad su participación, junto con el Govern balear y el resto de instituciones en la elaboración de un Plan de Prevención, Actuación y Manejo de la Conducta Suicida de Baleares vinculado a la pandemia, tal como había propuesto el grupo municipal de VOX.

Por ahora, según ha podido conocer Vozpópuli, el ansiado plan nacional de prevención de conductas suicidas tendrá que esperar. De momento, y de manera inminente, el Ministerio de Sanidad hará público un documento para guiar a los medios de comunicación en el abordaje de este problema de cada vez mayores dimensiones

Cuidados paliativos: nunca han sido prioridad 

"No sabemos si la crisis sanitaria generada por la pandemia de covid-19 retrasará aún más la aprobación de una Ley Nacional de Cuidados Paliativos, porque desconocemos las prioridades del Gobierno en este momento. Desde luego, históricamente, la atención a las personas con enfermedad avanzada o en fase final de su vida y el desarrollo de los cuidados paliativos nunca han sido una prioridad ni una necesidad para los gobiernos anteriores, fuera cual fuera su signo; de lo contrario, no estaríamos en esta situación. Ojalá esto cambie", señalan a VozpópuliRafael Mota, presidente de SECPAL, e Isidro García Salvador, vicepresidente de la sociedad científica:Desde SECPAL y AECPAL (Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos) llevan "mucho tiempo" reclamando el impulso de una una ley nacional de paliativos que garantice "el acceso a una asistencia paliativa integral que asegure la calidad de vida hasta el último momento y en condiciones de igualdad". La epidemia de covid-19, prosiguen desde la sociedad científica, "ha puesto más que nunca de manifiesto la importancia de cuidar y acompañar al final de la vida y de garantizar una atención adecuada a los pacientes más frágiles y a sus seres queridos". 

Desde SECPAL confían en que lo vivido sirva para que "nuestros representantes sean conscientes de la urgencia de apostar por una La Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona ante el Proceso Final de su Vida". Indican que debe contemplar un incremento de equipos y unidades  y también el desarrollo de un sistema específico de formación y acreditación profesional para médicos, psicólogos, enfermeras y trabajadores sociales mediante un Área de Capacitación Específica (ACE). En el 2007 se aprobó una Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos impulsada por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, desde 2014 este plan quedo paralizado.

España, aseguraban a este digital los paliativistas, sigue estando a la cola si se habla de los cuidados al final de la vida (cada año mueren 80.000 españoles sin esa atención). Según los datos del Atlas de los Cuidados Paliativos en Europa 2019, ocupa el puesto 31 de los 51 países analizados, a igual nivel que Georgia o Moldavia. Con 0,6 servicios especializados por cada 100.000 habitantes, muy alejados de los 2 puntos que recomiendan los organismos internacionales.

Los médicos de paliativos no quieren que nadie vuelva a morir solo como ocurrió en la pandemia; piden implantar modelos de planificación anticipada de la atención a los pacientes

El resultado, denunciaban, enfermos graves sin acompañantes, ancianos en residencias sin visitas familiares y aislados en sus habitaciones desde hace más dos meses, personas que fallecen sin el calor y la compañía de sus seres queridos...Para los médicos y enfermeras especializados en este tipo de cuidados, la implantación de modelos de planificación anticipada de la atención a los pacientes en tiempos de pandemia "favorecería una toma de decisiones compartida con los pacientes y sus familiares que permitiría respetar sus valores y preferencias y reducir muchos de los dilemas éticos surgidos durante la epidemia de covid-19". 

Impacto económico de la covid-19 en autismo

Por último, también esta semana, la Confederación Autismo España, cifraba el impacto económico del coronavirus en las entidades que trabajan con personas con trastorno del espectro del autismo (TEA): más de 6,2 millones de euros (6.209.518.56 €). Es el dato que se extrae del informe elaborado por la entidad a partir de los datos aportados por 80 entidades de las 140 que forman parte de la Confederación.

Autismo España ha pedido a la Comisión de Reconstrucción Económica y Social la disposición de fondos extraordinarios para hacer frente al impacto ocasionado por la crisis sanitaria

El estudio, realizado entre el 7 y el 20 de mayo, cuantifica el gasto extraordinario que han afrontado las organizaciones durante el confinamiento, el gasto al que tendrán que hacer frente hasta final de año con la vuelta a la actividad y la pérdida estimada de ingresos. Estos datos, señalan, dejan en una situación "de extrema vulnerabilidad a entidades y familias de personas con autismo, pues peligra la sostenibilidad de muchos centros y servicios". Autismo España ha pedido a las autoridades estatales y autonómicas, y en particular a la Comisión de Reconstrucción Económica y Social, la disposición de fondos extraordinarios  para hacer frente al impacto ocasionado por la crisis sanitaria.

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