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Las pruebas del coronavirus se convierten en el negocio redondo de la crisis sanitaria

Pese a la orden ministerial que zanjaba la posibilidad que los particulares se hicieran test, cada vez más clínicas los ofrecen: 35 euros por un test rápido y 150 por una PCR

Imagen que publicita la oferta de pruebas de covid-19 del Grupo Hospiten
Imagen que publicita la oferta de pruebas de covid-19 del Grupo Hospiten

Las pruebas del coronavirus siguen siendo el gran negocio de la crisis sanitaria. Cada vez son más las empresas que acuden a laboratorios privados para que se les haga test a sus empleados. También los particulares, pese a la orden ministerial del pasado abril que zanjaba esta posibilidad. En teoría, ninguna clínica puede hacer prueba alguna sin prescripción facultativa y, además, deben comunicar a comunidades autónomas tanto los resultados como las adquisiciones de kits diagnósticos. En la práctica, no existe control. Desde 35 euros, es posible acudir a una clínica y hacerse un test rápido. Sobre la marcha, un médico te firma la prescripción. 

El pasado abril el Ministerio de Sanidad intentó, mediante orden ministerial, controlar un mercado donde, en plena pandemia, algunos hospitales privados llegaron a cobrar hasta 800 euros por hacer un test. La promulgación en el BOE de la Orden SND/344/2020 establecía la intervención de todos los centros de diagnóstico clínico de titularidad privada. A las comunidades autónomas les correspondía desarrollar la normativa. El objetivo, evitar los abusos en los precios y que todas las clínicas o laboratorios notificasen tanto los resultados de los casos positivos como los kits de diagnóstico de los que disponían. 

Además, Sanidad pretendía que las pruebas se realizasen sólo cuando lo prescribiera un médico de acuerdo con las autoridades sanitarias de cada comunidad y, sobre el papel, zanjaba la posibilidad de que los laboratorios pudieran hacer test de manera privada.  Según la normativa, para poder realizar una prueba de diagnóstico los casos deberían ajustarse "a criterios establecidos por la autoridad sanitaria competente".

Un negocio en plena expansión

La orden ministerial no ha podido frenar un negocio en plena expansión. Grandes y pequeños laboratorios, grupos hospitalarios y clínicas privadas han reconducido sus líneas de negocio a la detección del coronavirus. Se siguen haciendo pruebas a particulares y cada vez más empresas solicitan test para la paulatina incorporación de sus empleados. 

"La normativa sigue estando vigente, por lo que se continua exigiendo la prescripción facultativa para realizar los test y el suministro de información a las autoridades sanitarias sobre el resultado de las pruebas realizadas y las adquisiciones de kits diagnósticos. Por tanto, todas las pruebas que se efectúan tienen que estar prescritas", explica a Vozpópuli Jorge Fernández-Ordás, gerente de la Asociación Nacional Empresarial del Laboratorio Clínico (ANLAC). 

Para la aplicación de esta exigencia hay comunidades autónomas (como Valencia, Aragón o Cataluña) que obligan a que la prescripción sea validada por la Consejería antes de hacer la prueba ("lo que burocratiza en exceso el proceso", matiza Fernández-Ordás), pero otras no lo consideran necesario.

El grupo canario privado Hospiten oferta hacer pruebas del coronavirus a toda la población, incluidos particulares con prescripción médica. No responden cuando se les pregunta cuánto cuestan los test

Prácticamente todas han emitido normas al respecto en desarrollo de la orden de Sanidad. Algunas, como Canarias, todavía están en ello. Precisamente este miércoles, informan a Vozpópuli desde la Consejería de Sanidad, sale publicada en el Boletín Oficial de Canarias la normativa donde se regula este asunto.

"Los test de detección de COVID-19, a tu alcance en Hospiten", reza la publicidad lanzada hace unos días por el grupo hospitalario privado canario que, oferta poner  "a disposición de la población que lo requiera la realización de test de detección del covid-19". También a los particulares con prescripción médica. ¿Qué precio tienen las pruebas?. Hospiten no ha respondido a la pregunta. 

En Cataluña, la prestigiosa Clínica Planas de Barcelona, una de las más reputadas cuando se habla de Medicina Estética, está enviando en estos días publicidad a sus clientes en los que oferta test de inmunología de covid-19 por 150 euros.  

Cada vez más empresas piden test

Desde compañías como Synlab, con una gama completa de servicios de laboratorio médico para facultativos, clínicas y sector farmacéutico, indican que son muchas las empresas que en estos días están llamando para pedir que se hagan pruebas a sus empleados.  Pero también hay clínicas, pequeñas y más grandes, que ahora, en lugar de tratamientos estéticos o de fertilidad, basan su línea de negocio en este tipo de pruebas. Algunas con precios absolutamente competitivos. Otras, no tanto. 

El precio medio de una PCR, las pruebas más fiables, es de unos 150 euros según algunas clínicas consultadas por Vozpópuli

Las variaciones de precio se deben a que no todos los test son iguales. Los más efectivos y los que utiliza el Gobierno para contabilizar los casos son las famosas pruebas PCR. Las letras corresponden a las siglas en inglés de Reacción de Cadena de Polimerasa. Uno de los principales problemas que implican es que son más caros de hacer y el resultado suele tardar varias horas. El precio medio en algunas clínicas consultadas por Vozpópuli, unos 150 euros. Por otro lado, el hecho de que sean más efectivas no quiere decir que sean infalibles. Si la carga vírica en nuestro organismo es muy pequeña, el resultado puede resultar negativo, por lo que desde Sanidad siempre recomiendan realizar una segunda prueba en caso de duda. Un protocolo que no se sigue en el caso de los test privados. Otro punto importante es el hecho de que aunque una persona dé negativo en una prueba PCR, es necesario repetirle la prueba más adelante, ya que lo único que implicaría ese negativo es que no está contagiado en ese momento.

El resultado en 15 minutos

Luego están los polémicos test rápidos. La principal ventaja frente a las pruebas PCR radica en que permiten conocer en apenas 15 minutos si una persona está o no infectada, pero son mucho menos efectivos. Este mismo martes, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, alertaba del riesgo que suponen los falsos positivos que pueden provocar este tipo de test, que tienen un nivel de especifidad mucho menor al de las PCR.Por otro lado, la mayor parte de estos test están diseñados para detectar anticuerpos que genera nuestro cuerpo de manera natural al superar la enfermedad. De esta manera, detecta si hemos tenido en algún momento presencia del SARS-CoV-2 en nuestro organismo, pero no sabremos cuándo. Son los que utiliza el Gobierno para el famoso estudio de serología.

Uno de los debates existentes a día de hoy es si realizar test masivos a personas asintomáticas, como es el caso de los trabajadores de SEAT o El Corte Inglés, sirve de algo

Dentro de los test rápidos también están los de antígenos, cuyos resultados se asemejan más a los de las PCR, porque detectan cuándo está el virus activo, pero con un porcentaje de error muchísimo más alto, ya que son mucho menos sensibles y suelen pasar por alto el virus en personas cuya carga viral -y síntomas- es muy leve.De hecho, uno de los debates existentes a día de hoy es si realizar test masivos a personas asintomáticas, como es el caso de los trabajadores de SEAT o El Corte Inglés, sirve de algo. Hace unas semanas, el propio Simón desaconsejaba a las empresas poner en marcha el testeo masivo a sus trabajadores, ya que considera que no tiene demasiado sentido hacer pruebas a personas asintomáticas, puesto que muchas de ellas darán negativo.

Pruebas a particulares sin prescripción

"Cuando un paciente llega a hacerse la prueba debe presentar su prescripción, ya que de lo contrario no se le hará. Con esta medida, que yo considero contraproducente, se impide que puedan acudir particulares sin prescripción a realizarse la prueba y, con ello, incrementar el número de pruebas realizadas", añade el gerente de ANLAC.

Pero, al menos en Madrid, hay clínicas donde cualquier particular puede acudir a realizarse una prueba y, sobre la marcha, un médico la prescribe. "Tenemos la serologia que tiene un coste de 75€ y también el test rápido con un coste de 35€. No requiere ayunas y se puede pasar en horario de 8:30 a 11:00", indican desde una policlínica ubicada en la Comunidad de Madrid cuando este digital se interesa, como si fuera un particular, por las pruebas que publicitan.

"¿Hace falta que la prescriba un médico?", se pregunta. "No", contestan. Cuando se les repite la pregunta como Vozpópuli la respuesta es otra: "En la clínica tenemos médico todos los días y todo se hace por prescripción médica", señalan. La misma respuesta, que se puede pedir cita sin tener indicación médica, la ofrecen en otra clínica, en el centro de Madrid, que antes se dedicaba a tratamientos de fertilidad y ahora ofrecen PCR por 150 euros.  

Una norma poco definida

Representantes del sector de los laboratorios privados ya advirtieron a Vozpópuli de la indefinición de la normativa que, en la práctica, dejaba en manos de las comunidades autónomas la articulación de esa disposición. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, ha creado un protocolo para recoger los datos de quienes se hagan los test de coronavirus en los laboratorios privados.

Publicado el pasado 23 de abril en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (Bocm) busca no solo conocer los positivos o negativos sino qué carga viral tienen o qué anticuerpos. Entre la información que han de aportar los centros están la de la persona con prueba covid-19 confirmada, la fecha del resultado y, muy importante, el facultativo prescriptor. 

Una medida contraproducente

"La realidad es que siguen sin hacerse todas las pruebas que se demandan y el Ministerio continua poniendo cortapisas a su realización", indican desde ANLAC. La Asociación se remite al documento denominado “Instrucciones sobre la realización de pruebas diagnósticas para la detección del COVID-19"  elaborado por la Dirección General de Salud Pública.

"Al margen de su más que discutible aplicabilidad jurídica desde el punto de vista formal, este documento establece criterios sumamente restrictivos para la prescripción de estas pruebas por parte de los servicios de prevención de las empresas y las unidades de salud laboral. De acuerdo con ello, solamente se pueden prescribir a aquellas personas que presenten síntomas de la enfermedad y pertenezcan los sectores considerados prioritarios", afirma Fernández-Ordás.

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